lunes 12 de marzo de 2012

Formar y Transformar




“La forma de medir a un hombre no es por lo que hace en momentos de comodidad y conveniencia, sino por lo que hace en circunstancias controvertidas y desafiantes”

Martin Luther King Jr.

Los equipos son la herramienta de acción más poderosa de la que disponemos en las empresas para lograr los objetivos organizacionales. Especialmente en momentos de crisis se hace imprescindible gestionar correctamente nuestras emociones para alcanzar el éxito personal y profesional.

Imaginemos por un momento un equipo de trabajo que no interactúa o lo hace negativamente; un equipo que no ejerce prácticas colaborativas o que no está abierto a recibir las críticas o los mandatos jerárquicos… Pues sí, sería un verdadero caos incluso si la compañía estuviera en una situación de estabilidad. Ahora bien, traslademos la hipótesis pero situándola en un escenario adverso que sugiere momentos de inestabilidad e incertidumbre; seguramente la conclusión aquí, haría referencia a un verdadero colapso emocional y estructural del que difícilmente la compañía se pueda recuperar.

Frecuentemente, los ciclos corporativos se repiten y suelen pasar por períodos de expansión, recesión y recuperación. Sin embargo, es posible que nunca se aprenda tanto como en los momentos de convulsión y revolución, pues esas crisis son aquellas que obligan a aprender nuevas formas de apreciar y de hacer las cosas. Por tal motivo, es necesario que los equipos y cada uno de quienes los conforman estén preparados, entrenados y capacitados no sólo para hacer frente a posibles adversidades, sino para hacer de su lugar de trabajo un ambiente equilibrado, cooperativo y ameno.

Coaching y Resiliencia

La resiliencia significa desarrollar la capacidad de adaptarse  y poder superar las adversidades; es la forma en la que nos hacemos más fuertes y más duros pero, paradójicamente, aprendemos a ser más flexibles frente a las situaciones de la vida. Trabajando con el coaching orientado a la resiliencia, es posible identificar ciertos hitos de comportamiento que facilitan, tanto a los sistemas y a las personas, trabajar sobre ellos reenfocándolos y convirtiéndolos en partes constructoras de un mejor futuro.

“La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Cuando hay sinergia, la energía se multiplica.” Al adoptar entonces la perspectiva de la resiliencia, se deja de ver a las personas y empresas en crisis como entidades dañadas y se las percibe como equipos capaces de enfrentar los desafíos reafirmando sus fortalezas, mediante la colaboración ante la adversidad. Cuando cada uno de los recursos humanos implicados se sientan plenos, seguros y logren aplicar una visión más amplia y más positiva, todo fluirá con mayor facilidad, pues el entorno se construye con los aportes individuales y aquí es donde cobra sentido la afirmación de que uno más uno es mucho más que dos. Las empresas que logren implementar estrategias que generen un clima amigable y preparen sus recursos para hacer frente a cualquier situación son las que lograrán cambios profundos, verdaderos y sostenibles.

Ahora bien ¿cómo se logra internamente la alineación y la preparación de los recursos para que sean capaces de enfrentar tales desafíos con creatividad, inteligencia y trabajo en equipo?. Cuando nuestro trabajo requiere liderar equipos, sabemos que las mayores dificultades se dan en momentos de incertidumbre o en situaciones adversas. Para ello, el coaching es un excelente aliado.

Sabemos que se trata de una práctica que ha crecido exponencialmente y que con el avance de la crisis mundial y el crecimiento de la incertidumbre local tuvo un marco especial de desarrollo y cada vez más líderes lo requieren para optimizar su gestión y lo demandan para sus equipos, con el objetivo de que adquieran la capacidad de mejorar aspectos de su vida personal y profesional.

Trabajar en el coaching orientado a la resiliencia, es preparar -tanto a los líderes como a los equipos-, a desarrollar la capacidad de resolver, de colaborar y de aportar valor al desempeño individual y de equipo. ¿Cómo?
 
A través de métodos de desarrollo que permitan a los equipos aprender a verse de forma diferente, a ver las cosas de manera distinta y, en función a ello, encontrar mejores y nuevas alternativas para hacer las cosas.

miércoles 7 de marzo de 2012

Psicología del Veraneo

Por Marcelo Vázquez Avila

Todos ponemos enormes expectativas en las vacaciones, deseamos volver renovados, vivir aventuras, descansar, despertar el romanticismo… y una interminable lista de exigencias para quedar satisfechos. La explicación radica en su efecto positivo por el bienestar físico y psíquico. Estos son algunos de los beneficios de este tiempo, que es breve y se da una sola vez al año, así teniéndolos en cuenta, podamos quizás aprovecharlos mejor:
1. Es bien sabido que distanciarse física y psicológicamente de una actividad habitual y exigente, descansa. Si además esa separación es prolongada en el tiempo y se acompaña de la realización de actividades relajantes, divertidas y enriquecedoras es aún más eficaz para recuperar las energías físicas y mentales.
2. Normalmente durante las vacaciones, desaparece la prisa y la preocupación por cumplir un horario, por atender unos plazos, circunstancias generadoras de distrés, uno de los principales males de nuestra sociedad urbana y competitiva.
3. EL mayor número de horas dedicadas al ejercicio físico, favorecido por el buen clima y por disponer de tiempo libre. A nadie le resultan desconocidos los numerosos beneficios psíquicos y físicos del deporte acorde con las características personales de edad, contextura, etc. El deporte es uno de los métodos más rápidos y eficaces para liberar tensiones originadas por el mal manejo de las preocupaciones de la vida.
4. El mayor tiempo dedicado a estar y hablar con la familia y los amigos. El trato con personas a las que queremos y que nos quieren, nos valoran a y nos necesitan, es el mejor bálsamo para curar las heridas emocionales de la incomunicación y la soledad afectiva tan extendida en nuestra civilización de las telecomunicaciones y de la masificación.
5. El intenso y prolongado contacto con la naturaleza. La mayoría de las personas, a excepción de los urbanitas, veranean junto al mar, en la montaña o en el campo. Aunque no todas saben sacar beneficios de ese encuentro con la naturaleza, como algunos jóvenes que pasan muchas noches de sus vacaciones en lugares cerrados, con poca luz y mucho ruido, durmiendo luego gran parte del día. Disfrutar de la belleza de ciertos paisajes, de la amplitud de los horizontes, al que sabe percibirlos,  llena de sosiego, paz y optimismo.
Cara y Cruz
Como es frecuente observar en la vida, muchas cosas tienen su cara y su cruz, su anverso y su reverso. También el veraneo tiene algunos aspectos negativos, vemos entre ellos  el culto al cuerpo según los cánones actuales de belleza basados en la delgadez y la estética corporal desequilibrada. Este interés de todas las épocas del año alcanza una especial intensidad en el  verano y por esta razón en los meses previos reaparecen o agudizan los trastornos alimentarios de anorexia y bulimia nerviosas, fobias a diversas partes del cuerpo, acompañadas de una intensa carga de angustia por inseguridad y auto concepto negativo que impide establecer relaciones interpersonales gratificantes.
Otro aspecto negativo que puede ocurrir es que después de un par de semanas de ocuparse actividades que gustan y producen placer, se puede ir perdiendo el tono por el trabajo y esto acarrea miedos y cierto rechazo a la reanudación de las obligaciones habituales (síndrome post vacacional), sobre todo si lo cotidiano resulta frustrante o para algunos, incluso deprimente.
Lamentablemente, aparecen como colofón los conflictos donde es difícil  identificar el núcleo de esas desavenencias. La mayoría de las veces el síntoma que aparece en la superficie se debe a gustos enfrentados. Ella quiere playa y él  a la montaña; él se pasaría el día pescando y a ella le gustaría que tomase el sol a tu lado... Piensa: ¿ha estallado la guerra mientras hacíais los planes?
Otro motivo aparente es que pasamos demasiado tiempo juntos. Ella sin horarios y sin sus compañeras de trabajo; él, sin sus colegas ni el café de media mañana… todo un mes cumpliendo “cadena perpetua” uno junto al otro y sin saber qué hacer. ¿Necesitáis más independencia? Con los problemas a cuestas. Quizá la relación pasa por su peor momento y los dos saltáis a la mínima. ¿Tenéis la esperanza de que las vacaciones puedan solucionar las cosas?
La solución
¿Cuál es la solución? Piensa, para empezar, en que quizá no consigas en tus vacaciones, todo lo que quieres pero precisamente sabiéndolo podrás poner los medios para no frustraros. Todos necesitamos un período anual en el que el descanso sea más prolongado. Pero es necesario aprender a descansar también a lo largo del año laboral, sobre todo durante los fines de semana. Así no llegaremos tan cansados a las vacaciones y con la imperiosa necesidad de compensar el sentimiento de frustración que acompaña a las situaciones de sobrecarga laboral.
Y lo que considero aún más importante: diálogo y tolerancia. Para acercar los gustos, repartir el tiempo y las cargas sin llevar en el equipaje los problemas es necesario hablar, entenderse y poner voluntad. Por otro lado, hay que estar dispuestos a ser flexibles, improvisar soluciones, darnos libertad  y simplificar, disfrutando con lo sencillo.

lunes 5 de marzo de 2012

Contra Tristeza, Autoestima


por Marcelo Vázquez Avila 

Algo que he descubierto últimamente es, que el origen de nuestra tristeza no es el odio de los demás, sino el desprecio de uno mismo; lo que nos pasa es que no nos queremos. La buena noticia es que hemos descubierto el motivo de esos sentimientos autodestructivos.

En la mayoría de los casos, el origen de este mundo atormentado hay que buscarlo en la ausencia de cuidado, de afecto y de amor en los primeros años de vida de tanta gente que gira a nuestro alrededor. Basta con dar un paseo por la calle para ver ejemplos de situaciones radicalmente opuestas: por un lado es fascinante ver la cantidad de amor y sonrisas derrochados sobre los pequeños para que en ellos arrecie la autoestima necesaria y para consolidar en el futuro su curiosidad. La curiosidad suficiente para proseguir en la aventura del amor a los demás.

En cambio, por otra aparte, nos arruga el corazón y destroza los sentimientos, el hecho de contemplar los ejemplos interminables de gritos, esperas sin resultado, abandono en el mejor de los casos y palizas inmerecidas a niños violentados, sin que hayan tenido tiempo ni ganas de cometer un delito. Hoy sabemos que la mala gestión de las emociones durante la infancia es el germen abonado para la droga y el comportamiento desvariado durante la juventud. Y que está claro que los 3 pilares en los que se asienta la autoestima son la Autovaloración, el Aprendizaje y la Afiliación. Características poco fomentadas en la formación de los más jóvenes.

Durante los dos primeros años de la vida de una persona es cuando se afianza el vínculo del apego que es imprescindible para un correcto desarrollo emocional posterior. El tipo de vínculo que se establezca en este período marcará nuestras relaciones durante el resto de nuestra vida. Pero no siempre el apego es un vínculo seguro como tampoco la ausencia de un adecuado apoyo emocional es un determinante para la tristeza, o para que más adelante, la persona caiga en la delincuencia. Se puede recibir una educación emocional muy buena pero los avatares de la vida pueden cambiarnos de una manera radical. Por otro lado, existen personas que han sido víctimas de malos tratos o han crecido en unas condiciones de vida bastante indeseables pero, actualmente, tienen una buena calidad de vida emocional.

Lo extraño es que los sabedores de que esto ocurre no se manifiesten en la calle para reclamar que se aplique una solución. La existencia del problema está comprobada. Se ha investigado durante años con acierto la solución. Se ha experimentado en muestras piloto para que los gobernantes y los educadores pudieran enterarse. Pero están o parece que están ocupados en asuntos, supuestamente, más importantes.
Atravesamos en España una crisis similar a la que están viviendo  también en el resto de Europa, y una enorme enseñanza que me va dejando esta tremenda crisis, es que habiéndose reducido nuestros ingresos a la mitad, podemos seguir viviendo, por supuesto que aprendiendo a no seguir derrochando dinero en gastos prescindibles, superflujos o compulsivos. Aprendemos en estos tiempos a ver cuán llena llevamos la mochila con cosas innecesarias, y Paulo Coelho nos lo enseña en uno de sus libros: “Liviano de equipaje”, cosa que este mundo consumista, materialista y hedonista no nos lo facilita para nada.

Todo depende del significado único y personal que cada uno de nosotros le da a su vida, a su entorno, a los sucesos, a sus pensamientos, etc. La educación sería la herramienta deseable y con ella es fundamental la capacidad de pensar y razonar de una forma crítica. . La educación no pasa por la simple instrucción sino que también consiste en ser capaces de enseñar con nuestro propio ejemplo que es la parte más importante. Si no somos capaces de hacer frente a nuestras emociones no podemos enseñar a otros a afrontarlas porque diremos una cosa pero nos comportaremos de otra manera muy distinta.

Hasta ayer mismo teníamos el debate infructuoso entre los partidarios de que los genes determinaban la conducta del individuo y aquellos que, por el contrario, creían que solo la experiencia individual contaba.

Ahora se sabe que estamos programados, es cierto, pero para ser únicos.

miércoles 29 de febrero de 2012

Resiliencia, el arte de rehacerse



Por Rafaela Santos (1)

Hablar de resiliencia se ha puesto de moda y se considera como un salvavidas psicológico en el momento actual. 

Efectivamente es una característica positiva de la personalidad que permite la adaptación del individuo a un entorno adverso.

Resiliencia es un término poco conocido y aún tardará tiempo en abrirse camino, aunque ya fue aceptado por la RAE desde finales del 2010. Los expertos en metalurgia lo han usado frecuentemente para referirse a la capacidad de cada material de recuperar su forma original después recibir un impacto o ser golpeado, presionado, doblado, estirado o comprimido. El mismo término referido a la persona se puede aplicar como la capacidad de recuperación de una enfermedad o de un golpe de la vida, saliendo fortalecido de esta circunstancia adversa. Esto implica un enfoque positivo en el desarrollo de la personalidad.

En el ámbito deportivo se entiende aún mejor. Todos y cada uno de los que triunfan han pasado por retos increíbles, demostrando la capacidad de levantarse muchas veces de sus propias cenizas.

Esta capacidad, que algunos individuos desarrollan de forma innata, se ha demostrado que también puede ser adquirida trabajando sobre las dimensiones que constituyen su base, pero el resultado que queremos conseguir no es solo la suma de cualidades, sino la capacidad de reconstrucción del individuo sobre las dificultades, de sentirse capaz de superar esas situaciones adversas encontrando el sentido de la vida y buscando en los acontecimientos el significado para pasar de sentirse una víctima pasiva de las circunstancias a recomenzar y ser sujeto activo y protagonista de su experiencia. 

Precisamente en tiempos de crisis es cuando se desarrolla más la resiliencia. Sabemos que el ser humano crece en la adversidad. La dificultad es necesaria en sí misma para el desarrollo, de tal manera que éste no existiría a falta de contrariedades porque no se aprende a moldear la respuesta adecuada. Por ese motivo, no es buena la actitud generalizada actualmente de huir o evitar a toda costa el sufrimiento, porque esto no favorece un desarrollo maduro de las personas, y menos de los hijos que están en crecimiento físico y psicológico. Solucionarles todas las dificultades es condenarles en el futuro a ser seres vulnerables, con poca capacidad de afrontar la frustración y las emociones negativas, que expresadas hacia fuera provocan con frecuencia agresividad y si se expresan hacia dentro se convierten en sentimientos de víctimización y tendencias depresivas.

El hombre no puede vivir si no mira al futuro y con frecuencia esto constituye su salvación en momentos difíciles. Hoy la European Brain Council habla del crecimiento de los trastornos mentales y neurológicos que suponen un coste medio en Europa de 386 billones de euros al año[i]. Muchos tienen en su base una personalidad poco estructurada y está comprobado que es posible desarrollar recursos para tener mayor resiliencia y saber afrontar la adversidad. Este sistema de prevención sería más rentable porque ahorraría mucho sufrimiento humano y tendría menor coste económico. 

Si solo vemos en la dificultad la cara negativa del sufrimiento, lo apartaremos radicalmente de nuestra vida y de las vidas de los nuestros, pero ese camino es el mayor riesgo para hacer una sociedad muy vulnerable, sin respuestas ante los retos que nos depare el futuro.

Ante cualquier acontecimiento adverso podemos actuar, reflexionar, compartir y cambiar. Podemos elegir un nuevo camino para rehacernos. El ser humano inteligente, sabe crear el espacio para convertir la crisis en oportunidad siempre que tenga presente la esperanza de futuro. Si cree que no puede hacerlo nunca lo intentará.

Esta capacidad tiene mucho que ver con el desarrollo de la inteligencia emocional, que es clave para adaptarse a situaciones de cambio, ya sea en el terreno personal o laboral. La capacidad de conocer y manejar nuestras emociones nos da un gran poder sobre nosotros mismos que es de vital importancia para conseguir los objetivos que nos proponemos.

Cuando no se puede cambiar una situación lo que hay que cambiar es la manera de afrontarla y está demostrado que en la vida no sobreviven los más fuertes, sino los que mejor se adaptan porque saben manejar mejor el estrés, sufren menos y buscan decididamente la salida.

(1) Rafaela Santos es Psiquiatra
Presidenta del Instituto Español de Resiliencia (IER)
y de la Fundación Humanae





[i] Consejo Europeo del cerebro. http://www.europeanbraincouncil.org/projects/CDBE/2010/index.asp

jueves 23 de febrero de 2012

La clave para sobrevivir


por Marcelo Vázquez Avila

“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”.

Albert Einstein
Reinventarnos
¿Sabemos lo que significa? ¿Estamos dispuestos a la transformación y reto que supone? En las últimas semanas con motivo de un Seminario de Liderazgo he hablado con directivos de diferentes sectores de la industria. Así, Miguel, director del área médica de una farmacéutica, pensaba en un cambio al área de personas y me hacía partícipe de sus miedos: "Tengo 44 años, y ningún conocimiento de recursos humanos. Es tarde para cambiar de carrera".

Es evidente que la crítica situación financiera internacional que estamos padeciendo en la actualidad hace que vivamos nuestro presente con gran preocupación y   nuestro futuro inmediato se nos presente  repleto de incertidumbres. Cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, está viéndose afectado por esta realidad económica que nos paraliza, nos amedrenta y como única vía de escape nos instalamos en la queja permanente de lo que nos rodea, creyendo que nuestras circunstancias cambiaran solo por el hecho de verbalizar   todas y cada una de las sinrazones que esta situación nos ocasiona.

“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado”
Buda

Por ello podemos reinventarnos a nosotros mismos. Pero esto se hace a través de una decisión consciente de cambiar hábitos y rutinas. De interrumpir hábitos de pensamiento. Esto desarrolla circuitos cerebrales nuevos y cambia el funcionamiento de la mente y el cerebro. Aquello en lo que piensas con más frecuencia determina lo que eres y en lo que te convertirás, por ello puedes cambiar tu forma de ser a través de pensamientos y actos conscientes. Poseemos el poder necesario para cambiar nuestro cerebro, nuestro comportamiento y nuestra realidad, pero para ello debemos alterar el automatismo que gobierna nuestro cerebro.

Estudios neurológicos recientes demuestran que podemos cambiar nuestro cerebro con el mero hecho de pensar y luego actuar en consecuencia. Cada uno de nuestros pensamientos provoca una reacción bioquímica en el cerebro. Acto seguido, el cerebro libera señales químicas que se transmiten al cuerpo, donde actúan como mensajeros de los pensamientos.

Los pensamientos que desencadenan la liberación de sustancias químicas   en el cerebro permiten que tu cuerpo sienta lo que estás pensando. Cuando pensamos cosas estimulantes o positivas, nuestro cerebro elabora sustancias que te hacen sentir alegre, animado o inspirado. El cerebro produce de inmediato la dopamina, que es un neurotransmisor químico, que activa el metabolismo cerebral.

Mientras que si tienes pensamientos de odio, enfado o desprecio el cerebro produce neuropéptidos que causan sensaciones negativas. Cuantas más veces repetimos los mismos pensamientos, que producen las mismas sustancias químicas, que a su vez provocan en el cuerpo las mismas sensaciones, más modificaremos nuestro cuerpo a través de ellos.

Lo que pensamos y la intensidad de esos pensamientos influyen en nuestro estado de salud y en nuestra calidad de vida. Heredamos el 50% de nuestros circuitos neuronales, pero el otro 50% lo conseguimos a través de nuestros conocimientos y construcción de habilidades.

Hace un mes, trabajando con un comité de dirección para potenciar un equipo de alto rendimiento pedí a cada sus miembros que ocupasen el rol del directivo sentado a su derecha y aportasen dos innovaciones al área. Se dieron cuenta de que olvidando sus antiguos conocimientos y centrándose en sus capacidades, podían crear, inventar, reinventarse ellos mismos y enriquecer a la compañía.

 Nunca es demasiado tarde para hacer realidad un sueño futuro y no hay tiempo para mirar con tristeza el pasado y todo lo que entonces no funcionó. Quizás, no era el momento adecuado, no estábamos listos y teníamos otro compromiso  que cumplir. Pero ahora voluntaria o involuntariamente, nuestro tiempo ha llegado.

viernes 17 de febrero de 2012

Del trabajo diario, al trabajo soñado




por Marcelo Vázquez Avila
 La rutina y la Necesidad
Cuando comienza el curso les pregunto a mis alumnos del Executive MBA ¿Cómo entusiasmarme más con mi trabajo cotidiano? A simple vista la respuesta parecería muy obvia, y debiera ser “con un aumento de sueldo”, sin embargo, no nos damos cuenta que el caer en esas trampas mentales es peligroso, básicamente porque el aumento de sueldo alegra los primeros días, satisface en el corto plazo. Luego, uno se acostumbra a dicho sueldo, y si odiaba el trabajo porque lo sentía rutinario, o por temas de clima laboral o por cualquier otra razón, lo seguirá odiando.
Con frecuencia, en los talleres sobre Liderazgo personal suelo preguntar a los asistentes: ¿Para qué necesitan trabajar? Resumiendo las respuestas, comienzan diciendo que para ganar dinero. De acuerdo, pero ¿para qué quieren ganar dinero?, “Para comer” ¿Y para qué quieren comer? La mayoría contesta que para vivir, entonces aparece una pregunta más decisiva, ¿Y para qué quieren vivir? La gran mayoría me suele contestar que para ser feliz.
Muchas veces se arma un ambiente expectante y sigo preguntando ¿Qué es para ti ser feliz? Después de un sin número de respuestas, llegué a entender que es vivir con la conciencia tranquila de saber que estás haciendo lo que puedes por lograr los objetivos que te trazaste en todos los ámbitos (espiritual, personal, familiar, laboral y social.) No depende exclusivamente de ningún factor, ni del dinero (mucha gente con dinero es estructuralmente infeliz), ni de la compañía, ni siquiera de la salud (cuántos enfermos felices conocemos).
Entonces, la pregunta del millón sería, ¿Cómo encuentro un trabajo que me haga feliz? Buscando aquel que te permita maximizar tu remuneración relacionada con la calidad de vida que quieras tener, a lo que se le llama “Salario emocional”.  Y es que la mayoría de nosotros no trabajamos exclusivamente para nuestras empresas o nuestros jefes, trabajamos para cumplir nuestras metas más íntimas, muchos lo hacen para si mismos, para demostrarse que pueden cumplir un reto personal, otros lo hacemos por un sentido de trascendencia y otros para brindarle lo mejor a su familia.
Soñar, pero es importante hacerlo despierto
Si nos preguntáramos con cuál de las frases nos sentíamos más familiarizados: “Hago lo que me gusta” o “Me gusta lo que hago”, cuál sería nuestra respuesta?.  Detrás de estas frases se encuentra quizá una de las principales conclusiones de este artículo. Aquellos que escogieron la primera, se estrellarán contra la realidad tarde o temprano, ya que no podemos vivir pensando que en el hogar, en el trabajo hacemos sólo lo que nos gusta, muy por el contrario, la segunda frase, a simple vista no es tan atractiva pero esconde uno de los secretos mejor guardados para ser feliz, ya lo decía Jean Paul Sartre, “La felicidad no está en hacer lo que uno quiere sino en querer lo que uno hace”, y es que con forma de pensar que conlleve este esquema, podremos ser felices en nuestros trabajos, atrapando lo mejor de lo que nos pasa, haciendo que nos guste, ya que de lo contrario, nos parecerá rutinario (cualquiera que sea el trabajo) y terminará por aburrirnos.
Que importante es auto motivarse, crearse sus propios retos internos en el trabajo, saberse dueños de su propio destino, soñar con una forma de trabajar que incluya pasión y diversión, porque así se trabaja mejor. Nuestros gestos al entrar y salir de nuestro trabajo dirán si lo hemos conseguido.
¿Qué necesitamos?  Cultivar el compromiso, la pasión, la humildad, elementos críticos para salir adelante. Prima hermana de la paciencia y la humildad es la perseverancia, compañera inseparable de la disciplina y el trabajo cotidiano bien terminado. Pero sobre todo mucho optimismo y entusiasmo, mucha pasión por hacer y terminar el trabajo bien hecho. A un niño se le puede obligar a ir la cama, pero no que confíe en ti. A un profesional, le pides que cumpla, pero no le exiges que se entusiasme.
Es lo mismo que la comida hecha sin pasión. Puede salirte bien, pero no sale rica. Una cosa es cumplir, otra poner el alma. Y el alma solo se pone cuando hay pasión. Y hay pasión cuando la visión y el propósito de la empresa y la visión del equipo están alineados.

lunes 13 de febrero de 2012

La esquiva felicidad (III)


por Marcelo Vázquez Avila

Hemos creado interpretaciones de la realidad, modelos, sistemas, estructuras de existencia y convivencia que nos ahogan, restringen y hasta cercenan nuestras posibilidades de realizarnos, y aun cuando en lo más profundo de nuestra humanidad sabemos que nos necesitamos unos a otros, optamos por empujarnos, excluirnos y competir hasta anularnos.

Hoy en día, el mundo que conocemos, aquel que creímos que había ganado la batalla, aquel que endiosa el mercado, la competencia y el individualismo comienza a caer también ante nuestros ojos. Nuestro propio progreso, nuestra propia evolución nos transforma y nos lanza disparados hacia un futuro diferente, debemos cambiar, y nuestra mayor trampa es repetirnos.

Agobiados por la meta de llegar a ser alguien, nos olvidamos de ser nosotros mismos, nos olvidamos vivir el camino y de paso, cruelmente nos olvidamos de vivir, enfrascados en cumplir, en hacer lo que se nos pide o lo que hemos aprendido que debemos ser, nos confundimos y hacemos de la felicidad un destino siempre lejano, como un premio absurdo que sólo es posible ganar si pagamos con dolor el costo de vivir.
Queremos construir otra manera de vivir, una donde haya un buen lugar para todos, una vida donde podamos realizarnos, donde podamos crecer, donde podamos ser felices. Sin embargo, le tememos al cambio, preferimos repetir el camino conocido, ese que inclina nuestra mirada, que nos encorva, hemos creado una vida que no nos gusta, que nos separa y que nos condena a la infelicidad, construimos nuestro destino individual sobre las espaldas de los otros y nuestra mayor tragedia en creer que eso es lo que hay que hacer, que eso es lo correcto.

Se imaginan si cada ser humano, decidiera conectarse con lo mejor de los otros, si eligiéramos construir desde y hacia lo virtuoso de cada uno de nosotros; se imaginan lo que podría ocurrir si dejáramos de competir destructivamente, de excluirnos y comenzáramos verdaderamente a cooperar, a construir juntos...

Que pasaría si nos atreviéramos de vez en cuando a encontrarle la razón a los otros?  y si le enseñáramos a nuestros hijos a amar lo que hacen, lo que estudian, lo que aprenden, en vez de obligarlos a ser los primeros a sacarse buenas notas? y si en los colegios del mundo enseñaran que el liderazgo es la articulación de los talentos y no la imposición de la voluntad sobre el otro?  se imaginan un mundo donde el respeto por el otro sea el mayor reflejo de nuestra dignidad? que podría pasar si nos atreviéramos a reconocer nuestros errores, a perdonarnos, si nos atreviéramos a confiar el uno en el otro, a dejar de auto engañarnos, a ser verdaderamente sinceros, a compartir, a ser justos…

Transformar nuestra vida, ser soberanos de nuestra existencia comienza con nosotros, con nuestra voluntad de estar presentes, de recuperar la mirada, comienza con la voluntad de crear puentes, de hacer lo que es humanamente correcto, con atrevernos a no vivir en el miedo, comienza con construir nuevos modelos , nuevos relatos sobre nosotros mismos.

La felicidad es posible porque depende de ti, de mí, de cada uno de nosotros.