1. Dialoguitos en el Ágora

1. Dialoguitos en el Ágora
por Marcelo Vázquez Ávila
_Rubén: Hoy es 14 de diciembre, en Buenos Aires en los comienzos de nuestro caluroso verano austral.
_Marcelo: Sí, aquí desde el avanzado otoño europeo del 2008, en Madrid, a un costado del camino, mientras juntamos las hojas otoñales de nuestros escritos y experiencias. Estamos conversando, deteniéndonos a ver por dónde irán estos diálogos.
_Rubén: La idea es que junto con nuestros amigos Ángel[1] y Guillermo[2], a través del poder que tienen el diálogo y el encuentro, busquemos una ampliación de conciencia respecto a lo que aporta la emocionalidad al actuar cotidiano y al ámbito empresarial y que tiene que ver con tu interés experimental como biólogo y al mío como psicólogo[3].
_Marcelo: Rubén, entonces estos diálogos irán orientados hacia una mayor comprensión del emocionar como un fenómeno biológico y fundamentalmente relacional y con la intención de ir creando en este encuentro, un espacio particular de acción para el entendimiento y la reflexión.
_Rubén: Sin duda, acción y reflexión deben ir juntas, entrelazadas, modulándose en el vivir. La cultura en la que estamos inmersos centrada en un quehacer productivo unidireccional, limita la reflexión y es una pena porque así impide que el hacedor ponga atención en el ámbito de la ética…
_Marcelo: Es verdad, por eso juegan un papel clave nuestros amigos músicos quienes desde una experiencia cotidiana centrada en la emoción nos permite un acceso a la persona humana desde la dimensión estética. Porque la buena música lejos de provocar tedio proporciona un sereno entusiasmo. Funda un ámbito de andar sosegado para la contemplación. Bach, por ejemplo “Como buen barroco, repite e insiste en movimientos para fundar ámbitos expresivos”[4] y lo que estamos buscando nosotros es descubrir a la persona a través del diálogo y la relación. La música nos enseña a unir el amor sincero a la obra de arte bien hecha –considerándonos artesanos en nuestro propio trabajo- y al cultivo de la belleza.
_Rubén: desde luego! Muchas veces me daba cuenta que hablando con Ángel y Guille descubría que tenían ideas y acciones muy creativas aunque no les parecía lógicamente estructuradas aplicadas al ámbito empresarial. Cuando dialogábamos yo les mostraba que sí eran aplicables y lógicas. Creo que nos hemos sabido estimular mutuamente. Tal reciprocidad no se da con cualquiera, debe haber algo en “una pareja para que puedan bailar juntos”. Porque lo creativo surge primero desde lo emocional y luego desde lo racional.
_Marcelo: centrándonos en nuestra cotidianeidad, en la de uno de nuestros alumnos de la escuela de negocios o cliente de nuestra consultoría empresarial. El día a día requiere trabajar duro y a veces no le vemos la veta emocionante. Pero, si no tenemos cuidado, no sólo faltará la emoción, sino también el entusiasmo y el placer, sí el placer! Por lo que acabaremos insensibles y muy aburridos. Una de las cosas que hace que los niños me resulten tan fascinantes es su pasión ante tantas cosas. Creo que no hubiéramos aprendido a caminar si no hubiésemos tenido un compromiso apasionado por dominar esa habilidad temerosa y dolorosa-cuántas caídas!- Sin embargo, de adultos, ¿cuántas veces abandonamos a las primeras de cambio un reto similar? ¿Cuándo fue que empezamos a cambiar la pasión por la rutina o por la comodidad? Quizás fue cuando nos enseñaron que incluso las lágrimas más sinceras –expresión de pérdida, dolor o incluso alegría- eran sólo “cosas de niños”? Hace unos días me hicieron llegar una investigación donde se entrevistaron a mil quinientos alumnos de la Facultad de Ciencias empresariales y se los clasificó en dos categorías: los que estaban estudiando esa carrera preferentemente por motivos económicos (1245) y los que se habían decidido por algo que les importaba hacer (255 alumnos). Veinte años después el investigador[5] volvió a evaluar a los ahora graduados y se encontró con que 101 de ellos eran millonarios y que todos excepto uno provenían de los 255 alumnos que habían estudiado lo que les apasionaba. Pienso que una forma de aumentar la pasión es descubrirla en medio de nuestra frenética vida. Aquí me gustaría dejar planteadas una serie de preguntas a mis queridos contertulios. ¿Qué le gusta lo suficiente como para hacerlo gratis? ¿Qué le proporciona tanto placer que al terminar anhela hacerlo otra vez? ¿Cuáles eran sus sueños de infancia? Qué le dibuja una sonrisa en la cara, hace que sus ojos brillen o le pone la piel de gallina? En pocas palabras, cuando fantasea ¿adónde le lleva el corazón?
[1] Ángel Mahler es compositor y director de orquesta
[2] Guillermo Massutti es percusionista
[3] Rubén Figueiredo es Profesor de Comportamiento Humano en el IAE Escuela de Negocios y Consultor.
[4] López Quintás: El poder del diálogo y del encuentro. Madrid. 1997
[5] Mark Albion in Making a Life, Making a Living: Reclaiming Your Purpose and Passion in Business and in Life
por Marcelo Vázquez Ávila
_Rubén: Hoy es 14 de diciembre, en Buenos Aires en los comienzos de nuestro caluroso verano austral.
_Marcelo: Sí, aquí desde el avanzado otoño europeo del 2008, en Madrid, a un costado del camino, mientras juntamos las hojas otoñales de nuestros escritos y experiencias. Estamos conversando, deteniéndonos a ver por dónde irán estos diálogos.
_Rubén: La idea es que junto con nuestros amigos Ángel[1] y Guillermo[2], a través del poder que tienen el diálogo y el encuentro, busquemos una ampliación de conciencia respecto a lo que aporta la emocionalidad al actuar cotidiano y al ámbito empresarial y que tiene que ver con tu interés experimental como biólogo y al mío como psicólogo[3].
_Marcelo: Rubén, entonces estos diálogos irán orientados hacia una mayor comprensión del emocionar como un fenómeno biológico y fundamentalmente relacional y con la intención de ir creando en este encuentro, un espacio particular de acción para el entendimiento y la reflexión.
_Rubén: Sin duda, acción y reflexión deben ir juntas, entrelazadas, modulándose en el vivir. La cultura en la que estamos inmersos centrada en un quehacer productivo unidireccional, limita la reflexión y es una pena porque así impide que el hacedor ponga atención en el ámbito de la ética…
_Marcelo: Es verdad, por eso juegan un papel clave nuestros amigos músicos quienes desde una experiencia cotidiana centrada en la emoción nos permite un acceso a la persona humana desde la dimensión estética. Porque la buena música lejos de provocar tedio proporciona un sereno entusiasmo. Funda un ámbito de andar sosegado para la contemplación. Bach, por ejemplo “Como buen barroco, repite e insiste en movimientos para fundar ámbitos expresivos”[4] y lo que estamos buscando nosotros es descubrir a la persona a través del diálogo y la relación. La música nos enseña a unir el amor sincero a la obra de arte bien hecha –considerándonos artesanos en nuestro propio trabajo- y al cultivo de la belleza.
_Rubén: desde luego! Muchas veces me daba cuenta que hablando con Ángel y Guille descubría que tenían ideas y acciones muy creativas aunque no les parecía lógicamente estructuradas aplicadas al ámbito empresarial. Cuando dialogábamos yo les mostraba que sí eran aplicables y lógicas. Creo que nos hemos sabido estimular mutuamente. Tal reciprocidad no se da con cualquiera, debe haber algo en “una pareja para que puedan bailar juntos”. Porque lo creativo surge primero desde lo emocional y luego desde lo racional.
_Marcelo: centrándonos en nuestra cotidianeidad, en la de uno de nuestros alumnos de la escuela de negocios o cliente de nuestra consultoría empresarial. El día a día requiere trabajar duro y a veces no le vemos la veta emocionante. Pero, si no tenemos cuidado, no sólo faltará la emoción, sino también el entusiasmo y el placer, sí el placer! Por lo que acabaremos insensibles y muy aburridos. Una de las cosas que hace que los niños me resulten tan fascinantes es su pasión ante tantas cosas. Creo que no hubiéramos aprendido a caminar si no hubiésemos tenido un compromiso apasionado por dominar esa habilidad temerosa y dolorosa-cuántas caídas!- Sin embargo, de adultos, ¿cuántas veces abandonamos a las primeras de cambio un reto similar? ¿Cuándo fue que empezamos a cambiar la pasión por la rutina o por la comodidad? Quizás fue cuando nos enseñaron que incluso las lágrimas más sinceras –expresión de pérdida, dolor o incluso alegría- eran sólo “cosas de niños”? Hace unos días me hicieron llegar una investigación donde se entrevistaron a mil quinientos alumnos de la Facultad de Ciencias empresariales y se los clasificó en dos categorías: los que estaban estudiando esa carrera preferentemente por motivos económicos (1245) y los que se habían decidido por algo que les importaba hacer (255 alumnos). Veinte años después el investigador[5] volvió a evaluar a los ahora graduados y se encontró con que 101 de ellos eran millonarios y que todos excepto uno provenían de los 255 alumnos que habían estudiado lo que les apasionaba. Pienso que una forma de aumentar la pasión es descubrirla en medio de nuestra frenética vida. Aquí me gustaría dejar planteadas una serie de preguntas a mis queridos contertulios. ¿Qué le gusta lo suficiente como para hacerlo gratis? ¿Qué le proporciona tanto placer que al terminar anhela hacerlo otra vez? ¿Cuáles eran sus sueños de infancia? Qué le dibuja una sonrisa en la cara, hace que sus ojos brillen o le pone la piel de gallina? En pocas palabras, cuando fantasea ¿adónde le lleva el corazón?
[1] Ángel Mahler es compositor y director de orquesta
[2] Guillermo Massutti es percusionista
[3] Rubén Figueiredo es Profesor de Comportamiento Humano en el IAE Escuela de Negocios y Consultor.
[4] López Quintás: El poder del diálogo y del encuentro. Madrid. 1997
[5] Mark Albion in Making a Life, Making a Living: Reclaiming Your Purpose and Passion in Business and in Life
Comentarios
Pasión es la que tiene el niño que empieza a andar, el abuelo que mira a su mujer, la misma desde hace 50 años, la madre que se levanta a las 4 de la mañana porque un hijo llora, la misma que te mueve a ti y a mi a emprender un proyecto, a arriesgarte...
Pasión, dónde o cuándo perdimos su significado real? Acaso la pasión es un estado del ánimo que me empuja a hacer lo que me apetece en cada momento sin importarme el resto?
No! La pasión es un estilo de vida! Es una sonrisa a tiempo a un colaborador indeciso, es esa caricia a tu mujer porque sí, es ese beso a tu hijo porque es muy guapo (siempre los de uno son más guapos que los de los demás, pero en mi caso es objetivo...), esa llamada a tu hermano que sabes que lo está pasando mal...
La pasión nos lleva a dejarnos la piel, la vida, el corazón e incluso el alma en tu mujer, tu amigo, tu jefe, tus hijos...
Qué ganas de seguir luchando por la pasión y demostrar que no se reduce a algo puramente sentimental y de personas blandas y sin compromiso. Que se puede vivir de la pasión!
Si no, vestiremos nuestra realidad de seriedad y profesionalidad escondiendo nuestro egoísmo y nuestra mediocridad.
Marcelo, gracias por ayudarnos a reflexionar!
Yo pienso que el hombre por naturaleza tiende al divertimento, a disfrutar, al ocio, al placer, tanto desde un punto de vista físico como psíquico. En definitiva, creo que el hombre es entre otras cosas un ser “lúdico” y todo lo que no sea disfrutar haciendo algo causa frustración y es posible que a largo plazo sea fatal para su existencia.
Cuando el niño llega al mundo es espontaneo, curioso, natural, sencillo. El problema lo hemos generado los mismos hombres que hemos pervertido el sistema con una equivocada relación de valores que vamos grabando a fuego en nuestros hijos.
Para mí aquí está la clave. Hasta que no consigamos realmente viajar por la vida ligeros de equipaje sabiendo realmente que cosas son importantes y que cosas son prescindibles no podremos ser el hombre “lúdico” que comentaba al principio. Ese hombre que sueña, que escucha a su corazón, que realmente vive con pasión. Debemos descargar nuestra mochila personal de lo superfluo para así dejarnos llevar por el corazón, para ser más libres.
Es curioso el estudio del que hablas pero tiene toda la lógica del mundo. Hay una frase en el libro “El Alquimista” de Paulo Coelho que resume muy bien el motivo por el que las personas que actúan desde lo mas profundo del sentimiento, con pasión, triunfan en la vida profesional: "Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar un lenguaje que está más allá de las palabras, el que muestra aquello que los ojos no pueden ver"
Si seguimos este dictado nuestros ojos no dejaran jamás de brillar.
Personalmente, profesor, algo de vértigo he sentido. Lo confieso.