Entradas

El aparente confort de la derrota

Imagen
por Marcelo Vázquez Avila El protagonista de su vida o el víctima Viendo el comportamiento de algunos personajes televisivos del momento, he reflexionado sobre algo tan común hoy día como es la “victimitis”. El victimismo es una manera de vivir. Cuando una persona necesita culpar a los demás de sus problemas y creerse victima de todo lo malo que le pasa. Cuando una persona decide de forma consciente o inconsciente que los demás están en su contra. Cuando en cualquier situación ella elige que va a resultar herida. En estos casos la persona padece “victimitis”. Todos nosotros somos sujetos de padecer algún problema, de cualquier tipo, nadie está exento, pero la manera de verlos y de tratarlos, nos convierte o bien en “victimas” o bien en “supervivientes”. Pero la “victimitis” se puede dar no solo en el aspecto sentimental de las relaciones humanas, también se aplica en el ambiente y clima familiar. Cuántas veces una madre o un hijo han usado el victimismo para sa...

"La riqueza del diálogo interior"

Imagen
El diálogo interior Todo hombre es un ser social, abierto a los demás. Para cualquier persona, los otros son una parte importante de su vida. Su realización plena como persona está indefectiblemente ligada a otros, pues todos sabemos que la felicidad depende en mucho de la calidad de nuestra relación con quienes componen nuestro ámbito familiar, laboral, social, etc. Sin embargo, no puede olvidarse que el hombre no sólo se relaciona con los demás, sino también consigo mismo: mantiene una frecuente conversación en su propia interioridad, un diálogo que se produce de forma espontánea con ocasión de las diversas vivencias o reflexiones personales que todo hombre se hace de continuo. Y ese diálogo interior puede ser estéril o fecundo, destructivo o constructivo, obsesivo o sereno. Dependerá de cómo se plantee, de la clase de persona que se sea. Si uno tiene un mundo interior sano y bien cultivado, ese diálogo será alumbrador, porque proporcionará luz para interpretar la rea...

Reflexiones ante el umbral del 2011

Imagen
Por Marcelo Vázquez Ávila El primer mes del año es enero. El nombre procede de Januarius, palabra latina que significa: de Jano (de januarius, se deriva January en inglés). Jano o Janus es el dios romano de las dos caras, que alude a la doble visión simultánea que integra pasado y futuro en el presente. Jano, entonces, es el dios de la puerta o mejor dicho, del umbral. Justo antes de cerrar la antigua puerta y antes de disponerse a abrir la nueva, se echa una mirada atrás para reconocer la experiencia acumulada. De ahí la típica recomendación de re-orientarse en enero a través de propósitos: qué conviene hacer ahora; y correcciones de rumbo: qué conviene retomar o de plano, desechar. Jano, sin embargo, no carecía de espíritu dionisíaco o pícaro, así que en el umbral, echaba también un vistazo a las omisiones, las que invitan a formular los despropósitos de Año Nuevo. Es decir, no a redactar una lista de qué se debe o qué se puede hacer, sino apuntar qué se quiere o antoja hacer qu...

"El trabajo trae esperanza"

Imagen
por Marcelo Vazquez Avila           Te rmina un año difícil en el que una de las palabras más utilizada ha vuelto a ser CRISIS, una crisis que parecía había ya tocado fondo pero que se empeña aun en permanecer con nosotros durante más tiempo.  Una crisis que de alguna manera se nos escapa y en la que intervienen variables que no controlamos, las guerras, el fenómeno de la inmigración, el terrorismo, los mercados, la coyuntura, son palabras que utilizamos habitualmente y que reflejan con claridad que muchas de las palancas están en otras manos, no se sabe muy bien cuales, pero al parecer están lejanas y son ubicuas. Sin embargo hay otras lecturas de la realidad mucho más esperanzadoras. Son lecciones que nos dan personas anónimas que hacen las cosas bien, que plantean nuevas e imaginativas ideas, que hacen de la creatividad y la innovación el ADN de sus empresas, que se esfuerzan con tesón y mantienen ese esfuerzo contra viento y mare...

¿De qué lado se monta un caballo?

Imagen
Por Guillermo Echevarría * ¿De qué lado se monta un caballo? –me preguntó uno de los domadores. Yo sentí que esa pregunta era un desafío porque me la hacía en medio de un fogón, rodeado de otros paisanos que parecían querer divertirse con este chico de la ciudad al que le gustaba andar por el campo. Del lado izquierdo- contesté, dando la respuesta correcta para ellos – y acorde con la tradición. Pasé su examen, pero no pude pasar el mío cuando mi cabeza me preguntó: ¿y por qué se sube del lado izquierdo? Entonces, decidí preguntárselo a un amigo mío, hijo del domador del pueblo. Es así- Siempre se hizo así. Los caballos se suben por la izquierda- dijo casi a la defensiva el domador y espetó: ¿Qué quieren inventar? Hace veinte años que amanso caballos y el caballo sigue siendo el mismo. Y de todos modos… ¿qué cambia saber eso? –y prácticamente nos echó diciendo que no tenía tiempo para esa clase de conversaciones. Tampoco me sentí completo con esa respues...

7 Preguntas a Santiago Alvarez de Mon

Imagen
1. Cuando se observa la realidad uno se da cuenta que la vida es una sucesión de paradojas. Vd. ha escrito sobre “La gestión paradójica del talento”. ¿Cuáles son aquellas que más se observan en el ámbito de los negocios? SANTIAGO ÁLVAREZ DE MON: Son muchas, pero yo diría que más que se observan: que se deberían observar. Hay mucho ruido porque falta silencio, hondura, pensamiento propio. Una paradoja es la de trabajar en equipo desde tu soledad. Si no sé estar sólo acabo mal acompañado. No me gusta el rebaño, los clónicos, los gregarios... Si Vd. no es Vd, arcano misterioso y singular, no puede trabajar en equipo. Otra es la del concepto de estrella; un ejemplo lo tenemos en Pau Gasol, una figura que es conciliable con el grupo. Parece que la idea de equipo es un foro para gente mediocre; no es así. El equipo es para gente extraordinaria y generosa que en su excelencia se sabe vulnerable, necesitada de apoyo y está al servicio de los demás. Una tercera paradoja es la de que tu crecimi...

"Primero escuchar, para después intuir"

Imagen
“ Para saber hablar es preciso saber escuchar ” Plutarco (125-50 AC) Cuando un actor sube a un escenario está concentrado en su papel, en el texto a recitar y en cómo se debe mover. Pero no olvida que su papel forma parte de una obra y debe seguir el ritmo de la misma. El actor no puede limitarse a esperar a hablar, debe estar muy pendiente de lo que sucede en escena, porque a veces deberá introducir modificaciones en el texto ensayado. En el escenario puede pasar de todo, como en la vida real. Cuando un directivo debe comunicar un mensaje y sube al escenario –un despacho, la sala de una reunión o una tienda- suele llevar en mente las dos o tres cosas que quiere decir a su interlocutor o al público en general, más uno o dos rasgos de cómo van a ser sus conductas, qué papel va a asumir en escena. Pero eso no basta. Es necesario escuchar a los otros actores, colegas, socios, colaboradores presentes e incorporar en el propio discurso lo que el otro le dice con la palabra o a través de...