jueves, 25 de agosto de 2016

Inteligencia creativa, patrimonio del hombre

por Marcelo Vázquez Avila


"Siempre que enseñes, enseña también a dudar de lo que enseñas"


 José Ortega y Gasset




Como ya he comentado en uno de los primeros artículos del blog, es un hecho de que la creatividad se está  convirtiendo en la cualidad más importante y requerida del liderazgo,  seguida como siempre por la integridad y ahora también el pensamiento global. Entonces, si tenemos que formar líderes con ese talento creativo, el sistema educativo y los docentes actuales deberían acompañar esa necesidad real, fomentando el desarrollo de  ideas para la reinvención  que acompañe y de respuesta a las demandas del mundo que nos toca vivir.

Tanto en mi rol de profesor de Escuelas de Negocio, como en el de profesional de RRHH con responsabilidad de desarrollar personas,  me preocupa  el tema del sistema educativo en el mundo turbulento en el que estamos inmersos. Cuando empecé a buscar material para  mis clases sobre “Innovación y promoción del cambio” imaginé  que no iba encontrar nada nuevo bajo el sol, dando por sentada la necesidad de poner a la creatividad  como un ingrediente básico del  menú de la gestión del talento siglo XXI. 

Tom Peters en su libro “Re Imagina”, se refiere a la educación de nuestra era como un proceso donde debemos dejar de lado varios de los paradigmas que marcaron nuestra niñez y  adolescencia. Peters señala algunos “contrastes” entre el “era” y el “es” del sistema educativo. Para éste último falta mucho por hacer… por lo cual vale la pena analizar algunas de sus afirmaciones y su relación con muchos de los conceptos que debemos tener presente a la hora de planificar la formación  de personas adultas, especialmente cuando está destinada a encauzar una situación de cambio o transformación en las organizaciones en las que trabajamos:

§                “Antes:   Enseñar para el examen            Ahora: Enseñar a preguntar

El concepto de evolución del aprendizaje y la rapidez de los cambios provocan la obvia obsolescencia de los conocimientos. Peters habla de que el conocimiento ya no se plantea a nivel de obtener respuestas, sino haciendo preguntas.  El docente se convierte así en un coordinador de ese cuestionamiento constante por parte de los alumnos, y él mismo debe reinventar  sus clases y métodos de enseñanza en ese sentido.

Me gusta estudiar, cuanto más estudio, más confuso estoy. Cuanto más confuso estoy, más deseo profundizar. Cuanto más profundizo… mejores preguntas hago”.
Tom Peters.

§           “Antes:   Educar trabajadores dóciles      Ahora: Educar “talento” creativo”.

Evidentemente, antes la docilidad pasaba por la no posibilidad de hacerse preguntas sobre los contenidos educativos  ¿Qué pasa si cambiamos lo que estamos haciendo? ¿para qué seguir haciéndolo así si no funciona?. Antes el talento era sólo un problema del área de RRHH, ahora debido a la heterogeneidad de la fuerza de trabajo y entornos cambiantes el talento se convirtió en una cuestión organizacional que concierne a la dirección y a los gerentes que deben involucrarse con RRHH o mejor dicho, RRHH debe involucrarlos para lograr ese anhelado talento.

§                     “Antes: La obediencia                   Ahora: La iniciativa
§                     “Antes: Normas estándard          Ahora: Creatividad individual

El entrenamiento debe procurar una preparación para la independencia en la generación de ideas para encontrar soluciones a los dilemas actuales y a los dilemas por venir.

§             “Antes:  Atención a las similitudes       Ahora: Atención a las diferencias”.

No hay duda que la diversidad aparece desde hace tiempo como un factor potenciador de la creatividad, no sólo por efecto de la globalización y los equipos internacionales de profesionales, sino por la necesidad de trabajo interdisciplinario para la mejora de procesos y la creatividad e innovación en las organizaciones.

El  especialista en Creatividad y Educación, Sir Ken Robinson pregona en sus charlas y libros que las escuelas matan la creatividad, como capacidad de imaginar y desarrollar ideas  con la que nacemos y que al contrario de otras habilidades que desarrollamos con el tiempo, en este caso parecen “involucionar”. Habla de la existencia de una “epidemia ficticia”, en relación a la cantidad creciente de  niños en USA que padecen de TDAH, Trastorno del déficit de atención e hiperactividad. Explica esta supuesta epidemia en el hecho de que al mismo tiempo que los niños actuales reciben estimulación constante (medios, Internet, teléfonos celulares, I pod, redes sociales), son penalizados por sus maestros por el grado de distracción generado en las aulas.

En realidad, los niños siglo XXI, son multitarea digital, con un ojo en Internet, dos dedos enviando mensajes de texto, chateando, mirando la tele, usando el I pod o la tablet,  todo en un ciclo sin fin y a una velocidad que nos hace recordar la edad que tenemos. Con esa habilidad y ese talento, los  niños y jóvenes sufren hoy de aburrimiento compulsivo.

Obviamente, la transformación educativa se  va a dar con distintos matices y progresivamente. Entonces, es sumamente importante tener en cuenta antes de diseñar una capacitación el  tipo de organización en la que trabajamos y   la permeabilidad existente para la creatividad y la  innovación, además de  los talentos requeridos a  los empresarios adultos.

miércoles, 24 de agosto de 2016

El precio de haber sacado los sentimientos de la escuela

Una conversación con Ken Robinson

por Marcelo Vazquez Avila


Brillante orador y escritor superventas, Ken Robinson asesora a Gobiernos e instituciones para promover un sistema educativo que no encorsete el talento y se tome en serio la creatividad.

Ha sido asesor del ex primer ministro británico Tony Blair y de más de una decena de Gobiernos. La reina Isabel II lo nombró caballero en 2003 por el fomento de las artes, es uno de los pensadores educativos más solicitados de las últimas dos décadas. Y predica un mensaje devastador para la escuela tradicional: los niños nacen con cualidades que, a menudo, el sistema entierra. Su colegio, al que llegó por casualidad, le cambió la vida.

Como llegó a ser quien es

Ken era un crío de rizos pelirrojos que perseguía un balón en el barrio de Walton, en Liverpool, cuando su padre sentenció: “Este niño jugará al fútbol en el Everton”. Pero la polio se cruzó en su camino, lo enviaron a un centro de educación especial para los descartados del sistema, niños con problemas físicos o retrasos en el aprendizaje. En aquella clase, que él define como “un montón de individuos diferentes que recordaba a la cantina de La guerra de las galaxias”,sus profesores,  fomentaron las aptitudes que lo han convertido en uno de los grandes referentes de la enseñanza y en un prolífico escritor de best sellers. El inglés se apoya en un bastón –tiene la pierna derecha más corta que la izquierda–, tiende una mirada brillante y enarbola un discurso rotundo: “Pagamos un precio muy alto por sacar los sentimientos de la escuela”.

“LA GENTE PIENSA QUE ES UNA EXCENTRICIDAD DECIR QUE LA ESCUELA FUNCIONA COMO UNA FÁBRICA”

“Pero es cierto. Se divide en compartimentos separados, a los que la gente acude durante unas horas fijas; los días se distribuyen en bloques de tiempo y los alumnos son evaluados de forma periódica para saber si son aptos para seguir ahí. A los que no se adaptan se les responsabiliza de su fracaso, pese a que es el sistema el que les ha fallado. La gente entiende esto y cada vez hay más colegios que quieren aplicar otras teorías”.

Hace 15 años que vive en Los Angeles. Tras dar clases en la Universidad de Warwick, Inglaterra, recaló allí con su mujer, Terry, también de Liverpool y escritora, y con sus dos hijos, James y Kate.

“El Elemento. Descubrir tu pasión lo cambia todo”,  se ha traducido a 21 idiomas y es su libro más conocido. Contiene las historias de éxito que desgrana en sus charlas. Habla, por ejemplo, de cómo Matt Groening, el creador de Los Simpson, encontró su camino cuando se enteró de que “había otras personas que no sabían dibujar pero vivían de ello”. O del economista Paul Samuelson, que siempre consideró los números “pura diversión”.

Las escuelas y la Creatividad

En febrero de 2006 protagonizó una charla en TED –organización pionera en proponer un formato de conferencias breves que se difunden por Internet–, que desde entonces suma una media de 10.000 visionados diarios y roza ya los 40 millones. En aquella ponencia de 19 minutos y 24 segundos, que tituló ¿Matan las escuelas la creatividad?, cuenta la anécdota de una niña retraída que siempre pintaba en clase. “¿Qué dibujas?”, le preguntó la maestra. “Estoy pintando a Dios”, respondió. Cuando su profesora le hace entender que nadie lo ha visto nunca, ella replica: “Mejor, en cinco minutos podrán saber cómo es”.

Bailar es tan importante como sumar

Creo que la gente que piensa que bailar no es importante, probablemente ni baila ni nunca lo ha intentado. Y lo digo en serio. Los humanos tenemos un cuerpo, no somos programas, y nuestra relación con él es fundamental para nuestro bienestar. Muchos problemas del mundo civilizado tienen que ver con la diabetes o la depresión. 

En Estados Unidos hay una generación de jóvenes que, por primera vez, puede que vivan menos que sus padres debido a enfermedades cardíacas y otras dolencias vinculadas a una dieta pobre y poco ejercicio. El sistema educativo trata la vida humana como si solo importase lo que existe entre las dos orejas. La danza está relacionada con el resto de las artes y ciencias, y yo defiendo una concepción holística de la inteligencia. Además, resulta que hay un montón de matemáticas en la danza, pregunte a cualquiera que baile profesionalmente”.

El Gobierno británico le pidió formar una comisión nacional para asesorarle sobre cómo potenciar la creatividad en la escuela de los 5 a los 18 años. ¿Ha cambiado el sistema educativo desde su informe?

“El mundo evoluciona rápida y profundamente, y los sistemas educativos que funcionaban en el siglo XIX no sirven para los retos actuales. Cuando Blair llegó al poder lideró una serie de reformas que tuvieron justo el efecto contrario: más estandarización, más pruebas, un currículo menos flexible. Así que unos cuantos le dijimos que, ya que lo pregonaba, debía tomarse en serio la creatividad. Si defiendes la alfabetización y te importa que la gente aprenda a leer y a escribir, no te limitas a dejar libros a su alrededor a ver si muestran interés. Si vas en serio con la creatividad, necesitas una estrategia para impulsarla, por eso reuní a 50 personas y creamos una comisión gubernamental para diseñarla”.

¿A quién perjudica el sistema actual? 

Cuando ves a niños a los que la escuela les da un mal servicio, que abandonan las aulas pensando que son estúpidos y acaban en las calles como pandilleros, en la cárcel, en trabajos precarios o que hunden su vida en antidepresivos y alcohol… No digo que la educación sea la respuesta a todo esto, pero creo que un mejor comienzo vital les brindaría la oportunidad de descubrir sus auténticas cualidades y elegir su camino. Esto ocurre a menudo en los buenos colegios. Hay profesores estupendos que son capaces de rescatar niños al borde del abismo y encauzarlos. Cuando digo que es una cuestión de derechos humanos no es una exageración: la gente tiene derecho a dirigir su propia vida.


¿Cuál es el papel de los padres? 

Ahora trabajo en un libro dirigido a ellos, porque me preguntan mucho, y a veces las familias son parte del problema. Muchas de las presiones que llegan a los colegios provienen de padres angustiados por la educación de sus hijos. Otros muchos consideran que el sistema vigente está bien y piden más deberes y programas de refuerzo. Creo que les puedo ayudar porque solo conocen el modelo que vivieron ellos, y hay algunos mitos que me gustaría desterrar porque así presionarán para lograr un cambio.

¿Cómo educó usted a sus hijos? Me lo preguntan mucho y siempre respondo que cada niño es único. Mis chicos –el mayor, James, tiene ahora 31 años, y Kate ha cumplido 26– compartieron colegio en Inglaterra durante un tiempo. Para él era bueno, pero para ella no tanto. A James le interesa más la teoría, y a Kate, el diseño y la danza, y esa escuela era muy académica, así que decidimos cambiarla. 

Nos mudamos a Los Ángeles cuando ya eran adolescentes y la situación se repitió. Al final, sacamos a Kate del centro a los 16 años y la educamos en casa. Mi mujer se encargó de casi todo. Le diseñamos un programa y luego fue al colegio universitario [con titulaciones de dos años]. Lo curioso es que ahora le fascina la educación. No la hemos convencido nosotros, pero seguramente nuestra trayectoria le ha influido: dirige un proyecto del Gobierno finlandés, The HundrED, concebido para identificar los cien programas de enseñanza más innovadores del mundo.

Y en ello está hoy aunque otros comenzaron antes como María Montessori y J. Dewey que han reclamado una aproximación más humana y personalizada y no se asemeje a  una cadena de producción industrial



lunes, 22 de agosto de 2016

EL asalto al cielo

Por Marcelo Vázquez Ávila

Ruth Beitia escribe la página más brillante de su carrera a los 37 años y en sus últimos Juegos Olímpicos
Los Juegos Olímpicos han consagrado a algunas estrellas emergentes como Carolina Marín pero también a una ilustre veterana con alma y cuerpo plenos de juventud. Ruth Beitia quien con su oro en altura pone la guinda a una carrera de una atleta ejemplar.
La campeona, quien jamás se refiere a sus éxitos en singular sino que incluye a su entrenador, de cuya mano ha transitado toda una vida. Esta medalla es al trabajo de 26 años con Ramón Torralbo, mi entrenador, mi 50%. Esta medalla es tanto suya como mía".
 Toca el cielo de un solo salto
Todo esfuerzo tiene su recompensa. Ruth Beitia se adjudicó la medalla de oro en la prueba de salto de altura a base de ilusión, garra y perseverancia. Han tenido que pasar 26 años -desde que se enroló en la aventura del atletismo a sus 11 añitos- para que llegase el mejor regalo posible. 
Estuvo retirada durante tres meses, tras lograr la cuarta plaza en Londres. Sin embargo, el gusanillo de la competición le picó nuevamente y su entrenador Ramón Torralbo la convenció para que regresara. Por ello, esta mujer considera que le debe a su técnico el 50% de lo que ha conseguido en su dilatada carrera. Desde 2005, la cántabra, que en los últimos años ha compaginado el deporte con la política, acumulaba medallas en europeos, Mundiales y en la Liga de Diamante
Broche de Oro
Ruth llegó con toda la calma del mundo a la final. Hizo su curioso gesto con el brazo antes de cada salto, siempre con una sonrisa en la boca, y dio la sensación de que en todo momento esperaba hacer algo grande. Pasó todas las alturas con mucha solvencia e incluso en la última fue la que más cerca se quedó de no tirar el listón. En parte, su triunfo se debe a que desde su reaparición en las pistas ve la presión como algo positivo e intenta vivir el día a día sin mirar más allá, por lo que su posible retirada tampoco le atormentó en absoluto.
¡Es de oro, de oro!, decía Ruth sin parar de sonreír y de tocar la medalla de oro, ésa que llevaba 26 años esperando. "Ha sido increíble porque cuando ha saltado Demireva he pensado: 'Se ha cumplido el sueño, soy medallista olímpica'. Cuando saltó Vlasic, ha sido un subidón. ¡Plata! Y temía a Lowe porque es muy buena saltando y al tercer intento. Pero la suerte estaba de mi lado”.
Una segunda oportunidad
"Esta segunda oportunidad que me ha dado la vida ha sido para demostrar todo el trabajo que hemos hecho estos 26 años,  caminando juntos y criando canas".
"El motor de mi vida este tiempo era una medalla olímpica, que es lo que me hizo seguir adelante y hoy se ha hecho realidad".
Sólo hago disfrutar y sonreír. Quiero que la gente disfrute en casa y en los estadios conmigo. Hoy saltaba la primera, que es un arma de doble filo. Al saltar el 97 a la primera ha sido fundamental", dijo.
El regalo de vivir
"Esto es un regalo que me ha dado la vida. Había hecho la mejor competición de mi vida pero hubo tres mejores que yo y no pudo ser. No sé si se ha hecho justicia", decía riendo.
Al subir al podio, se acordó de los suyos. "He pensado en mi familia, en Ramón, en todos los que en los momentos malos han estado ahí. En los buenos hay muchas. Y he pensado en estos 26 años que han sido recompensados con un oro olímpico".
Sus mejores actuaciones
La campeona olímpica en Rio 2016 y tetracampeona de Europa ha conseguido cinco medallas en campeonatos del mundo y ocho en campeonatos de Europa, además del oro en los juegos del Mediterráneo. En 2015 se convirtió en la primera atleta española en ganar la IAAF Diamond League.  En los JJOO de Rio de Janeiro se convirtió en la primera mujer española en conseguir una medalla de oro en atletismo.
El futuro
Beitia todavía no ha pensado en la próxima temporada, de momento sólo piensa en acabar la presente y luego en irse de vacaciones y descansar en Santander junto a los suyos. "Me quedan dos citas de la Diamond League esta temporada. Me voy con la sensación de que puedo hacer una gran marca. Hoy veníamos a por una medalla y me voy con la de oro. Seguro que con 41 años no estaré en unos Juegos. Pienso en el aquí y el ahora. No sé qué me deparará el futuro, aunque seguro que con 41 años ya no estaré en Tokio", decía feliz.
Ahora le toca disfrutarlo
Lo que sí tenía claro es cómo iba a celebrar su título de campeona olímpica. "Ya sabéis que me gusta tomar una al día pero hoy igual me tomo dos cervezas", decía riendo. Porque un oro olímpico bien lo merece. Enhorabuena, campeona.
Trayectoria política
La nueva campeona, con ese talante positivo y su sonrisa habitual, afrontó su puesta en escena en Río 2016, con el mismo compromiso con el que encara su apuesta por el desarrollo social y el futuro de su país. En octubre del 2008 fue designada miembro del Comité Ejecutivo Regional del Partido Popular de Cantabria. 
El 16 de junio del 2011 tomó posesión como diputada y fue designada secretaria primera del Parlamento de Cantabria para la VIII Legislatura. Tras las elecciones de 2015 volvió a renovar su acta de diputada en el Parlamento de Cantabria para la IX Legislatura.

Que tengas en la política la misma perseverancia para vivir esos valores que difundes a través del deporte porque el mundo necesita gente que ame lo que hace

viernes, 19 de agosto de 2016

Fueron a Río, no vieron el mar y están en el cielo

por Marcelo Vázquez Avila



Veni, vidi, vici

La frase, atribuida a Julio César —según Suetonio, la escribió tras la batalla de Zela, en la que derrotó al rey del Ponto— y que se traduce por "Vine, vi y vencí"se utiliza habitualmente para significar la contundencia con la que se ha hecho algo con éxito.

Rio de Janeiro, 2016

Los JJOO están llegando a su fin pero nos sigue regalando historias de vida. Los muchachos argentinos del hockey hierba con Retegui a la cabeza hicieron un repaso a las virtudes humanas que nos hacen posible construir la felicidad que buscamos en esta vida. Fueron un ejemplo para muchas otras disciplinas deportivas –como el fútbol- y también nuestro trabajo diario y la familia.

“Trabajo, trabajo y más trabajo”

“Vine a Rio y no sé si tiene mar”. Así vivieron estos días en Rio de Janeiro. Toda una declaración de intenciones lo dicho por el Chapa. Y así llegaron a materializar su objetivo, el éxito, el premio final. Por eso la emoción, las lágrimas, la satisfacción y el festejo. “Estamos en el cielo… Estoy feliz por todo esto, es un premio para estos jugadores que son inquebrantables, son fantásticos”. Expresó el entrenador de los nuevos campeones olímpicos.

Además, el Chapa describió la esencia del equipo y destacó en diálogo con la prensa: "Hay alegría, comunión, solidaridad, estuvieron magníficos. Hicieron un partido inteligente, habíamos perdidos dos jugadores importantísimos y los chicos que entraron jugaron de igual a igual. Corrieron cada pelota y la pelearon hasta el final. Nos multiplicamos en defensa y aprovechamos cada ataque”. 

No se conformó con ver a los Leones festejando ante Alemania confiando ciegamente en que irían por el oro, concentrados en el objetivo y más unidos que nunca. Para Retegui la clave fue la seguridad en sí mismos y la confianza:

Una  ilusión y un propósito

“Lo creímos, lo soñamos, nos ilusionamos y lo concretamos. Confiamos en que podíamos hacerlo, es un sentimiento inexplicable. La verdad que estar con la bandera argentina ahí arriba y que se escuche el himno es una satisfacción enorme”

Fueron a Rio, no vieron el mar y ahora están en el cielo

"Ojalá que ayude a los chicos argentinos, hay que ir a hacer deporte porque la alegría que te da es tremenda. Además es solidaridad, armonía, trabajo en equipo. Comparto esto con toda la argentina, es un orgullo enorme", concluyó con lo poco de voz que le quedó. Nos queda ese objetivo que nos atrapa: “Las finales hay que ganarlas".

jueves, 7 de julio de 2016

El ocio y el Negocio

por Marcelo Vazquez Avila




Disfrutamos de ‘paréntesis creativos’ cuando la mente se desengancha de los problemas. 

Aquí la ciencia va contra aquellos que viven convencidos de que siempre es rentable que se les vea en su puesto de trabajo hasta la hora que sea, aunque realmente no hagan nada productivo en la oficina. Esto, básicamente, es insano y poco inteligente.

The New York Times cita la investigación de Sabine Schaefer, experta del Max Planck Institute for Human Development de Alemania, quien valora los efectos positivos de levantarse periódicamente del puesto de trabajo y caminar cuando se realiza una actividad intelectual. La investigadora coincide con aquellos que aseguran que ciertas pequeñas distracciones en la oficina, lejos de ser una pérdida de tiempo, aumentan la productividad.

Tambien argumenta que “si la gente hace bien su trabajo, no debería preocuparnos que existieran ciertas distracciones”. Según ella, “lo último que una empresa debería hacer es establecer una regulación que restrinja las actividades lúdicas en horario de trabajo”. Un estudio de The British Psychological Society apoya las tesis de Schaefer al asegurar que esas distracciones –levantarse del sitio en este caso– incrementa los recursos de energía, que pueden invertirse en pensar.

Los expertos sugieren que permanecer encadenado a la mesa de trabajo no tiene demasiadas ventajas. La ciencia muestra que a menudo disfrutamos de paréntesis creativos cuando nuestra mente se desengancha del problema contra el que estamos luchando o tratamos de resolver, y las grandes ideas y soluciones llegan en ese momento de relax.

Conviene desconectar cada dos horas, porque a partir de los 90 minutos nuestra atención cae. Fisiológicamente, estamos agotados y cortar un poco nos permite volver con más atención y eficiencia. Nunca ha sido bueno confundir estar con producir. La disquisición sobre las horas que debemos pasar en el trabajo tiene que ver con algunos estudios que extraen conclusiones científicas sobre el uso que hacemos de nuestro tiempo, y la implicación de este en nuestra existencia.

Determinadas investigaciones suelen tener un éxito asegurado. ¿Cuánto tiempo hay que estar en la oficina? La respuesta es... depende. Sólo compensa en aquellos entornos en los que está bien visto quedarse hasta el final, donde la mera presencia se confunde con la profesionalidad.

El mismo estudio reciente y otros de las universidades de Harvard y Louisiana State, publicados en el British Medical Journal, demuestran que limitar los momentos que pasamos frente al televisor a un máximo de dos horas al día podría alargar nuestra vida en un año y tres meses.

Si las conclusiones se refieren a nuestro consumo de tiempo en horas de oficina, el interés es mucho mayor: The New York Times publicaba recientemente los resultados de otras investigaciones científicas que aseguran que, al quedarnos sentados todo el día –en la oficina, por ejemplo– la actividad de los músculos decrece y esto provoca una cascada de efectos nocivos para el metabolismo.

Naturalmente, el ocio es un arte. Casi todos saben trabajar. Poquísimos son los que saben quedarse sin hacer nada. Y eso es debido al hecho de que a todos nos enseñaron a trabajar, pero nadie nos enseñó a quedarnos sin hacer nada. Para quedar sin hacer nada son necesarios los lugares correctos. En palabras de Domenico De Masi “se pueden crear grandes centros culturales y de “placer”, pero en ellos descansamos como si estuviéramos trabajando”. De acuerdo con la visión de De Masi, el ocio “sólo adquiere algún valor en nuestra sociedad cuando se hace útil, funcional, aliviando el cansancio proporcionado por el trabajo”.

Aquí los autores y expertos discrepan: mientras los estudios publicados en el British Medical Journal aseguran que tres horas al día de actividad física aumentan nuestra esperanza de vida una media de dos años, las conclusiones que aparecen en The New York Times afirman que poco importa el ejercicio que hagamos, porque la actividad física no compensa el daño de un sedentarismo excesivo en el puesto de trabajo. Esto no sólo puede llevarnos a ser más obesos...

También nos vuelve más estúpidos.
El sedentarismo irracional en el puesto de trabajo
no sólo es insano... También resulta poco inteligente.

Es propio de quienes confunden estar con producir.

miércoles, 6 de julio de 2016

¿Cómo será vivir hasta los 100?

por Marcelo Vazquez Avila



En un nuevo libro, dos expertos señalan que con el aumento de la expectativa de vida, la gente tendrá una larga juventud, más y distintos ciclos profesionales y puede que más de un matrimonio. Eso sí, habrá que trabajar y estudiar más.

Los estudios demográficos calculan que por cada década que pasa, la vida en promedio se extenderá dos años. Esto significa que quien actualmente tiene 60 tendrá 50 por ciento de posibilidades de llegar a 90. La mitad de los que tienen hoy 40 llegarán a 95, y los que hoy cumplieron 20 tendrán una gran oportunidad de convertirse en centenarios. Ese fenómeno se observa en el mundo entero, incluso en los países menos desarrollados.

Un tiempo atrás, la Organización Mundial de la Salud dio a conocer un informe en el que registró un aumento de cinco años en promedio en la expectativa de vida en apenas 15 años, y curiosamente el mayor crecimiento se presentó en África.

La profesora Lynda Gratton y el economista Andrew Scott, profesores de la London Business School, son conscientes de que los retos no son de poca monta, pero creen que no todos esos cambios van a ser malos. Todo dependerá de los ajustes que hay que comenzar a hacer hoy. “Si esta tendencia se pasa por alto, tener más tiempo será una maldición. Pero si lo hacemos bien será un gran regalo”, dicen en su libro The 100-Year Life, en el que describen cómo será vivir y trabajar en la edad de la longevidad.

Los autores sostienen que en un mundo de centenarios la trama de la vida no puede desarrollarse en tres simples actos, tal y como sucede hoy, cuando la gente primero se enfoca en educarse, luego en trabajar y después de 30 años en jubilarse. En el escenario de los 100 años se necesitará un libreto diferente, porque nadie logrará sostenerse con una pensión a la edad de retiro actual. Si las cosas siguen tal cual, dicen, las personas tendrán que arreglárselas con una pensión muy baja y, según ellos, no tiene sentido vivir más pero en condiciones de pobreza. Aunque es duro aceptar que habrá que pasar trabajando los años extra, esa parece ser la única salida. Y se calcula que habrá que marcar tarjeta hasta los 80 para vivir sin apuros.

No es difícil imaginar el tedio y cansancio que generaría pasar 50 años en la misma empresa e incluso en la misma profesión. Por eso, Gratton y Scott piensan que la vida tendrá que volverse una obra con más episodios y temporadas. “En una etapa profesional se trabajará al 100 por ciento para asegurar las finanzas, en otra para balancear la vida de familia y lo laboral, y otra dedicada a prepararse para el retiro”, dicen. Todo ello implicará más estudio pues si bien en las vidas cortas lo que se aprende a los 20 alcanza hasta el final, en un mundo de centenarios se requerirá aprender constantemente y para estar a la altura de ese reto la gente tendrá no solo que darse una lava de cara en ese nuevo tema, sino “aprenderlo todo desde cero”.

Así las cosas, personas de 50 y 70 años desfilarán por los salones de pregrado, y la mezcla de generaciones en las universidades y empresas mejorará las comunicaciones entre ellas. De hecho, desaparecerá la división tajante entre jóvenes, adultos y viejos. En una misma familia vivirán hasta cuatro generaciones, incluida la tatarabuela. Además, hoy se puede intuir cuántos años tiene alguien con solo preguntar lo que hace, pero en ese nuevo escenario que un individuo esté en un pregrado o sea un ejecutivo sénior no indicará ni juventud, ni vejez.

Quienes ven la longevidad como una catástrofe creen que vivir 100 años significa ser viejos por más tiempo. Gratton y Scott piensan lo contrario: la gente será joven por más años. Surgirá una generación de 18 a 30 años, de la misma manera que en el siglo XX nacieron los adolescentes y los jubilados. Esta etapa después de la juventud se enfocará en el estudio y, en consecuencia, se postergará el comienzo de la vida laboral. En su primer título estos jóvenes aprenderán a pensar y a desarrollar habilidades. Luego buscarán un grado profesional en un tema más relacionado con su vocación. Luego es posible que se tomen un tiempo para viajar, explorar tendencias y hacer conexiones. El CV quedará obsoleto. Ellos se darán a conocer por las redes sociales.

Algo de eso ya se está viendo. Universidades como Harvard están recomendando a los jóvenes bachilleres tomarse un año sabático antes de iniciar el estudio universitario. Y muchos de los graduados reciben su diploma y se van a viajar por el mundo en lugar de reclutarse en una empresa.

Una vez ingresen al campo laboral, la flexibilidad será la norma. Un típico empleado de esa época se preguntará constantemente si este año sigue trabajando, si vuelve a estudiar, o si mejor cambia de sector productivo. Habrá que ser experto en muchas materias y estar abierto a nuevas formas de pensamiento. Por eso, los hitos de la vida de sus padres, como graduarse a los 23, casarse antes de los 30, tener hijos y comprar casa, desaparecerán del panorama. Estos compromisos se postergarán para poder mantener otras opciones abiertas.

Las relaciones de pareja sufrirán más de lo normal porque será más difícil coordinar las carreras de ambos. Se espera que la estructura familiar tome nuevas formas y para algunos la vida larga dará tiempo para casarse hasta dos y tres veces.

Se ha hablado mucho de los problemas que la expectativa de vida genera en la etapa final, pero los autores del libro señalan que vivir 100 años afectará a todas las edades.

La pregunta es qué se va a hacer con ese tiempo extra. Los autores proponen un ejercicio que consiste en imaginarse a sí mismo de 80 años y preguntarse: “¿Estoy seguro de que las decisiones que estoy tomando pasarán las necesidades de mi yo futuro?”.


La respuesta es importante ante la frase que alguna vez dijo Thomas Hobbes: “La vida es brutal, asquerosa y corta”. Sería terrible que, por mala planificación, ahora fuera brutal, asquerosa… y además larga.

lunes, 20 de junio de 2016

El aquí, el ahora y la creatividad

por Marcelo Vázquez Avila


La atención plena o mindfulness puede describirse de múltiples maneras. Es una práctica que consiste en anclar la atención con intención en el momento presente y tomar conciencia de la naturaleza de las cosas de una forma comprensiva y libre de prejuicios. También se la considera una forma de ser y de relacionarnos con la totalidad de nuestras experiencias tanto internas como externas. No es otra cosa que redescubrir o recordar nuestra capacidad natural innata de estar plenamente despiertos en nuestra vida y relacionarnos con ella de un modo directo, sin los filtros de los preconceptos observando desapegados nuestras experiencias pasadas, nuestros gustos y elecciones.

Este tipo de percepción está disponible para cada uno de nosotros en todo momento aunque lo más probable es que gran parte de nuestras percepciones cotidianas reflejen algunos elementos de la experiencia como distracciones, deseos, rechazos, inquietudes, dudas o aburrimiento; pero quizás también encontremos momentos de simplemente “ver”. Con el tiempo la práctica del mindfulness nos hace capaces de modificar delicadamente el modo de relacionarnos con todo ello y aprendemos de forma gradual y a nuestro propio ritmo a responder y no a reaccionar a los hábitos anquilosados y a los frecuentes vuelos de la mente. También aprendemos a tomar decisiones más conscientes, intensificamos la sensación de eficiencia, equilibrio y armonía en nuestra vida.

También es conveniente tener presente la tendencia de la mente a catalogar la realidad compleja en la que estamos inmersos y el estado de atención plena es una forma eficaz de llegar a conocernos más y mejor tanto a nosotros como a quienes nos rodean, en el momento a momento y de abrirnos a la sabiduría que emerge espontáneamente cunado cultivamos una curiosidad comprensiva hacia la experiencia humana.

Y aquí encontramos otra descripción de lo que es mindfulness y que podría resultarnos muy útil: se trata de un camino del corazón que propone acoger las experiencias vividas y por vivir en un espacio comprensivo.

De este modo se va restableciendo poco a poco una relación más saludable y amistosa con nosotros mismos, sintiéndonos menos alienados y aislados, conectando otra vez con la sabiduría y creatividad profundas.

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