jueves, 23 de febrero de 2012

La clave para sobrevivir


por Marcelo Vázquez Avila

“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”.

Albert Einstein
Reinventarnos
¿Sabemos lo que significa? ¿Estamos dispuestos a la transformación y reto que supone? En las últimas semanas con motivo de un Seminario de Liderazgo he hablado con directivos de diferentes sectores de la industria. Así, Miguel, director del área médica de una farmacéutica, pensaba en un cambio al área de personas y me hacía partícipe de sus miedos: "Tengo 44 años, y ningún conocimiento de recursos humanos. Es tarde para cambiar de carrera".

Es evidente que la crítica situación financiera internacional que estamos padeciendo en la actualidad hace que vivamos nuestro presente con gran preocupación y   nuestro futuro inmediato se nos presente  repleto de incertidumbres. Cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, está viéndose afectado por esta realidad económica que nos paraliza, nos amedrenta y como única vía de escape nos instalamos en la queja permanente de lo que nos rodea, creyendo que nuestras circunstancias cambiaran solo por el hecho de verbalizar   todas y cada una de las sinrazones que esta situación nos ocasiona.

“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado”
Buda

Por ello podemos reinventarnos a nosotros mismos. Pero esto se hace a través de una decisión consciente de cambiar hábitos y rutinas. De interrumpir hábitos de pensamiento. Esto desarrolla circuitos cerebrales nuevos y cambia el funcionamiento de la mente y el cerebro. Aquello en lo que piensas con más frecuencia determina lo que eres y en lo que te convertirás, por ello puedes cambiar tu forma de ser a través de pensamientos y actos conscientes. Poseemos el poder necesario para cambiar nuestro cerebro, nuestro comportamiento y nuestra realidad, pero para ello debemos alterar el automatismo que gobierna nuestro cerebro.

Estudios neurológicos recientes demuestran que podemos cambiar nuestro cerebro con el mero hecho de pensar y luego actuar en consecuencia. Cada uno de nuestros pensamientos provoca una reacción bioquímica en el cerebro. Acto seguido, el cerebro libera señales químicas que se transmiten al cuerpo, donde actúan como mensajeros de los pensamientos.

Los pensamientos que desencadenan la liberación de sustancias químicas   en el cerebro permiten que tu cuerpo sienta lo que estás pensando. Cuando pensamos cosas estimulantes o positivas, nuestro cerebro elabora sustancias que te hacen sentir alegre, animado o inspirado. El cerebro produce de inmediato la dopamina, que es un neurotransmisor químico, que activa el metabolismo cerebral.

Mientras que si tienes pensamientos de odio, enfado o desprecio el cerebro produce neuropéptidos que causan sensaciones negativas. Cuantas más veces repetimos los mismos pensamientos, que producen las mismas sustancias químicas, que a su vez provocan en el cuerpo las mismas sensaciones, más modificaremos nuestro cuerpo a través de ellos.

Lo que pensamos y la intensidad de esos pensamientos influyen en nuestro estado de salud y en nuestra calidad de vida. Heredamos el 50% de nuestros circuitos neuronales, pero el otro 50% lo conseguimos a través de nuestros conocimientos y construcción de habilidades.

Hace un mes, trabajando con un comité de dirección para potenciar un equipo de alto rendimiento pedí a cada sus miembros que ocupasen el rol del directivo sentado a su derecha y aportasen dos innovaciones al área. Se dieron cuenta de que olvidando sus antiguos conocimientos y centrándose en sus capacidades, podían crear, inventar, reinventarse ellos mismos y enriquecer a la compañía.

 Nunca es demasiado tarde para hacer realidad un sueño futuro y no hay tiempo para mirar con tristeza el pasado y todo lo que entonces no funcionó. Quizás, no era el momento adecuado, no estábamos listos y teníamos otro compromiso  que cumplir. Pero ahora voluntaria o involuntariamente, nuestro tiempo ha llegado.

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