martes, 11 de abril de 2017

‘Millennials’ y ‘Centennials’, dos generaciones que valen billones



Adaptado por Marcelo Vazquez Avila



Nadie decide el tiempo en el que nace porque nadie decide la época en la que vive. La vida llega con la obligación de vivirla. Nada más.

Cuando todavía nos estamos adaptando a la incorporación masiva de los Millennials o Generación Y , jóvenes nacidos en las décadas de los ochenta y los noventa, al mercado laboral, empezamos a escuchar la aparición de una  nueva generación más joven y todavía desconocida: los Centennials o la Generación Z , personas nacidas entre 1994-2010.

Y aunque tanto los Millennials como los Centennials son generaciones surgidas en plena  era digital, entre ambas existen  diferencias sustanciales. Mientras que  los primeros buscan libertad para poder desarrollar su trabajo y sus proyectos personales, son innovadores, cuestionan la autoridad y son expertos en la utilización de herramientas tecnológicas y redes sociales, los Centennials se caracterizan por ser autodidactas, leales,  creativos y por  apostar por una seguridad económica. Además    muestran una gran preocupación por sus opciones laborales y por lo tanto una actitud mucho más realista que  su generación predecesora respecto a sus condiciones profesionales. Según datos extraídos de los artículos Gen Z: The New Grads Entering the Workforce in 2016  tres de cada cuatro Centennials creen firmemente que han de trabajar más duro que las generaciones anteriores para cumplir sus aspiraciones profesionales.
En este contexto en que los profesionales de Recursos Humanos todavía están adaptando prácticas específicas  para captar, retener y motivar ese talento Millennial,  ahora además han de tener en cuenta a esta nueva generación y pese a que ambas comparten ciertos rasgos característicos, también existen diferencias sustanciales.
Basándonos en recientes artículos y estudios (*) existen una serie de diferencias y rasgos comunes entre estas dos nuevas generaciones que deberán ser tenidas en cuenta: Los Centennials  (personas menores de 25 años y que actualmente ocupan más del 50% de la población mundial), a diferencia de los Millennials, son una generación que ha nacido y crecido a la sombra  de la crisis económica. Pero sobre todo, la diferencia más sustancial entre ambas generaciones viene marcada por la fluctuación en el mercado laboral  que ha  tenido lugar durante los últimos años.

Al igual que ocurría con la mayoría de los Millennials, el espíritu emprendedor cobra cada vez más fuerza. A más del 62% de la generación Z también les gustaría ser su propio jefe y/o lanzar su propia startup y actualmente un 3% ya está dirigiendo su propio negocio. Sin embargo, aunque tengan también latente esas aspiraciones  también ambos valoran el apoyo, la orientación y comunicación por parte de sus managers para guiarles en el desarrollo de sus carreras profesionales.  Será importante por tanto mantener con ellos  un feedback permanente y llevar a cabo planes de aprendizaje interpersonal mediante la asignación de un mentor  (persona con experiencia y conocimiento) para apoyar a estos nuevos profesionales en su desarrollo.

Otro aspecto importante a tener en cuenta entre estas dos generaciones, es que la tecnología y las redes sociales son omnipresentes en sus vidas, aunque difieren en el modo en que cada generación aborda la tecnología.  Para los Centennials la tecnología no es un elemento de consumo sino una herramienta que les facilita el acceso  a la comunicación, al intercambio, a la educación y al entretenimiento (actitud más pragmática). Además los Centennials  son los auténticos nativos digitales  siendo considerada la generación mejor preparada para comprender y utilizar las innovaciones futuras.

Puesto que han nacido en un entorno altamente tecnológico ambas generaciones optan por una flexibilidad laboral, que les den la posibilidad de  trabajar desde cualquier lugar y a cualquier hora.  Además valoran una comunicación constante y de forma más inmediata e  informal con sus managers. Como afirma el estudio “Jóvenes Z. El último salto generacional”, elaborado por Deusto Business School:” Las compañías por lo tanto han de ofrecer un mensaje de flexibilidad y diversidad cambiando la jerarquía por la participación”.

Poner en práctica nuevos métodos de selección para atraer el talento de estos nuevos profesionales, contar con planes de sucesión que permita detectar  a los futuros líderes de las organizaciones y establecer planes de formación  y desarrollo adecuados a estos nuevos perfiles, formarán parte de los nuevos retos a los que los profesionales de Recursos Humanos deberán tener en cuenta.




(*) Fuentes:
“Jóvenes Z. El último salto generacional”, Deusto Business School y Atrevia.
Gen Z: The New Grads Entering the Workforce in 2016.
“39 of the most interesting facts about generation Z.
“McGraw, Mark. Getting To know Gen Z.”

lunes, 10 de abril de 2017

Repensando nuestra relación con el tiempo

por Santiago Alvarez de Mon




Mi buen amigo y profesor del IESE acaba de publicar el libro 'Mi agenda y yo'.
¿Quién soy? Ésta es la pregunta a partir de la cuál Santiago Álvarez de Mon elabora un texto que debería ser imprescindible para cualquier directivo. La respuesta, que imagino que muchos de ustedes están intentando buscar ahora, no es fácil y podemos decir que  sólo está en cada uno de nuestros corazones. "Se trata de descubrir el misterio interrior. Para algunos es el poder, para otros el dinero, y para la mayoría, la familia", señala este profesor del IESE, que acaba de publicar el libro Mi agenda y yo (Editorial: Plataforma Actual). "Es a partir de ahí cuando puedes diseñar tu propia vida", insiste.
Para reconocer el misterio de cada uno, Álvarez de Mon aconseja seguir una pista que puede resultar fundamental: el tiempo. Por eso el subtitulo de su libro es Repensando nuestra relación con el tiempo. "Repito en muchas ocasiones dime qué haces con tu tiempo y te diré quién eres. Si dices que para ti es muy importante el deporte y no consigues meterlo en tu agenda, deberías plantearte que quizá no es tan importante como dices". Esta reflexión debería servir para todos los aspectos de la vida. "Podemos presumir de que nos gusta leer, ir al cine o pasear, pero si no conseguimos dar protagonismo a todo eso en nuestra agenda es que no lo valoramos tanto como creemos", reitera.
Vivir. Ésta es la palabra clave para Álvarez de Mon. Para analizar si estamos viviendo y si nuestras responsabilidades nos dejan hacer todo lo que nos aporta esa felicidad, el profesor del IESE, cuyo libro ha prologado Valentín Fuster, recomienda mirar la agenda de la última semana o del último mes y analizar todo lo que hemos hecho en ese tiempo. "¿A qué me he dedicado? ¿Cómo he utilizado mi tiempo? La pena es que muchas de estas preguntas nos las hacemos cuando vemos la muerte de cerca y no cuando tenemos la oportunidad de seguir viviendo". Pero, ¿qué debemos incluir en nuestra agenda? "Todo, absolutamente todo. No valen excusas para dejar de hacer algo porque todo es importante. Hay que meter en la agenda el tiempo que dedicamos a la familia, a nuestro ocio, a lo que nos hace felices y hay que incluirlo, igual que señalamos una reunión", aconseja Álvarez de Mon, que cree que ésta es una de las mejores lecciones que le puede dar actualmente a un directivo. El problema es que a muchos de los que deberían hacerse la pregunta quién soy les da miedo descubrir la respuesta. "Hay gente que se engaña a sí mismo y que dice que le dedica unas horas a su familia, a su trabajo, a su ocio... que no es el real. Se engañan porque les da miedo descubrir que quizá su prioridad en la vida no es lo que la sociedad te impone".
Tras la pregunta clave y tras analizar y descubrir qué es lo que nos mueve, el profesor del IESE cree que "muchas personas deberían plantearse no lo que hacen, sino lo que deberían dejar de hacer porque ya no les aporta nada. Quizá uno de los errores más destacados que cometemos es no saber delegar y asumir nuevas responsabilidades sin soltar las anteriores y sin dejar que otros las asuman como propias".
Este control sobre la agenda es esencial para controlar también nuestro tiempo. "Si no controlas la agenda, la sociedad te la roba, entendiendo como sociedad todos los que nos rodean. El jefe, nuestro hijo, un amigo... Hay ladrones de tiempo y hay que saber identificarlos, como las reuniones improductivas o el presentismo". Por eso, no hay que tener agendas "apelmazadas". En su opinión, "hay que tener colchones que te permitan incluir imprevistos y que no te lleven a anular aquello que te hace vivir".
Álvarez de Mon lamenta que "muchas personas ya no escuchan, ya no sienten, ya no están en el momento que viven porque están físicamente en un sitio y mentalmente en otro porque su agenda, su vida, es un desastre que ya no pueden controlar". La "atención" se ha convertido en un bien escaso.
 "Sólo hacer una cosa en cada momento 
nos da la posibilidad de hacer muchas al cabo del día".

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