miércoles, 8 de julio de 2009

¿Qué es esto del Coaching? (III)



Por Marcelo Vázquez Ávila



El Arte del Coaching

Durante mi tiempo de formación como coach, pase por un momento interesante en donde entendí que yo necesitaba tomar primero la medicina que luego le daría a los demás. Por ejemplo, debía accionar prácticas como la reflexión y la transparencia, pero la que mas esfuerzo me tomo fue la de filtrar ideas acerca de mis planes a futuro en función de mis propios valores. Es decir, a través del proceso de Coaching necesitaba ser confrontado sabiamente acerca de mis patrones de pensamiento, mi razonamiento “lógico” de las cosas y de las motivaciones en mi vida.

Ese proceso, inicialmente fue incómodo pero entendí que necesitaba eso, si en verdad quería crecer, desarrollar habilidades y/o lograr maximizar mi potencial.Para esto requerí aplicar ciertas prácticas para salir exitoso del proceso. La primera fue el reconocer que la búsqueda de la humildad es necesaria para aceptar que puedo estar dirigiendo mal algún área de mi vida sin saberlo. No que toda mi vida estaba en mal camino, pero que ciertamente existía la posibilidad de que algún área estaría en cierto proceso que potencialmente traería consecuencias y repercusiones a las otras áreas de mi vida, y por consiguiente a mi vida en general. Lo más interesante es que quizás ni yo lo he notado, ni mis amigos/familiares. Y por que no? quizás sean tan buenos amigos/familiares que no han sido capaces de confrontarme y decirme la verdad con sabiduría por miedo a “herirme”. Lo cierto es que en vez de herirme, estarían haciéndome un bien. Sin embargo esto lo entendí mas tarde en mi proceso de descubrimiento del Coaching.

Otra práctica importante es la de ser sincero y aceptar que alguien puede contribuir enormemente (en este caso un Coach) a obtener mejores resultados en mi proyecto. Permitir que esta persona esté al tanto de cosas importantes en mi vida, que además yo le de permiso para indagar y hacer preguntas extraordinarias que planteen un reto a mantenerme centrado en mis motivos esenciales, requería de un urgente proceso de selección para desarrollar un ambiente pleno de confianza y aceptación. 

Es mas, les soy sincero, las preguntas resultaban incómodas la mayoría de las veces; sin embargo, hoy considero que vale la pena por los extraordinarios efectos que las preguntas precisas, hechas en el momento y en la forma correcta pueden tener.

3 comentarios:

Andres dijo...

Querido Marcelo, en primer lugar muchas gracias por este artículo. La primera parte me ha recordado la novela "La impaciencia del corazón" de Stefan Zweig. El autor habla de "una falsa compasión" hacia el otro que evita corregir por no hacer daño. Una forma de actuar muy parecida al avestruz que esconde la cabeza e impide no sólo el crecimiento del otro, sino el propio. Sin embargo, con frecuencia, parece que corregir sin dañar, con sinceridad y claridad puede ser la cuadratura del círculo. ¿Es posible combinar todo esto? Andrés

César Isola dijo...

Querido Marcelo, como siempre muy profundo y direccionando lo que hay en el corazon. Es ahí donde está todo. Que dificil llegar a él.
De afuera se percibe que estás muy cerca.
Aprovecho para comentarte lo muy importante que has sido en mi desarrollo personal y profesional. Sin que te dieras cuenta, fuiste (y sos) un gran coach.

RQ dijo...

Marcelo querido,
¡Qué profundas reflexiones sobre vos mismo! ...como coach me pregunto cuál es el límite del feedback. Coincido contigo en que la indagación no requiere detenimiento. Pero el feedback debería seguir un propósito: la mejor del otro. A la vez pienso que la mejora del otro depende de sus límites, de sus ganas y de su comprensión. Dejando de lado si el motivo es egoísta Pero si no lo es, ¿hasta donde es necesario insistir con aquello que está fuera del límite del otro?

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