viernes, 30 de diciembre de 2016

El trabajo personal trae esperanza

por Marcelo Vazquez Avila 





         Termina un año difícil en el que una de las palabras más utilizada ha vuelto a ser CRISIS, una crisis que parecía había ya tocado fondo pero que se empeña aun en permanecer con nosotros durante más tiempo. 

Una crisis que de alguna manera se nos escapa y en la que intervienen variables que no controlamos, las guerras, el fenómeno de la inmigración, el terrorismo, los mercados, la coyuntura, son palabras que utilizamos habitualmente y que reflejan con claridad que muchas de las palancas están en otras manos, no se sabe muy bien cuales, pero al parecer están lejanas y son ubicuas.

Sin embargo hay otras lecturas de la realidad mucho más esperanzadoras. Son lecciones que nos dan personas anónimas que hacen las cosas bien, que plantean nuevas e imaginativas ideas, que hacen de la creatividad y la innovación el ADN de sus empresas, que se esfuerzan con tesón y mantienen ese esfuerzo contra viento y marea.

Será difícil salir de la polifacética crisis como sociedad si no hay cambios estructurales de fondo; de todos modos, el terreno de los cambios estructurales se nos escapa pero si que nos queda otro terreno de juego, el del trabajo y la responsabilidad de cada uno. Eso implica que tenemos que hacer cosas diferentes de las que hacemos y hacerlas probablemente de otra manera y todo eso depende solo de las personas, de nosotros, de que mejoremos nuestras capacidades, de que repensemos lo que hacemos y lo hagamos mejor, con menor coste, con mayor calidad, de que escuchemos a nuestros clientes y les ayudemos en sus negocios, de que aprendamos a ser flexibles y a cambiar si es preciso con rapidez.

Todas esas personas que se esfuerzan, héroes anónimos, 
que son capaces de reinventarse nos están señalando el camino.

jueves, 15 de diciembre de 2016

El cuento de la dualidad Cuerpo y Mente

por Marcelo Vazquez Avila




Que no existe un único tipo de inteligencia lo sabemos desde hace mucho años. Sabemos que hay personas con una gran habilidad lógico-matemática y una reducida inteligencia lingüística, y otras con una inteligencia espacial muy desarrollada y una notable falta de habilidad emocional. La inteligencia espiritual es la que nos permite transcender, crear y, en última instancia, ser felices de una manera profunda y duradera.

¿Podemos hablar de inteligencia espiritual?

Pues, es un tipo de inteligencia que también se la suele llamar existencial o trascendente. Completa el mapa de las inteligencias múltiples que desarrolló, hace más de dos décadas, Howard Gardner. Nos referimos a una inteligencia que nos faculta para preguntar por el sentido de la existencia, para tomar distancia de la realidad, para elaborar proyectos de vida, para trascender la materialidad, para interpretar símbolos y comprender sabidurías de vida. El ser humano es capaz de un conjunto de actividades que se no explican sin referirse a este tipo de inteligencia. Es especialmente cultivada en los grandes maestros espirituales, en los filósofos y artistas, también en los creadores.

El ser humano es alguien que trasciende lo material. Es una unidad de cuerpo y alma. En sentido estricto, no “tenemos” un cuerpo. Más bien vivimos en él, nos expresamos en él, lo gozamos y lo padecemos. Tampoco “tenemos” un espíritu, como si fuera un objeto o una propiedad anexa. Hay en el ser humano algo que escapa a la racionalidad y a la materialidad, una luz de misterio, un absoluto enigma.

Lo espiritual en el ser humano permite el ejercicio de la libertad y crear un mundo interior, tomar distancia de la vida instintiva. Decía Saint Exupéry en El Principito que  “Lo esencial es invisible a los ojos”. No se conoce a un ser humano hasta que no se penetra en su vida espiritual, hasta que no nos da permiso para acceder a este territorio.

Existe una espiritualidad abierta a la trascendencia, pero también una espiritualidad sin Dios, sin iglesia y sin dogmas.

En la primera, el ser humano se halla confrontado a un ser que le trasciende, un ser que halla en la más íntima de sus intimidades, un interlocutor que está ahí y con el que establece un diálogo de amor. Este diálogo es la oración. San Agustín le llamaba maestro interior.

También encontramos otra espiritualidad que entiende el cultivo de la vida espiritual como un diálogo con uno mismo, como una especie de auto  conversación, como diría Miguel de Unamuno. En este segundo caso, existe también vida espiritual, sentido de pertenencia al mundo, incluso puede haber experiencia mística y superación de la dualidad cuerpo y espíritu, pero la diferencia sustancial es que no se reconoce a Dios como interlocutor.

Lo espiritual se expresa en lo corporal, en el gesto, en la palabra,
en el silencio, en el obrar y, de un modo particular, en la creación.
No tiene una vida paralela; está profundamente arraigado en lo material.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Tiempo de Navidad




Un niño se sienta, coge un papel y escribe su carta a los Reyes Magos. Anota uno tras otro los juguetes que anhela, da sus razones para considerar prioritarios a algunos y suplica, por favor, a Sus Majestades que no tengan en cuenta su mal humor y las barbaridades que ha cometido a lo largo del año. Nos enternece observar con qué dedicación escribe cada palabra, cómo dibuja los regalos deseados y la inocencia con la que cree que esa carta llegará a sus regios destinatarios. Más tarde, acompañado por sus padres, lleva la carta al mensajero real. La inocencia encerrada en ese sobre, la ingenuidad del gesto, nos enternece.

Llega finalmente la mágica noche de Reyes y se repiten rutinariamente los preparativos de cada año. Los turrones para sus majestades, la ventana entreabierta para que puedan entrar y el cubo con agua para calmar la sed de los camellos. Una liturgia que se repite año tras año para que los pequeños vivan la noche más maravillosa que hay.

La ternura evoca, un tipo de vínculo, una forma de lazo que nos une a los demás. El padre mira a su hijo la noche de Reyes y también experimenta ternura. Es un vínculo, pero también es un pellizco en el corazón.

En las relaciones humanas es algo fundamental, pero únicamente nos damos cuenta de ello cuando falta. Lo mismo ocurre con otros dones de la vida humana, como la amistad o la salud. Tomamos realmente conciencia de su valor cuando experimentamos su ausencia o bien su vulnerabilidad. La ternura, como la salud corporal, es frágil, pero es una experiencia que nos ennoblece y nos vuelve más humanos.

Resulta difícil imaginar un mundo sin ternura, un universo donde la palabra ternura estuviese definitivamente proscrita. A menudo nos obstinamos con expulsarla del mundo, en hacer caso omiso de su presencia, en excluirla. La inocencia despierta la ternura, y la ternura nos hace confiar en el mundo y en los seres humanos que en él moran.

Lo único que salva a los vínculos humanos de la lógica del interés es la chispa de ternura que somos capaces de experimentar a través de  ellos.

 Si el motivo que nos une al otro es el mero utilitarismo o el simple placer, si lo que nos acerca a los demás es solamente la búsqueda de un beneficio personal, el vínculo desconoce la inocencia, la transparencia y la generosidad. En términos humanos, lo que convierte en valioso a un vínculo es precisamente el acto de entregarse al otro, de librarse a él sin esperar nada a cambio. Cuando dos personas se hacen donación mutua de sí mismas, sin trampas, cartas en la manga y subterfugios, la ternura se encarna en el mundo.

Al experimentar un lazo de esta naturaleza,
la ternura en él nos empuja a seguir viviendo.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Comenzando a ser creativos



Fantasía versus Sentido de la realidad
Albert Einstein escribió que las dos formas más sublimes de escapar de la realidad que los seres humanos habían creado eran el arte y la ciencia. Y considerando que son dos modos de acceder mediante la imaginación a mundos diferentes de la realidad cotidiana, realmente son modos de ir más allá de ella misma.
Pero aquello que imaginan los individuos creativos y que se convierte en ideas novedosas y en realidades que hacen avanzar, que hacen evolucionar a la humanidad, ha sido previamente considerado por la sociedad como fantasías sin conexión alguna con la realidad. 
Tal vez un ejemplo muy significativo que nos sirve para ilustrar esta situación paradigmática es el artista del renacimiento por excelencia, Leonardo da Vinci. 
Leonardo fue una de las personas más sabias y polifacéticas que han  existido. El universo entero –desde las alas de una libélula hasta la creación del mundo– fue el patio de recreo de su curiosa inteligencia.
No hay duda de que tenía una mente extraordinaria y una capacidad asombrosa para ver lo que otros no venían.  Pero las seis mil páginas de notas y dibujos detallados presentan clara evidencia de un estudiante diligente y curioso, un perpetuo aprendiz en búsqueda laboriosa de sabiduría en constante exploración, cuestionamiento y prueba.
Para ser creativos es esencial expandir la mente.  Por tanto, invertir con regularidad en oportunidades de aprendizaje es uno de los más grandes dones que puedes otorgarte.

El primer paso hacia una vida mas creativa es el paulatino cultivo hacia la curiosidad y el interés, es decir, asignar más atención a las cosas por sí mismas ! 


No es necesario que el objeto sea útil, ni atractivo o valioso, con tal de que sea algo misterioso ya es digno de atención. Cuando algo te haga saltar al menos una chispa de interés, prestale atención. 



Habitualmente, cuando algo capta nuestra atención -una idea, una canción, un comentario, una foto- la impresión suele ser muy breve. 


Estamos demasiado ocupados para examinar detenidamente ese hecho que acaba de ocurrir frente a nosotros distraídamente; o creemos que no es asunto de nuestra incumbencia... 


Por supuesto que sí! pensar eso es una tontería mayúscula, Creo, modestamente, que el mundo entero nos incumbe y que de cualquier lugar de la realidad que nos rodea, no sabemos a ciencia cierta, que parte de ella se ajustará mejor o peor a nuestro yo, a nuestras potencialidades, a menos que hagamos un esfuerzo por aprender de tantos aspectos de esa realidad como sea posible. 


Aprendamos a detenernos y observarla con nuevos ojos...

viernes, 4 de noviembre de 2016

¿Somos emocionalmente inteligentes?





“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse
con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno,
con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente,
no resulta tan sencillo”
Aristóteles




 Somos una persona emocionalmente inteligente?

Una persona emocionalmente inteligente es aquella que tiene la capacidad de manejar los sentimientos propios y ajenos. Las personas emocionalmente inteligentes tienen a una serie de hábitos y comportamientos que contribuyen a su capacidad de gestionar sus propias emociones y comprender los sentimientos de los demás.

Podemos hablar de 5 características que ayudarán a identificar nuestra inteligencia emocional, según reconozcamos que nos resultan relativamente familiares en nuestra actuación diaria.

1 – Las personas emocionalmente inteligentes prestan atención a lo que están sintiendo. Daniel Goleman identifica la autoconciencia como uno de los componentes clave de la inteligencia emocional. La autoconciencia consiste en la capacidad de reconocer los estados de ánimo, emociones y sentimientos.

Parte de la autoconciencia también implica ser consciente de cómo las emociones y estados de ánimo influyen en otras personas. Esta capacidad de controlar los propios estados emocionales es un requisito básico para la inteligencia emocional.

2 – Las personas emocionalmente inteligentes identifican cómo se sienten otras personas. La empatía es otro de los elementos principales que Goleman relaciona con la inteligencia emocional. La empatía implica la capacidad de comprender las emociones de otras personas.

Con el fin de interactuar con otras personas en múltiples ámbitos de la vida,  las personas emocionalmente inteligentes son capaces de saber lo que otros están sintiendo. Si un compañero de trabajo o un cliente, está molesto o frustrado, sabiendo lo que siente, se le puede dar una mejor idea de cómo responder.

3 – Las personas emocionalmente inteligentes son capaces de regular sus emociones. La autorregulación es absolutamente fundamental para la inteligencia emocional. La comprensión de sus emociones es grande por parte de las personas de las que estamos hablando, pero no es particularmente útil si no se puede hacer uso práctico de este conocimiento. 

Por eso, las personas emocionalmente inteligentes piensan, antes de actuar, sobre sus sentimientos. Están en sintonía con lo que sienten, pero no permiten que sus emociones gobiernen, cotrolando sus vidas.

4 – Las personas emocionalmente inteligentes tienen claras habilidades sociales
Probablemente, esto sea debido, al menos en parte, a que saben estar en sintonía con sus propios sentimientos, así como con los de los demás. Ellas saben cómo tratar con la gente de manera efectiva, mantener relaciones sociales saludables y por lo tanto contribuir al éxito de aquellos que les rodean.

5 – Las personas emocionalmente inteligentes son capaces de identificar correctamente las causas de sus emociones y también a hablar de ellas a los demás cuando es conveniente.

Las personas emocionalmente inteligentes son capaces de ver la situación e identificar correctamente la verdadera fuente de sus sentimientos. Al principio esto puede parecer una tarea fácil, pero en la realidad no lo es, porque la vida emocional suele ser complicada. Localizar la fuente exacta de los sentimientos puede ser particularmente difícil en casos relacionados con emociones fuertes, como el amor o la ira o el dolor.

Mejorar la inteligencia emocional es algo que requiere trabajo,
pero se puede conseguir. Es más, es completamente
necesario si se quiere progresar a nivel personal y mejorar
las relaciones con los demás.

jueves, 25 de agosto de 2016

Inteligencia creativa, patrimonio del hombre

por Marcelo Vázquez Avila


"Siempre que enseñes, enseña también a dudar de lo que enseñas"


 José Ortega y Gasset




Como ya he comentado en uno de los primeros artículos del blog, es un hecho de que la creatividad se está  convirtiendo en la cualidad más importante y requerida del liderazgo,  seguida como siempre por la integridad y ahora también el pensamiento global. Entonces, si tenemos que formar líderes con ese talento creativo, el sistema educativo y los docentes actuales deberían acompañar esa necesidad real, fomentando el desarrollo de  ideas para la reinvención  que acompañe y de respuesta a las demandas del mundo que nos toca vivir.

Tanto en mi rol de profesor de Escuelas de Negocio, como en el de profesional de RRHH con responsabilidad de desarrollar personas,  me preocupa  el tema del sistema educativo en el mundo turbulento en el que estamos inmersos. Cuando empecé a buscar material para  mis clases sobre “Innovación y promoción del cambio” imaginé  que no iba encontrar nada nuevo bajo el sol, dando por sentada la necesidad de poner a la creatividad  como un ingrediente básico del  menú de la gestión del talento siglo XXI. 

Tom Peters en su libro “Re Imagina”, se refiere a la educación de nuestra era como un proceso donde debemos dejar de lado varios de los paradigmas que marcaron nuestra niñez y  adolescencia. Peters señala algunos “contrastes” entre el “era” y el “es” del sistema educativo. Para éste último falta mucho por hacer… por lo cual vale la pena analizar algunas de sus afirmaciones y su relación con muchos de los conceptos que debemos tener presente a la hora de planificar la formación  de personas adultas, especialmente cuando está destinada a encauzar una situación de cambio o transformación en las organizaciones en las que trabajamos:

§                “Antes:   Enseñar para el examen            Ahora: Enseñar a preguntar

El concepto de evolución del aprendizaje y la rapidez de los cambios provocan la obvia obsolescencia de los conocimientos. Peters habla de que el conocimiento ya no se plantea a nivel de obtener respuestas, sino haciendo preguntas.  El docente se convierte así en un coordinador de ese cuestionamiento constante por parte de los alumnos, y él mismo debe reinventar  sus clases y métodos de enseñanza en ese sentido.

Me gusta estudiar, cuanto más estudio, más confuso estoy. Cuanto más confuso estoy, más deseo profundizar. Cuanto más profundizo… mejores preguntas hago”.
Tom Peters.

§           “Antes:   Educar trabajadores dóciles      Ahora: Educar “talento” creativo”.

Evidentemente, antes la docilidad pasaba por la no posibilidad de hacerse preguntas sobre los contenidos educativos  ¿Qué pasa si cambiamos lo que estamos haciendo? ¿para qué seguir haciéndolo así si no funciona?. Antes el talento era sólo un problema del área de RRHH, ahora debido a la heterogeneidad de la fuerza de trabajo y entornos cambiantes el talento se convirtió en una cuestión organizacional que concierne a la dirección y a los gerentes que deben involucrarse con RRHH o mejor dicho, RRHH debe involucrarlos para lograr ese anhelado talento.

§                     “Antes: La obediencia                   Ahora: La iniciativa
§                     “Antes: Normas estándard          Ahora: Creatividad individual

El entrenamiento debe procurar una preparación para la independencia en la generación de ideas para encontrar soluciones a los dilemas actuales y a los dilemas por venir.

§             “Antes:  Atención a las similitudes       Ahora: Atención a las diferencias”.

No hay duda que la diversidad aparece desde hace tiempo como un factor potenciador de la creatividad, no sólo por efecto de la globalización y los equipos internacionales de profesionales, sino por la necesidad de trabajo interdisciplinario para la mejora de procesos y la creatividad e innovación en las organizaciones.

El  especialista en Creatividad y Educación, Sir Ken Robinson pregona en sus charlas y libros que las escuelas matan la creatividad, como capacidad de imaginar y desarrollar ideas  con la que nacemos y que al contrario de otras habilidades que desarrollamos con el tiempo, en este caso parecen “involucionar”. Habla de la existencia de una “epidemia ficticia”, en relación a la cantidad creciente de  niños en USA que padecen de TDAH, Trastorno del déficit de atención e hiperactividad. Explica esta supuesta epidemia en el hecho de que al mismo tiempo que los niños actuales reciben estimulación constante (medios, Internet, teléfonos celulares, I pod, redes sociales), son penalizados por sus maestros por el grado de distracción generado en las aulas.

En realidad, los niños siglo XXI, son multitarea digital, con un ojo en Internet, dos dedos enviando mensajes de texto, chateando, mirando la tele, usando el I pod o la tablet,  todo en un ciclo sin fin y a una velocidad que nos hace recordar la edad que tenemos. Con esa habilidad y ese talento, los  niños y jóvenes sufren hoy de aburrimiento compulsivo.

Obviamente, la transformación educativa se  va a dar con distintos matices y progresivamente. Entonces, es sumamente importante tener en cuenta antes de diseñar una capacitación el  tipo de organización en la que trabajamos y   la permeabilidad existente para la creatividad y la  innovación, además de  los talentos requeridos a  los empresarios adultos.

miércoles, 24 de agosto de 2016

El precio de haber sacado los sentimientos de la escuela

Una conversación con Ken Robinson

por Marcelo Vazquez Avila


Brillante orador y escritor superventas, Ken Robinson asesora a Gobiernos e instituciones para promover un sistema educativo que no encorsete el talento y se tome en serio la creatividad.

Ha sido asesor del ex primer ministro británico Tony Blair y de más de una decena de Gobiernos. La reina Isabel II lo nombró caballero en 2003 por el fomento de las artes, es uno de los pensadores educativos más solicitados de las últimas dos décadas. Y predica un mensaje devastador para la escuela tradicional: los niños nacen con cualidades que, a menudo, el sistema entierra. Su colegio, al que llegó por casualidad, le cambió la vida.

Como llegó a ser quien es

Ken era un crío de rizos pelirrojos que perseguía un balón en el barrio de Walton, en Liverpool, cuando su padre sentenció: “Este niño jugará al fútbol en el Everton”. Pero la polio se cruzó en su camino, lo enviaron a un centro de educación especial para los descartados del sistema, niños con problemas físicos o retrasos en el aprendizaje. En aquella clase, que él define como “un montón de individuos diferentes que recordaba a la cantina de La guerra de las galaxias”,sus profesores,  fomentaron las aptitudes que lo han convertido en uno de los grandes referentes de la enseñanza y en un prolífico escritor de best sellers. El inglés se apoya en un bastón –tiene la pierna derecha más corta que la izquierda–, tiende una mirada brillante y enarbola un discurso rotundo: “Pagamos un precio muy alto por sacar los sentimientos de la escuela”.

“LA GENTE PIENSA QUE ES UNA EXCENTRICIDAD DECIR QUE LA ESCUELA FUNCIONA COMO UNA FÁBRICA”

“Pero es cierto. Se divide en compartimentos separados, a los que la gente acude durante unas horas fijas; los días se distribuyen en bloques de tiempo y los alumnos son evaluados de forma periódica para saber si son aptos para seguir ahí. A los que no se adaptan se les responsabiliza de su fracaso, pese a que es el sistema el que les ha fallado. La gente entiende esto y cada vez hay más colegios que quieren aplicar otras teorías”.

Hace 15 años que vive en Los Angeles. Tras dar clases en la Universidad de Warwick, Inglaterra, recaló allí con su mujer, Terry, también de Liverpool y escritora, y con sus dos hijos, James y Kate.

“El Elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo”,  se ha traducido a 21 idiomas y es su libro más conocido. Contiene las historias de éxito que desgrana en sus charlas. Habla, por ejemplo, de cómo Matt Groening, el creador de Los Simpson, encontró su camino cuando se enteró de que “había otras personas que no sabían dibujar pero vivían de ello”. O del economista Paul Samuelson, que siempre consideró los números “pura diversión”.

Las escuelas y la Creatividad

En febrero de 2006 protagonizó una charla en TED –organización pionera en proponer un formato de conferencias breves que se difunden por Internet–, que desde entonces suma una media de 10.000 visionados diarios y roza ya los 40 millones. En aquella ponencia de 19 minutos y 24 segundos, que tituló ¿Matan las escuelas la creatividad?, cuenta la anécdota de una niña retraída que siempre pintaba en clase. “¿Qué dibujas?”, le preguntó la maestra. “Estoy pintando a Dios”, respondió. Cuando su profesora le hace entender que nadie lo ha visto nunca, ella replica: “Mejor, en cinco minutos podrán saber cómo es”.

Bailar es tan importante como sumar

Creo que la gente que piensa que bailar no es importante, probablemente ni baila ni nunca lo ha intentado. Y lo digo en serio. Los humanos tenemos un cuerpo, no somos programas, y nuestra relación con él es fundamental para nuestro bienestar. Muchos problemas del mundo civilizado tienen que ver con la diabetes o la depresión. 

En Estados Unidos hay una generación de jóvenes que, por primera vez, puede que vivan menos que sus padres debido a enfermedades cardíacas y otras dolencias vinculadas a una dieta pobre y poco ejercicio. El sistema educativo trata la vida humana como si solo importase lo que existe entre las dos orejas. La danza está relacionada con el resto de las artes y ciencias, y yo defiendo una concepción holística de la inteligencia. Además, resulta que hay un montón de matemáticas en la danza, pregunte a cualquiera que baile profesionalmente”.

El Gobierno británico le pidió formar una comisión nacional para asesorarle sobre cómo potenciar la creatividad en la escuela de los 5 a los 18 años. ¿Ha cambiado el sistema educativo desde su informe?

“El mundo evoluciona rápida y profundamente, y los sistemas educativos que funcionaban en el siglo XIX no sirven para los retos actuales. Cuando Blair llegó al poder lideró una serie de reformas que tuvieron justo el efecto contrario: más estandarización, más pruebas, un currículo menos flexible. Así que unos cuantos le dijimos que, ya que lo pregonaba, debía tomarse en serio la creatividad. Si defiendes la alfabetización y te importa que la gente aprenda a leer y a escribir, no te limitas a dejar libros a su alrededor a ver si muestran interés. Si vas en serio con la creatividad, necesitas una estrategia para impulsarla, por eso reuní a 50 personas y creamos una comisión gubernamental para diseñarla”.

¿A quién perjudica el sistema actual? 

Cuando ves a niños a los que la escuela les da un mal servicio, que abandonan las aulas pensando que son estúpidos y acaban en las calles como pandilleros, en la cárcel, en trabajos precarios o que hunden su vida en antidepresivos y alcohol… No digo que la educación sea la respuesta a todo esto, pero creo que un mejor comienzo vital les brindaría la oportunidad de descubrir sus auténticas cualidades y elegir su camino. Esto ocurre a menudo en los buenos colegios. Hay profesores estupendos que son capaces de rescatar niños al borde del abismo y encauzarlos. Cuando digo que es una cuestión de derechos humanos no es una exageración: la gente tiene derecho a dirigir su propia vida.


¿Cuál es el papel de los padres? 

Ahora trabajo en un libro dirigido a ellos, porque me preguntan mucho, y a veces las familias son parte del problema. Muchas de las presiones que llegan a los colegios provienen de padres angustiados por la educación de sus hijos. Otros muchos consideran que el sistema vigente está bien y piden más deberes y programas de refuerzo. Creo que les puedo ayudar porque solo conocen el modelo que vivieron ellos, y hay algunos mitos que me gustaría desterrar porque así presionarán para lograr un cambio.

¿Cómo educó usted a sus hijos? Me lo preguntan mucho y siempre respondo que cada niño es único. Mis chicos –el mayor, James, tiene ahora 31 años, y Kate ha cumplido 26– compartieron colegio en Inglaterra durante un tiempo. Para él era bueno, pero para ella no tanto. A James le interesa más la teoría, y a Kate, el diseño y la danza, y esa escuela era muy académica, así que decidimos cambiarla. 

Nos mudamos a Los Ángeles cuando ya eran adolescentes y la situación se repitió. Al final, sacamos a Kate del centro a los 16 años y la educamos en casa. Mi mujer se encargó de casi todo. Le diseñamos un programa y luego fue al colegio universitario [con titulaciones de dos años]. Lo curioso es que ahora le fascina la educación. No la hemos convencido nosotros, pero seguramente nuestra trayectoria le ha influido: dirige un proyecto del Gobierno finlandés, The HundrED, concebido para identificar los cien programas de enseñanza más innovadores del mundo.

Y en ello está hoy aunque otros comenzaron antes como María Montessori y J. Dewey que han reclamado una aproximación más humana y personalizada y no se asemeje a  una cadena de producción industrial



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