miércoles, 18 de abril de 2012

Un Caso muy especial


Tim Guénard, más fuerte que el odio

Tim Guénard fue abandonado a los tres años por su madre, que lo ató a un poste eléctrico. Su vida estuvo después marcada por los malos tratos paternos, y las idas y venidas de una casa de acogida a otra. Ya joven, vivió según la ley de la calle. Pagó un alto precio: fue violado. Sus tres sueños eran lograr salir del correccional, convertirse en jefe de banda y matar a su padre. Se convirtió en un ser insensible al dolor, y en un exitoso boxeador. Pero el mayor de sus triunfos fue descubrir al Big Boss (Gran Jefe), como él llama a Dios.

A los tres años, su madre lo ató a un poste eléctrico y lo abandonó en medio del bosque. A los cuatro, dormía desnudo en la caseta del perro. En su quinto cumpleaños, su padre le pegó tal paliza desfigurándole el rostro y partiéndole las piernas que lo dejó inmovilizado en la cama de un hospital durante dos años como consecuencia de los golpes propinados. A los siete ingresa en un orfanato, donde es maltratado por la institución. En su noveno cumpleaños fracasa en su ya reincidente intento de suicidio. A los 11 es acusado falsamente de incendiar un granero e ingresa en un correccional, del que se fuga con 12. Las desilusiones y la carencia de lazos afectivos fueron creciendo a medida que fue pasando por diversas familias de acogida. Su corazón se endureció poco a poco intentando  alejar tantos sufrimientos. A los 13 es violado por un glamouroso hombre parisino y a los 14, analfabeto, sin educación ni familia, empieza a prostituirse en las calles de París ejerciendo de chulo, gigoló, empleado de ultramarinos y boxeador.. ¿Qué será de él dentro de unos años? ¿Qué esperanza de vida o “futuro” le habríamos dado? 

Tim Guénard supo dar la vuelta a su destino y sobreponerse al hombre resentido, violento y deshumanizado que podría haber llegado a ser. Él mismo afirma: “El hombre es libre de alterar por completo su destino para lo mejor o para lo peor.”. A pesar de la adversidad descubrió que también existe la solidaridad y la amistad, encontró personas clave que le marcaron un camino correcto que decidió seguir.

¿Por qué algunas personas frente a situaciones adversas, traumatismos y amenazas graves contra su salud y desarrollo, logran salir adelante y llegan a desarrollarse armoniosa y positivamente, mientras que todo predice una evolución negativa? Esta pregunta es el punto de partida de los trabajos sobre la Resiliencia

La Resiliencia se define como la capacidad de una persona o de un sistema social para desarrollarse de forma positiva y hacer algo en la vida a pesar de las enormes dificultades encontradas. No es un concepto estático, varía según el tiempo y los contextos, la resiliencia se construye en la duración y contiene, de forma clara, una dimensión ética. No es un concepto reservado a los superdotados ni a los privilegiados.

Tim es un ejemplo de esta resiliencia, ahora vive en el sur de Francia ejerciendo de apicultor, casado y con 4 hijos se dedica a ayudar a los que le necesitan siendo el fundador de la asociación Altruisme. Si nos preguntamos qué ocurrió en la vida de Tim Guénard entre sus 14 y sus 54 años, podemos  satisfacer nuestra curiosidad en su relato autobiográfico Más fuerte que el odio, traducido a varios idiomas. 

Esta historia me viene a la cabeza siempre que algún alumno de 28 o 29 años que estudia un MBA en una universidad privada viene a contarme lo mal que le trata la vida. Sus obligaciones, lo aburrido de las asignaturas, la cantidad de trabajos de clase a los que deben enfrentarse, el suspenso de turno, el poco tiempo que les queda para salir los fines de semana u organizarse viajes con sus amigos. Lo que me llama la atención de estos alumnos no es que se sientan abrumados por los retos a los que les enfrenta la vida. Cualquier vida, cualquier circunstancia, es susceptible de ser percibida como una aventura: el mero hecho de existir y estar vivos es ya una experiencia, un dato, que debería sorprendernos y sobrecogernos siempre. Lo que me llama la atención es que afrontan las situaciones como marionetas del destino, como esclavos de una circunstancia que parecen no haber elegido y que les pesa demasiado.

Es poco probable que vivamos situaciones tan dramáticas como las de Tim. Por eso es un testigo autorizado para enseñarnos que cualquier adversidad es una oportunidad para crear en uno mismo un valor que sirve para regalar a muchos otros.

Seguramente nos preguntamos: ¿Cómo ha sido capaz de sobrevivir a semejante infancia? ¿Cómo ha podido resistir todo aquello?  Porque la verdad es que Tim Guénard no es Tim Guénard a pesar de su historia. La verdad es que Tim Guénard es Tim Guénard gracias a su historia. 

Pero no soy yo quien se atreve a decir eso!. Lo hace él mismo, en el libro que les propongo. Su virtud no fue la resistencia, que consiste en sobrevivir a la adversidad. Su virtud fue la resiliencia, que consiste en crecer y madurar al enfrentarse a la adversidad.

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