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El cuento de la dualidad Cuerpo y Mente

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por Marcelo Vazquez Avila Que no existe un único tipo de inteligencia lo sabemos desde hace mucho años. Sabemos que hay personas con una gran habilidad lógico-matemática y una reducida inteligencia lingüística, y otras con una inteligencia espacial muy desarrollada y una notable falta de habilidad emocional. La inteligencia espiritual es la que nos permite transcender, crear y, en última instancia, ser felices de una manera profunda y duradera. ¿Podemos hablar de inteligencia espiritual? Pues, es un tipo de inteligencia que también se la suele llamar existencial o trascendente. Completa el mapa de las inteligencias múltiples que desarrolló, hace más de dos décadas, Howard Gardner. Nos referimos a una inteligencia que nos faculta para preguntar por el sentido de la existencia, para tomar distancia de la realidad, para elaborar proyectos de vida, para trascender la materialidad, para interpretar símbolos y comprender sabidurías de vida. El ser humano es capaz de un conjun...

El aquí, el ahora y la creatividad

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por Marcelo Vázquez Avila La atención plena o mindfulness puede describirse de múltiples maneras. Es una práctica que consiste en anclar la atención con intención en el momento presente y tomar conciencia de la naturaleza de las cosas de una forma comprensiva y libre de prejuicios. También se la considera una forma de ser y de relacionarnos con la totalidad de nuestras experiencias tanto internas como externas. No es otra cosa que redescubrir o recordar nuestra capacidad natural innata de estar plenamente despiertos en nuestra vida y relacionarnos con ella de un modo directo, sin los filtros de los preconceptos observando desapegados nuestras experiencias pasadas, nuestros gustos y elecciones. Este tipo de percepción está disponible para cada uno de nosotros en todo momento aunque lo más probable es que gran parte de nuestras percepciones cotidianas reflejen algunos elementos de la experiencia como distracciones, deseos, rechazos, inquietudes, dudas o aburrimiento; pero quiz...

Visteme despacio...

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por Marcelo Vázquez Avila “Vísteme despacio que tengo prisa”.  Seguramente, no haya otro dicho popular tan cuestionado respecto de su origen, como este. En realidad, se trata de una sencilla frase, pero ha sido adjudicada a tantos protagonistas de la Historia que nadie sabe ciertamente quién tiene los "derechos de autor". Desde Carlos III a Fernando VII, pasando por Napoleón Bonaparte, todos alguna vez parecen haber pronunciado esta frase que, si bien, no demuestra ninguna genialidad, muchos personajes históricos pudieron haberla utilizado para decir a otro que actúe con calma en el momento más delicado de una situación, porque si procede apresuradamente, esa premura puede entorpecer y malograr los mejores propósitos. Últimamente, cada día más que el anterior, como en la ciudad sin nombre en la que vivía Momo [1] , siento que los hombres grises quieren apoderarse de mi tiempo. Ellos, que no tienen rostro ni alma, en su siniestra y poderosa gestión del Banco ...