viernes, 8 de mayo de 2009

Visteme despacio...

por Marcelo Vázquez Avila

“Vísteme despacio que tengo prisa”. 


Seguramente, no haya otro dicho popular tan cuestionado respecto de su origen, como este. En realidad, se trata de una sencilla frase, pero ha sido adjudicada a tantos protagonistas de la Historia que nadie sabe ciertamente quién tiene los "derechos de autor". Desde Carlos III a Fernando VII, pasando por Napoleón Bonaparte, todos alguna vez parecen haber pronunciado esta frase que, si bien, no demuestra ninguna genialidad, muchos personajes históricos pudieron haberla utilizado para decir a otro que actúe con calma en el momento más delicado de una situación, porque si procede apresuradamente, esa premura puede entorpecer y malograr los mejores propósitos.


Últimamente, cada día más que el anterior, como en la ciudad sin nombre en la que vivía Momo[1], siento que los hombres grises quieren apoderarse de mi tiempo. Ellos, que no tienen rostro ni alma, en su siniestra y poderosa gestión del Banco del Tiempo… de los demás, sin el cual no pueden subsistir, te venden felicidad aplazada a cambio de pétalos de tiempo: dame tu tiempo hoy y tu serás feliz mañana, pero mañana la frase se repite y el mañana nunca llega. ¿Podemos vivir más despacio?

El pasado fin de semana unos amigos me invitaron a Granada y tuve ocasión de conversar y compartir por primera vez alguna de las características de esta nueva tendencia a lo que llaman una cultura “slow”, allí nos alojamos en un “hotel boutique” con capacidad para doce personas como máximo. La idea se contrapone al espíritu del Fast Food y a lo que éste representa como estilo. La finalidad es que lo huéspedes disfruten de atención personalizada y un ambiente que favorezca la tan ansiada calidad de vida a través de cuidar algunos detalles como que las comidas sean realmente un "compartir" su tiempo, conviviendo con la familia, con amigos y sin prisas. Detalles como el silencio exterior, el cuidado de los alimentos, generosidad en los espacios (por ejemplo, siendo un edificio pequeño dedicaron ámbitos para una biblioteca y sala de música).
La sorpresa, es que ese movimiento de Slow Food está sirviendo de base para otro más amplio llamado Slow Europe, como publicó la revista Business Week en su última edición europea.

La base de todo está en el cuestionamiento de la "prisa" y de la "locura" generada por la globalización, por el anhelo de "la cantidad a tener" en contraposición a *calidad de vida* o más bien le llamaría: la *calidad de ser*.
Según la Business Week, los trabajadores franceses, aunque trabajan menos horas, (35 horas/semana) son más productivos que sus colegas americanos y vieron crecer su productividad nada menos que en un 20% .Esa llamada "slow attitude", está generando la atención hasta de los americanos, apologistas del Fast" (rápido) y del "Do it Now" (hágalo ya).

No se trata de trabajar menos, sí de hacerlo mejor

Por lo tanto, esa "actitud sin prisa" no significa hacer menos, ni menor productividad. Significa, si, hacer las cosas y trabajar con más "calidad" y "productividad" con mayor perfección, atención a los detalles y con menos estrés. Significa retomar los valores de la familia, de los amigos, del tiempo libre, del placer y de las pequeñas comunidades. Del "local", presente y concreto, en contraposición al "global"-indefinido y anónimo. Significa retomar los valores esenciales del ser humano, de los pequeños placeres de lo cotidiano, de la simplicidad de vivir y convivir. Significa un ambiente de trabajo menos coercitivo, más alegre, más "leve" y por lo tanto, más productivo, donde seres humanos felices hacen, con placer, lo que saben hacer mejor.
Esta semana, estoy pensando un poco sobre eso. ¿Será que los viejos dictados "Despacio que llevo prisa" o si no "La prisa es enemiga de la perfección", merecen nuevamente nuestra atención en estos tiempos de desenfrenada locura? ¿Será que nuestras empresas deberían también pensar en programas serios de "calidad sin-prisa" hasta para aumentar la productividad y calidad de los productos y servicios sin la necesaria perdida de la "calidad de ser"? Nadie tiene más o menos que 24 horas por día. La diferencia es como y qué hace cada uno con su tiempo. Precisamos saber aprovechar cada momento, como dice John Lennon... "La vida es aquello que acontece en tanto hacemos planes para el futuro".

Pienso y reflexiono: ¿hasta que punto vale la pena dejar de compartir con su familia, de leer un buen libro, escuchar música, de estar con las personas a quienes amamos, de practicar la propia espiritualidad, o ir a pasear el fin de semana?


[1] Momo es una novela de fantasía escrita por Michael Ende, publicada en 1973 y subtitulada Los caballeros de gris o Los hombres de gris. Trata sobre el concepto del tiempo y cómo es usado por los humanos de sociedades modernas. El título completo en alemán es Momo, o la extraña historia de los ladrones de tiempo y la niña que devolvió el tiempo robado a la gente.

8 comentarios:

Jose Manuel dijo...

Cuando vivo deprisa es síntoma de que pierdo el dominio de mi vida, ya no vivo para lo esencial que marca el sentido, sino que también hago otra serie de tareas o actividades que consumen el tiempo finito que poseo.

Cuando mantengo el control no hay ni deprisa ni lento, sólo hay y me satisface.

Sin embargo, vivir deprisa existe, y puede ser que sea un síntoma de imperfección. Quizás la prisa puedo identificarla con la fijación de un excesivo número objetivos marcados por una excesiva ambición. Puede ser el momento de redefinir objetivos, máxime ahora que tengo 33 años y que cuando acabe la década de los 30 estaré al comienzo de la madurez personal y vital

La clave puede estar en empezar a reducir velocidad para llevarla a mi ritmo. No es fácil, pero merece la pena

Juan dijo...

Vivir el ahora y el momento, disfruta lo que se es y lo que se tiene ahora... es algo que trato de trabajar permanentemente. Como me dijo alguien alguna vez, "nos pasamos la semana esperando que sea viernes a la tarde".

La insoportable "competencia" por crecer y tener más que nos han implantado y que adoptamos como modelo de éxito, hace que, como menciona Marcelo, dejemos de vivir el hoy para vivir más y mejor mañana. Pero hoy tenemos que ser felices también, tenemos que disfrutar de nuestros amigos, de nuestra familia y de su tiempo; ninguno de ellos es eterno.

Gracias Marcelo por tu reflexión.

Juan

mlfriend dijo...

Es bueno no quemar etapas. La vida, que es sólo una, tiene una serie de etapas y es bueno vivirlas en toda su intensidad. Es normal oir esto de "no quieras crecer demasiado rápido" que dicen los mayores a sus nietos. Ellos lo dicen porque saben que no pueden volver a revivirlo.
En el mundo de hoy, no sólo corremos cada día, sino que los niños quieren ser adultos antes de tiempo.
Estamos conviviendo en una mezcla entre el Abeto de Andersen y el Conejo con prisas del cuento de Alicia en el País de las maravillas: todo son prisas diarias sin saber a dónde vamos, y en medio de esa locura, además no queremos ni sabemos disfrutar del presente.

Rita dijo...

Muy interesante la reflexión sobre el Tiempo, al que nos referimos a menudo como algo inasequible, efímero, que quisiéramos atrapar, retener a toda costa y sin embargo "se nos vuela". Creo que una manera de lograrlo, sería justamente andar más despacio, "hacerlo durar" reduciendo la velocidad. Otra forma sería sentarse al lado del camino y contemplar lo andado, reconsiderar los objetivos, autoevaluarnos.
No lo hizo acaso el Creador "...y vio que era bueno?."

calatayud dijo...

Séneca, en su “ Sobre la brevedad de la vida “, nos hablaba de
la necesidad de invertir nuestro preciado y escaso tiempo en la misma línea, aún haciendo una salvedad: solo hay una forma más
elevada de invertirlo, y era dedicándolo a la República, como vía para
mejorar la calidad de vida de sus conciudadanos, en un concepto de la
Política que, tristemente, hoy ni concebimos.

Se da la circunstancia de que toda aquella afortunada persona que
disponga de tiempo libre no es , per se, candidata a invertir el tiempo en el modo en que tú, Marcelo, propones.
Antes, tiene que haberse
formado para conseguirlo. El peligro de caer en la molicie es grande, y lo
dice uno que, teniendo tiempo libre antes de formarse para invertirlo adecuadamente, nunca llegó a desocuparlo, pero solo se quedó en su ocupación.

Hoy, que trabajo duro para invertirlo como corresponde y poder empatar algún día con la tiranía de ese Banco del Tiempo del que se nos habla, tengo
la certeza de que, gracias a lo sabio de esta vida que vivimos, el día en que vuelva a disponer de mis horas para invertirlo y no solo ocuparlo, estaré en
condiciones de hacerlo; de repasar esa lista de ocupaciones encomiables que uno nunca tuvo tan presente como hoy que no puede atenderlas como quisiera.

Así que confiemos en la salud, y en el buen humor de los dioses... "

Pedro, el Grande

DARTH VADER /ELISEO dijo...

Por mucho que queramos, la vida pasa y pasa muy deprisa, a veces no nos damos cuenta de ella, nos miramos al espejo y vemos al niño que iba a la escuela, al adolescente que iba a secundaria, pero cuando miramos las fotos del pasado, no hace falta mirar muy lejos, un año o dos años atras, vemos lo que hemos cambiado.
Hay que hacer algo para cambiar rutinas, hay que intentar crear algo nuevo, algo que nos ilusione y que nos ayude a avanzar. Nos da miedo el futuro, porque no lo podemos controlar, nos dan miedo las prisas porque no tenemos el ritmo.
Hay que intentar superar los miedos, y si hay que vivir deprisa se vive, y si hay que vivir despacio se vive, pero tanto de una forma o de otra hay que vivir y sentir, alegrias y tristezas, fracasos y triunfos, amores y desamores.. hay que vivir, cada uno a nuestra manera con virtudes y con defectos. Hay que ser uno mismo, cada uno de nosotros tenemos algo, bueno regular o malo, pero tenemos algo, hay algo que nos mueve, algo con lo que disfrutamos mas que con otras cosas, explotemosla, explotemos todo aquello que nos motiva, que nos hace ser feliz, si te gusta el futbol ve al futbol, si te gusta leer lee, si te gusta la musica escuchala, si te gusta trabajar trabaja, pero se tu mismo.
Querido Marcelo, hay que tener vida y vivir...

lavieja dijo...

Marcelo, lei un articulo que tiene otro punto de vista sobre el tema que escribis, "Manage your energy, not your time"!
Describe las fuentes de energia, salud (cuerpo), mente, espiritu y emociones; como cuatro patas de una silla, si alguna de las fuentes se agota, la silla se cae.

Nos dice que las fuentes de energia son "renovales", si las mantenemos y cultivamos.

Fácil de decir, dificil de hacer.

Abrazo

MARCELO VAZQUEZ AVILA dijo...

Querido Eduardo (lavieja?, gracias por tu comentario. Buscaré el artículo que me propones para leer. Un abrazo enorme

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