Cultivar nuestra energía vital
Una decisión crucial
Un punto clave del desarrollo personal
es la necesidad de cultivar nuestra energía vital, que es la que nos permite
mantener un óptimo nivel de conciencia. La conciencia es el espacio que vamos
creando entre lo que sucede y nuestra consiguiente reacción o respuesta. Cuanto
menos energía vital, hay menos consciencia y más reactividad. En cambio cuanto más energía, mayor será nuestro nivel
de conciencia y menor espacio habrá para
la impulsividad, lo irracional.
La energía vital nos permite mantener ese
óptimo nivel y es un punto clave en
el desarrollo personal. Imagínate que te despiertas por la mañana sin tiempo
de desayunar, de camino al trabajo no dejas de pensar en una importante acuerdo
que tienes que firmar con un cliente. Al llegar a la oficina, te conectas al
ordenador para preparar informes, el teléfono no deja de sonar, no puedes
levantarte de tu silla para permitirte un pequeño tentenpié. Entra un cliente
en tu negocio, que viene a quejarse porque no está recibiendo el servicio que
esperaba. ¿Cómo crees que vas a actuar ante esta situación? ¿Vas a reaccionar
de forma automática e impulsiva, sin apenas dominar tu comportamiento? ¿Serías
capaz de dar una respuesta serena, asertiva, confiada y consciente?
La energía vital de lo que trata es
precisamente de llevar un estilo de vida sano y sostenible, donde exista equilibrio entre el
trabajo y el descanso, entre la actividad física y la relajación mental. De ahí que las
organizaciones socialmente responsables se vayan comprometiendo en promover
políticas y medidas que permitan a sus empleados conciliar su vida personal,
familiar y profesional. Pero, ¿y las pymes? ¿y los profesionales
independientes? ¿Cómo resuelven ellos la recarga de energía vital cuando el
mayor peso de su trabajo recae sobre su propia vida personal?
Cuanta más energía podamos producir y
acumular, mas alto va a ser nuestro nivel de consciencia, y esto nos va a
facilitar tener respuestas menos impulsivas y menos reactivas. Una de las
fuentes para producirla es el pensamiento positivo, pero sin duda lo que
más sube nuestro niveles es estar a gusto con los demás en cualquier entorno y
frente a cualquier situación. Cuando cultivamos nuestra energía vital,
empezamos a gestionarnos mas conscientemente a nosotros mismos y comenzamos a liderar nuestra propia
vida a través de un
apasionante camino de aprendizaje para nuestro
desarrollo personal y profesional.
Y siempre cuestiónate desde un punto de
vista potenciador:
¿Qué puedo aprender de
la situación que estoy viviendo?
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