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Tu cerebro no es de “Serie”

 Por Marcelo Vázquez Tu cerebro no es una piedra, es plastilina (y tú eres el escultor) 🧠✨ Mucha gente cree que nació con un "cerebro de serie" y que ya no hay nada que hacer. ¡Error!  Tu cerebro es un adicto al cambio; se llama neuroplasticidad y es tu superpoder (o tu peor enemigo). El modo "Zombie" 🧟‍♂️ Si tu rutina es: moverte menos que un mueble de IKEA 🪑, dormir como si debieras dinero 😴 y vivir en un estrés constante de notificaciones, tu cerebro entra en modo ahorro. Baja el foco, te quita la motivación y se vuelve vago. Si tú no le pides nada, él no te da nada. El modo "Superhumano" (o casi) 🏃‍♂️ Cuando le das movimiento diario, proteges tu sueño como si fuera un tesoro y aprendes cosas que te saquen de tu zona de confort, tu cerebro empieza a tirar cables nuevos. Refuerza conexiones ⛓️ y, de repente, eres más capaz, más rápido y más resiliente. No es magia, es ingeniería biológica. ⚠️ La regla de oro: A tu cerebro no le importa la intensidad...

la ciática y el leon

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por Marcelo Vázquez Avila Déjame contarte la aventura que viví hace unas semanas! Imagina que, de repente, mi pierna izquierda decidió hacer una especie de danza macabra, comenzando con calambres en la cabeza del fémur y, como si fuera un juego de dominó, se fue trasladando por la pierna hasta llegar al tobillo. ¡Un espectáculo digno de un circo! Pero, spoiler alert: no había un león a la vista, ni un peligro real, solo mi Sistema 1 en modo pánico total, como si estuviera persiguiendo a un dinosaurio. Las primeras semanas fueron un verdadero infierno: ansiedad, estrés y noches en blanco que parecían eternas. ¡Era como un reality show, pero sin las risas de fondo! Pero aquí viene la ironía: como coach, me di cuenta de que estaba viviendo en carne propia lo que solía explicar en mis sesiones. ¡Bingo! Así que decidí aplicar un poco de ciencia a mi propio cerebro. No busqué una “cura milagrosa” como esas que aparecen en los anuncios de la tele; en su lugar, me lancé a la aventura de la HAB...

Puerta abierta al 2026

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por Marcelo Vazquez Avila Llega un año nuevo y el cerebro, ese DJ biológico, ya está mezclando preguntas, retos y una buena dosis de “¿y ahora qué?”. La amígdala prende las alarmas, la corteza prefrontal pide café, y el hipocampo susurra: “tranqui, ya hemos pasado por aquí”. Antes de saltar al futuro, hagamos una pausa sin prisa: ¿desde qué estado mental queremos vivirlo? Porque la ciencia es clara: la experiencia no es solo lo que pasa fuera, sino lo que tu sistema nervioso hace con ello. El mismo evento puede ser amenaza o desafío según el “marco” que elijas. Eso se entrena. Vendrán baches. Todos. Habrá momentos que pongan a prueba la serenidad y la confianza. Y ahí entra tu neurogimnasio: - Respirar lento es como pulsar “modo parasimpático”: baja el cortisol, sube la claridad. - Nombrar lo que sientes regula la amígdala: “lo que se nombra, se doma”. - Mirar lo bueno no es naïf: es plasticidad. Neuronas que se disparan juntas, se conectan juntas. La diferencia no estará s...

Del estrés al “burn out”

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por Marcelo Vazquez Avila El trabajo debería ser gimnasio del alma: sales sudado, sí, pero más fuerte, más sabio y con buenos compañeros de máquina. Debería oler a crecimiento, a aprendizaje compartido y a “lo logramos juntos”. Pero demasiadas veces se convierte en parque de diversiones del cortisol: mucha fila, poco disfrute y fotos con cara de “¿por qué acepté subirme a esto?”. Y no es culpa del trabajo en sí, sino del cómo: cómo se gestiona, cómo se exige, cómo se mide. La receta importa tanto como los ingredientes. El estrés —y su primo mayor, el burnout— no llega con sirenas; llega con susurros. Se construye a fuego lento, como un guiso que nadie vigila: un correo a deshora por aquí, un “era para ayer” por allá, una reunión que pudo ser un párrafo y, de postre, métricas que miran números pero no miran gente. Un día te descubres pensando que nunca alcanzas, que fallar está prohibido, que hablas y el eco te deja en visto. Te das cuenta de que el reconocimiento se fue por café...

Mi ser esencial ? o mi Ego?

por Marcelo Vazquez Avila Son lo mismo? Imagina que tu mente es una casa con muchas habitaciones. En una vive el “Yo esencial”: silencioso, curioso, presente. En otra se aloja el “Ego”: ruidoso, opinólogo, obsesionado con los espejos y las estadísticas de popularidad. Ambos son tuyos, ambos sirven… pero no son lo mismo. Desde la neurociencia: - Yo esencial: se parece a esa red cerebral que aparece cuando estás plenamente presente, con la corteza insular afinando la percepción interna (interocepción), el córtex prefrontal ventromedial integrando valor y significado, y los circuitos de compasión y regulación. Es el “testigo” que observa sin necesidad de narrar cada cosa. - Ego: se parece a la Red por Defecto (DMN: corteza medial prefrontal) cuando se lanza a fabricar historias: “¿Qué piensan de mí?”, “¿Cómo salgo en la foto narrativa?”. También recluta el estriado cuando busca recompensa y el amígdala-show cuando hay amenaza al estatus. Es el “narrador/gerente de marca” de tu iden...

Sabías que…

Sabías que… por Marcelo Vazquez Avila ¡Bienvenidos al fascinante mundo del lamido materno, donde la neurociencia y la crianza de cachorros se entrelazan en una danza adorable y esencial para la vida! Imagina una película en la que la madre perra es la heroína que, con cada lamido, no solo limpia a sus pequeños, sino que también orquesta una serie de eventos fisiológicos casi mágicos, dignos de un gran drama épico. En la madre: La Supermamá Neurociencia Primero, el lamido actúa como una especie de “poción mágica” llamada oxitocina, que se libera a raudales. ¿Qué hace esta sustancia? Fortalece el vínculo entre madre e hijo, convirtiendo a la madre en una super mamá que se siente menos estresada y mucho más lista para amamantar. Es como si cada lamido le dijera: “¡Todo va a estar bien, cariño!”, al mismo tiempo que le ayuda a expulsar leche y recuperarse del parto. Que comience la fiesta de la lactancia! Además, este contacto suave y lleno de amor hace que el cortisol, el famoso h...

Tres generaciones

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En muchas casas, tres generaciones se sientan a la misma mesa… y a veces parece una cumbre internacional sin traductores. Comparten el pan, sí; pero no siempre comparten el mismo mapa emocional. Los abuelos llegaron con el mandato tatuado en el ADN: sobrevivir. Trabajar, sostener, aguantar. Si la vida era una tormenta, ellos eran el techo. Nuestros padres crecieron con otra brújula: vivir mejor. Estudiar, progresar, “llegar”. Si la vida era una escalera, ellos subieron peldaño por peldaño. Muchos hijos, en cambio, traen un motor distinto: quieren ser felices. Sin culpa y con Wi‑Fi. Si la vida es un viaje, ellos preguntan si hay ventana y playlist. Y me parece hermoso verlo así. No para señalar con el dedo, sino para tomar de la mano. No para juzgar, sino para entendernos. Cada generación hizo lo mejor que pudo con lo que tenía. Con sus miedos, sus herramientas, sus sueños y sus silencios. Y cada una dejó una base: cimientos, escalones, mapas. Nos toca construir sin romper lo que...

La incertidumbre y tu oportunidad

La incertidumbre y tu oportunidad Sientes que el miedo a lo desconocido te frena? Normal. Tu cerebro es un GPS antiguo: prefiere calles conocidas aunque estén en obras. Cuando ve un camino nuevo, la amígdala grita “¡peligro!” y te estaciona en la duda. Pero el truco no es silenciarla: es enseñarle rutas seguras, paso a paso. ¿Quieres cambiar y crecer pero la incertidumbre te paraliza? Tu mente odia el vacío de información y lo llena con películas de terror. La salida no es tenerlo todo claro, sino entrenar a la corteza prefrontal para preguntar: “¿cuál es el siguiente micro–paso comprobable?”. Menos profecía, más experimento. Superar el miedo a lo desconocido es posible. Con ciencia aplicada, no con eslóganes. He diseñado un método con principios y herramientas prácticas para flexibilizar tu pensamiento, decidir mejor y actuar incluso sin todas las respuestas. Cientos ya lo usaron para pasar de bloqueo a movimiento. Este libro es tu manual para bailar con la incertidumbre sin pis...

Sin confianza no hay equipo

EL RENDIMIENTO IMPORTA, PERO SIN CONFIANZA NO HAY EQUIPO. Podemos tener a la persona con mejores resultados, pero si el resto no confía en ella, el sistema se descompone. Neurociencia en pocas palabras: rendimiento sin confianza es dopamina sin oxitocina; acelera, pero no une. La confianza reduce el cortisol, abre la corteza prefrontal y mejora decisiones, memoria de trabajo y creatividad compartida. Además, sincroniza cerebros: escuchamos mejor, coordinamos con menos fricción y aparece el flow colectivo. Sin confianza, el sistema límbico entra en defensa: aparecen los silos, hay menos feedback honesto y más errores ocultos. Los líderes que inspiran confianza diseñan neuroclimas con claridad, coherencia y cuidado: predicción segura, aprendizaje y propósito alineado. El rendimiento hace ruido; la confianza hace música. Primero confianza, luego velocidad. Tú qué opinas?

Disfrutar del liderazgo

por Marcelo Vazquez Avila 5 bullet points prácticos sobre la importancia del disfrute en la vida y el liderazgo: 1. Disfrutar es una elección consciente: No esperes a que todas las piezas de tu vida encajen perfectamente; hacer una pausa para disfrutar de pequeños momentos puede mejorar tu bienestar general. 2. Conexión neuronal: Los momentos de gratificación activan la liberación de dopamina en el cerebro, lo que refuerza el comportamiento positivo y nos impulsa a buscar más experiencias placenteras. 3. Valora el presente: Reconocer y saborear pequeñas alegrías, como conversaciones sinceras o logros cotidianos, puede reducir el estrés y aumentar la satisfacción personal, incluso en contextos difíciles. 4. Liderazgo positivo: Un líder que celebra los éxitos del equipo y reconoce el esfuerzo crea un ambiente de confianza y motivación, lo que fortalece a todo el grupo hacia objetivos comunes. 5. Disfrutar en medio de las tensiones: No se trata de ignorar los problemas, sino de en...

Dieta y Cerebro

por marcelo Vazquez Avila Atención, aficionados del sabor y el bienestar! ¿Alguna vez te has preguntado por qué, cuando el estrés hace su entrada triunfal, tus antojos se convierten en un festival de azúcares y comida ultraprocesada? 🍩🍕 ¡Sorpresa! Tu mente no es la única que se vuelve loca; tu cuerpo también busca un combustible rápido, como si estuviera en una carrera de rapidez contra el estrés. Pero ese "alivio" es como un fuego artificial: ¡brillante en el momento, pero se apaga enseguida y deja un desastre! 💥😅 🔍 ¿Por qué ocurre este enredo? La respuesta se esconde en un laberinto neurológico conocido como el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA). Cuando el estrés llama a la puerta, este eje activa una reacción en cadena, ¡y voilà! El cortisol hace su aparición, aumentando más que el volumen de su música en una fiesta. Esta hormona no solo afecta tu metabolismo y tu apetito, sino que también puede desatar un caos en tu microbiota intestinal. ¡Cuidado con ese c...

El Papa en cuatro trazos

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 Por Marcelo Vázquez Ávila El manejo de la emocionalidad del Papa León XIV: Una mirada profunda y simpática  La llegada de Papa León XIV al trono de San Pedro ha sido, sin lugar a dudas, un momento que hizo temblar los muros de la Basílica, no solo por la veneración del cargo, sino por la rica paleta emocional que el nuevo pontífice decidió exhibir, o más bien, controlar.  En su primer mensaje, la contención comunicativa ha brillado con luz propia, tanto en lo verbal como en lo no verbal.  ¿Pero qué hay detrás de esta contención? Vamos a desmenuzarlo todo con un toque neurocientífico y ameno, si cabe, eso sí con todo el respeto y cariño del mundo Contención comunicativa:  ¿Fantasma de las emociones o maestro del autocontrol? Cuando observamos las primeras palabras de León XIV, no podemos evitar preguntarnos: ¿está reprimiendo sus emociones positivas? Quizás en un rincón de su mente, el papa baila al ritmo de una fiesta interna, pero su rostro nos muestra un impe...

Vete al carajo!

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 Por Marcelo Vazquez Avila  La Cultura de Vaffanculo:  Consecuencias y Cómo Evitar el Desastre Imagina que entras a una oficina donde el ambiente huele a tensión, las miradas son más frías que un invierno en Siberia y el café tiene un sabor amargo que refleja el estado de ánimo general. ¡Bienvenido a la cultura empresarial del "vaffanculo"! Este término italiano, que se traduce en un “vete al carajo”, encapsula una actitud que podría hacer que incluso el más optimista se replantee su elección de carrera. Aquí vamos a sumergirnos en el fascinante mundo de esta cultura tóxica, sus consecuencias y cómo evitar que tu empresa se convierta en un campo de batalla digno de una película de acción. La Cultura Empresarial de Vaffanculo La cultura del vaffanculo no es solo un estado de ánimo; es casi como una entidad viva que se alimenta de la negatividad y el desdén. En este entorno, el respeto es tan escaso como una hoja en un desierto. Los líderes que encarnan esta cultura suelen ...

El gran apagon

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 por Marcelo Vazquez Avila ¿Alguna vez has pensado que el lunes pasado tu mente pudo haber hecho un viaje exprés por los paisajes de la confusión, la incertidumbre, el miedo y la preocupación? ¡Y sin pasaporte ni maletas! La neurociencia nos dice que nuestro cerebro, esa súper máquina de supervivencia, se activa en momentos de caos, disparando reacciones en la amígdala, esa pequeña estructura que, como un guardabosques hiperalerta, nos prepara para huir o pelear. Quizá intentaste descifrar qué había pasado, cuánto iba a durar, si tus seres queridos estaban bien o quién estaba detrás de todo esto. Y, si no lo sabes, ayer parte de Europa se quedó varias horas sin electricidad, creando un caos que puso en jaque a la red neuronal de todo un continente. La pérdida de energía en la red eléctrica provocó un efecto dominó, afectando nuestro estado de ánimo, nuestras rutinas y, en definitiva, nuestro sentido de control. Es probable que, como yo, hayas pasado por todos esos estados —conscien...

El miedo toma el control! La historia de mi ansiedad

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La historia de mi ansiedad… Por Marcelo Vázquez Ávila  Bienvenidos al maravilloso mundo de la ansiedad! Imagínate que tu cerebro es como un gran teatro donde se representan obras dramáticas de emoción. En el escenario principal, la estrella del show es la amígdala, la encargada de decidir si el espectáculo es de terror o de comedia. Cuando la amígdala detecta algo que le huele a peligro, manda a llamar a toda la troupe del estrés y se activa el eje HPA, que, como un director de orquesta en plena temporada de pánico, eleva los niveles de cortisol, ¡esa hormona que hace que te suden las manos y el corazón palpite como si estuvieras en una maratón! Ahora, Imagina que un día, durante una charla en público, te da un ataque de ansiedad porque te olvidaste de la última frase de tu conferencia. ¡Bum! La amígdala relaciona esa experiencia con el pánico y, voilà, ¡tienes un nuevo “miedo VIP” que se instala en tu lista de preocupaciones!  La próxima vez que enfrentes una situación simila...

Si nos persigue la culpa…

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  Por Marcelo Vázquez Ávila Distinguir entre culpa y responsabilidad es fundamental en nuestra sociedad actual, ya que esta diferenciación tiene un impacto significativo en la forma en que manejamos nuestras relaciones personales, la comunicación, la resolución de conflictos y el crecimiento personal. Importancia de la Diferenciación entre Culpa y Responsabilidad en el  Crecimiento Personal: - Culpa: A menudo, la culpa se asocia con sentimientos de vergüenza y autocrítica. Puede llevar a un ciclo de parálisis emocional donde las personas se sienten incapaces de avanzar. - Responsabilidad: En cambio, asumir la responsabilidad implica reconocer nuestras acciones sin caer en la autocrítica destructiva. Esto fomenta el aprendizaje, el crecimiento y la adaptación. - Imagina que un colaborador comete un error en un informe que afecta a su equipo. Si se siente culpable, podría evitar enfrentar la situación por miedo a ser ridiculizado, lo que le impide aprender del error. Pero si asu...

Tres grandes placeres efímeros

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 Por Marcelo Vázquez Ávila  La aventura de estos tres malos hábitos  El Doble Juego del Placer: ¡Bienvenidos a la fiesta del placer efímero! Aquí, en este rincón del universo, hay tres bailarines destacados: la queja, la culpa ajena y el fervoroso deseo de tener razón. ¡Ah, qué bueno verles girar y saltar en la pista de baile! Pero, ¡cuidado! Están llevando a muchos a un callejón sin salida, un laberinto donde las puertas de la felicidad se cierran lentamente. Imagínate esto: te sientes frustrado por el tráfico, y en un momento de desesperación, empiezas a quejarte del mundo entero. "¡Este tráfico es una tortura!", exclamas, mientras tus amigos asienten con compasión.  La queja, mi amigo, es como un dulce tentador; te da un pequeño subidón de placer, un rico sorbo de alivio momentáneo.  Los neurotransmisores en tu cerebro hacen una fiesta, ¡y todos están bailando! Pero, ahí está la trampa: antes de que te des cuenta, has alimentado un monstruo de negatividad que...

El Liderazgo como auto descubrimiento

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Por Marcelo Vázquez Ávila  La neurociencia ha mostrado cómo nuestras experiencias pueden modelar nuestro cerebro, un concepto conocido como neuroplasticidad. Cuando un líder emprende un viaje de autodescubrimiento, no solo está mejorando sus habilidades interpersonales, sino que también está creando nuevas conexiones neuronales. Este proceso implica una reflexión profunda sobre uno mismo, que lleva a una mayor autoconciencia.   Los estudios indican que la autoconciencia está vinculada a la actividad en la corteza prefrontal medial, una región asociada con la toma de decisiones, el autocontrol y la empatía. Un líder que se dedica a entender sus propias emociones y motivaciones es más capaz de conectar con los demás. Esto es crucial porque, como sugiere el texto, el verdadero liderazgo no se trata de dominar, sino de inspirar. Los líderes deben ser ejemplos de vulnerabilidad, mostrando que el crecimiento personal está intrínsecamente relacionado con el crecimiento del grupo. Una...

Aprender a bailar un tango con la vida

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  Por Marcelo Vázquez Ávila  Envejecer no es precisamente un paseo por el parque, ¿verdad?  Es como aprender a bailar un tango con la vida: a veces vas rápido, a veces lento, y en ocasiones hasta te pisas los pies.  Tienes que acostumbrarte a ese paso más pausado, a sentir cómo se despide el que solías ser y a darle la bienvenida a ese nuevo yo que llega con una sonrisa y quizás un par de arrugas.  Cumplir años es un arte, una obra maestra con trazos de aceptación. En esta galería de la vida, hay que mirar con cariño ese nuevo rostro en el espejo, un rostro que ha acumulado historias, risas y, sí, también algunas lágrimas.  Es hora de lucir con orgullo ese cuerpo que ha llevado a cabo tantas aventuras, y de dejar atrás las vergüenzas y prejuicios que, seamos sinceros, ya no tienen cabida en este espectáculo. En este viaje hacia la madurez, hay que aprender a soltar. Dejar ir a quienes solo estaban de paso y dar la bienvenida a quienes eligen quedarse. Ah, p...

El Síndrome de la Fatiga por compasión

  El Síndrome de la Fatiga por compasión Cuando ayudar a otros te agota En un mundo donde la empatía y la solidaridad son valores esenciales, muchas personas dedican su vida a cuidar de los demás. Sin embargo, esta entrega constante puede traer consigo un costo significativo: la fatiga por compasión. Este fenómeno, caracterizado por un agotamiento emocional, físico y mental, afecta a profesionales de la salud, trabajadores sociales y a cualquiera que brinde apoyo constante a otros. Si bien ayudar es una vocación noble, hacerlo sin establecer límites puede llevar a un desgaste profundo. La fatiga por compasión no es simplemente un cansancio pasajero; es un estado de colapso emocional que ocurre cuando la exposición al sufrimiento ajeno se vuelve abrumadora. Para comprender cómo ocurre este fenómeno, es necesario analizar su impacto a nivel cerebral y biopsicosocial. Los efectos de la fatiga por compasión en el cerebro El cerebro humano está diseñado para responder al dolor de los de...