miércoles, 15 de junio de 2011

El secreto de tu Exito

¿Cuál es el sueño de tu vida?

La semana pasada conversando con un buen amigo, empresario muy reconocido, -de quienes me gusta oír cómo piensan, cómo usan su tiempo, cómo deciden, en qué invierten, cómo ven el mundo y cómo ven la vida- , con un café delante le pregunté:
–Si pudieras volver atrás en tu vida, ¿qué te hubiera gustado ser?
Ilusionado me explicó muy brevemente que lo que más le emocionaba era la idea de vivir en una casa en la montaña, estar en contacto con la naturaleza y dirigir su propio hotel rural, y con un toque infantil terminó diciendo:
–Sí, como los posaderos de la época medieval.
Algo sorprendido, le pregunté por qué no intentaba cumplir su sueño. Al oírme, su expresión cambió y comenzó a darme una cantidad enorme de excusas, como si él mismo las necesitara escuchar, con el propósito de callar sus deseos e ilusiones nunca reconocidas…
Muchas veces me pregunto por qué pensamos que el éxito es solamente el final de una meta. Pero, ¿qué nos impulsa a elegir una dirección u otra, y qué nos lo impide? Algunos creen que es un estado físico, visceral, otros lo entienden como un deseo irracional, como un estado de ánimo o una actitud. La palabra que define mejor esta toma de acción, es la sana ambición. Un deseo que nos aventura hacia lo desconocido y nos acerca hacia la abundancia.
Entonces, si la ambición es un estado emocional que refuerza nuestro desarrollo personal y profesional, ¿por qué existen personas que no tienen éxito? Porque el miedo bloquea sus mentes, tienen pavor para enfrentarse a aquello que no conocen, y para frenar sus deseos buscan en la excusa un buen refugio.
La pregunta que creo deberíamos hacernos no está enfocada en saber por qué no tenemos éxito, sino por qué hemos elegido no tenerlo. Por tanto, para alcanzar el éxito debemos tener un sueño, sentir pasión por alcanzarlo y, ante todo, disfrutar mientras andamos y cuando sea necesario, asumir el fracaso como parte del camino que recorremos.
Winston Churchill decía que para él, el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse. Aquí la importancia de la aceptación, en esta fase la persona acepta la pérdida, la derrota, el aparente fracaso  y puede hablar de ella con soltura y sin sentirse enojada o triste, se da cuenta de que existen muchas cosas que no pueden evitarse y se enfrenta a uno de los más grandes miedos de los seres humanos, el darnos cuenta de que muchas veces no podemos hacer nada ante ciertas cosas. Hay infinidad de circunstancias que no podemos evitar y que nos duelen, pero siempre es mejor hablar de estas situaciones y resolverlas.
Para encontrar abundancia en la vida debemos afrontar el miedo como parte del proceso para alcanzar nuestras metas. Un buen ejemplo lo encontramos en los deportistas de élite de la actualidad como Rafael Nadal, Fernando Alonso, Pau Gasol, pero también en el mundo empresarial como Bill Gates, Mark Zuckerberg, Amancio Ortega, Emilio Botín, entre otros. Sin olvidarnos del pasado, la historia también nos muestra otros buenos ejemplos como Tomas Alba Edison, Isaac Newton, Albert Einstein,  quienes movidos por una motivación y su firme determinación, llegaron a alcanzar aquello que buscaron como su éxito.
Hay mucha gente que piensa que estas personas no son de este mundo, que son extraordinarias y por lo tanto que están lejos de la realidad en la que vivimos. Preguntémonos cuánto han debido luchar para llegar donde lo han hecho, cuántos fracasos habrán vivido, cuántas veces habrán querido tirar la toalla y cuántas veces les habrán aconsejado que la tiren. Pero, ¿por qué continuaron o continúan todavía en su empeño? ¿Por qué siguen luchando a pesar de las dificultades? Porque creen en lo que hacen, lo sienten y es parte de sus vidas.
Michael Jordan, múltiple campeón y MVP de la NBA,  afirmaba que a lo largo de su vida ha fallado una y otra vez y por esta razón ha logrado alcanzar el éxito.
¿Cuál es el secreto del éxito? Afortunadamente no existe pero, si lo hubiera, estamos de enhorabuena, todos lo conocemos, aunque tenemos que buscar dentro de nosotros mismos. Lo primero que debo hacer es preguntarme si lo que hago es lo que quiero. Este debate interno de revisión y evaluación nos permite ser conscientes de lo que hacemos, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos. Es una práctica que nos incomoda pero a la vez nos reta a superar nuestros miedos y limitaciones.
La auto-confianza, la gestión eficiente del miedo, no decaer ante situaciones difíciles y tener una dirección clara son las herramientas que nos acercan al éxito. Tenemos que entender que somos capaces de afrontar y asumir riesgos. Solo podremos comprobar hasta dónde se encuentran nuestras limitaciones viviendo con pasión e ilusión todo aquello que nos proponemos. Debemos analizar nuestro pasado, vivir y disfrutar el presente y planificar el futuro con el corazón, y si no encontramos el camino, volvamos a construirlo. La búsqueda de horizontes es el primer paso para dirigir nuestras energías hacia un lugar concreto. Si estamos equivocados, siempre tendremos tiempo para reflexionar, aprender y cambiar de dirección.

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