jueves, 9 de enero de 2014

La Eternidad de un Momento

por Marcelo Vázquez Avila (1)



Hay muchas personas que durante toda su vida, viven esperando la “gran oportunidad”, la visualizan internamente como un momento perfecto, en donde las todas las circunstancias de la vida se acomodan a su favor; se forman a sí mismas una imagen mental de ese momento de triunfo y de gloria que les espera y que, indudablemente las debería proyectar hacia un mundo mejor…

Hacen de ese momento imaginario, algo sublime; se visualizan en un estado mental y emocional óptimo para conocer y reconocer el momento, ese gran momento. Creen, piensan y sienten que están listas; entonces, justamente en ese instante se aprestan para la llegada de esa extraordinaria oportunidad; se concentran y ponen su atención en una dirección, ponen su vista en un punto fijo y agudizan su oído por que esperan ya el momento. Es tanta su expectativa que tienden a olvidarse de sí mismas.

Cuando el tiempo en que creen que llegará esa oportunidad pasa, la actitud de alegría y júbilo se transforma en decepción y frustración, y entonces, por la ley del péndulo, esas personas se entregan a su baja autoestima y las invade una crisis de aturdimiento y reproches.

Desde el momento en que las personas viven en un estado de “espera” o de “esperar a que pase algo”, pierden la capacidad de adaptarse a su presente, a su realidad, a su momento. Ese tipo de personas viven esperando y por lo general mueren esperando, ya que trabajan en función del futuro, de un futuro que ni siquiera ellas están seguras de que llegará.

Vivir esperando, es un gran desperdicio

Cuando las personas creen que las oportunidades de la vida llegan vestidas de gala y que ha de ser en el mejor momento de su vida, seguramente no saben reconocerlas.  Al estar participando del juego de la vida aquí y ahora; todas las personas pasamos a formar parte de esta escuela de la realidad, y de hecho y por derecho tenemos oportunidades para desarrollar nuestro potencial humano; para algunas existen estas oportunidades más disponibles que para otras debido a nuestra historia personal, y en ciertos momentos de nuestras vidas esas oportunidades llegan.

Una vez que se presentan ante nosotros, ya sea a la salida del banco, en nuestro trabajo, o en la  compañía de un viaje en avión o de autobús, es porque la vida misma nos hace justicia y quiere que seamos plenos, verdaderos seres humanos con conciencia actual y despierta.

Hay una idea equivocada sobre nosotros mismos; frases tales como: “creo que no estoy listo”, “las cosas no se dan”, “mejor después, cuando me sienta mejor”, son reflejo de nuestro estado de ánimo particular. El miedo al cambio, a lo nuevo que me exige mi vida, el miedo a fracasar, al dolor, a la soledad, a perder lo que ya tengo y he formado, también lleva a las personas a dejar pasar oportunidades.

Las oportunidades siempre llegan y llegaran de manera natural hacia las personas, como de la misma forma las estaciones del año se manifiestan en el planeta para hacer madurar los frutos, para que la tierra produzca o para que lo que ya no se necesita, sea desechado.

A todo ser humano le corresponde tener oportunidades de éxito, de abundancia, del verdadero amor y de despertar su conciencia, pero no todos hacen uso de ese derecho, por que ignoran que lo tienen o simplemente porque están interesados en otras situaciones de la vida.

Las oportunidades llegan porque así debe ser, y se hacen presentes en un momento y en un lugar, toman generalmente a las personas de sorpresa y lo más interesante, es que son las propias personas las que atraen a sí mismas la atmósfera en la que se presentaran las oportunidades.
¡Si tú lo crees, lo creas!

Cuidar lo que piensas, es seleccionar conscientemente 
lo quieres atraer a tu vida.

Hablando de manera general en el común de las personas, vemos que los pensamientos van y vienen sin darles las mínima importancia; consecuentemente, lo que sucede son situaciones nefastas y problemáticas, y los más curioso es que en esos momentos también se presentan oportunidades, pero dentro de una densa nube de circunstancias que al parecer, no son coherentes, porque no es el momento.

Vivir la vida esclavizado al miedo, es elegir reptar en lugar de volar.

Actuar en la vida, a la defensiva y dudando, debido a las malas experiencias vividas en el pasado, es seguir aferrándose a ellas y no querer soltarlas. Vivir la vida esperando el momento ideal para decir o hacer las cosas, quizás sea desperdiciarla.
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(1)    La ley de la atracción es la creencia de que los pensamientos (conscientes o inconscientes) actúan sobre las vidas de las personas, argumentando que son unidades energéticas que devolverán a la persona una energía similar.

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