miércoles, 25 de noviembre de 2009

"Estrés, trabajo y libertad"

por Marcelo Vázquez Avila


"El estrés es un estado de ignorancia. 
Se cree que todo es una urgencia"



Natalie Goldberg

Los propios psicólogos no se ponen de acuerdo en definir que es el estrés, difícil de evaluar y de medir dado su componente subjetivo. Según el Diccionario de la Lengua Española, el estrés es una tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves.



El estrés laboral se relaciona con la angustia, la depresión, las inadaptaciones sociales, la somatización. Sin ser considerado una enfermedad, el estrés es considerado hoy como uno de los riesgos laborales mas importantes y que sufrido de forma continuada puede acarrear problemas de salud física y mental. Entre las complicaciones mas típicas se encuentran las afecciones cardiovasculares, digestivas, respiratorias, neurológicas e incluso el cáncer.



El estrés esta considerado por la Unión Europea como el segundo problema de salud mas frecuente. El coste anual en Europa se ha llegado a cifrar en torno a los 21.000 millones de Euros . Diversos estudios realizados sugieren que entre el 50% y el 60% del total de los días laborables perdidos están vinculados al estrés.



Muchos de los afectados y aquellos que los soportan o ayudan, tienden a coincidir en la naturaleza de sus causas: sus aptitudes físicas, la incertidumbre de las condiciones de trabajo, la actitud ante las propias tareas, el clima organizacional…



Si el trabajo, el jefe o la compañía son el verdadero problema, la solución es doble y sencilla a la vez. Por un lado, el individuo puede introducir hábitos que favorezcan su equilibrio interno, como una dieta sana, realizar ejercicio físico y organizar racionalmente el trabajo y su tiempo; por otro lado, la empresa puede también contribuir a evitar las situaciones de estrés de sus empleados con iniciativas diversas tales como mejorar las condiciones de trabajo, reconocer al personal según sus meritos o potenciar la comunicación interna.





“El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer”



Oscar Wilde



La historia nos ha dejado visiones bien distintas y a veces opuestas, sobre el trabajo y como este complementa la vida del hombre. EL valor del trabajo debería residir en la aspiración de todo hombre de realizar una actividad digna que de sentido a su vida.



En la actualidad existe una cierta crisis del hombre como sujeto de la actividad laboral, debida en parte a la concepción materialista de nuestra sociedad, que considera al trabajador únicamente como fuente de beneficio, subordinándolo por tanto a la eficacia de las ganancias. Por toro lado, la difundida concepción tecnócrata centrada en la eficiencia y en una visión instrumental, también incide de manera negativa en el contexto personal tanto como en el social.





“En el trabajo olvido mis sufrimientos… ¡El trabajo es mi salvación!”



Honore de Balzac

Hay personas que consideran que el trabajo es lo único importante. La vida resulta así terriblemente vacía, carente de sentido, de compromiso personal claro; es entonces cuando no queda otra que aferrarse al trabajo, viendo en el un refugio individual en el que poder aislarse de otras inquietudes, sin duda, mas profundas.



La adicción al trabajo no beneficia a nadie, ni siquiera a los propios adictos, que se sienten culpables cuando no están trabajando; los colaboradores pueden verse abrumados por el nivel de dedicación de sus jefes y sus compañeros pueden incluso ir deteriorando su relación con ellos.



La sociedad tiende a respetar esta adicción pensando mezquinamente en un desarrollo implícito del hombre. Pero hay que recordar que el valor de una persona no esta asociado al mero éxito profesional, ni depende de la consideración de los demás, ni se asienta en el tener, sino que reside en el ser y en la riqueza de su vida interior.





“Solo el conocimiento que se descubre desde dentro 
es el verdadero conocimiento”



Sócrates

Cuales son mis talentos? Cuales son mis valores? Que espero del trabajo? Son algunas preguntas que nos podríamos plantear. Que ocurre cuando lo hacemos? No contamos con respuestas para todas esas preguntas, bien porque no hemos reflexionado sobre ellas suficientemente o en el peor de los casos no hemos querido ahondar en su solución.



El conocimiento de nuestro talento procede de nuestro interior. Todos tenemos talento para hacer algo, un talento que debemos hacer que aflore. Cuando el contenido de nuestro trabajo no esta alineado con nuestros talentos o no cumple con nuestras expectativas se va produciendo una creciente insatisfacción ante la que podemos tomar diversas actitudes.





“No cuentan tanto los años de tu vida como la vida que hubo 
durante esos años”



A. Stevenson

Todos merecemos gozar de un trabajo con sentido, no seamos conformistas, no aceptemos con resignación aquello que tenemos entre manos si nos separa de lo que realmente queremos. Arriesgar en busca de lo aquel trabajo que nos despierta verdadera pasión hará nuestra vida mas atractiva, consistente y responsable. Pensemos en el trabajo como un elemento en la formación del ser humano que complementa la educación y la cultura.



Hemos de trabajar intensamente, apasionadamente, exprimiendo el momento, sin caer en el riesgo de la adicción, asumiendo compromisos inaceptables. Levar la vida en nuestros propios brazos, pues si bien las cartas están dadas, somos cada uno de nosotros quienes debemos jugarlas. Dándonos tiempo para el humor, la san autocrítica, para imaginar el futuro y recordar el pasado. Para conciliar la vida laboral con la familiar. 


Todos tenemos 24 horas cada día, 
lo que nos diferencia es la liberad para usarlas.







2 comentarios:

Juan dijo...

Marcelo

Quiero compartir algunas reflexiones, sobre un tema que mencionás y que ocupa un importante lugar en mi eterna búsqueda del sentido de la vida y del trabajo.

Como bien decís en el post, el día tiene 24 hs para todos. Creo que lo importante y difícil, es ejercer esa libertad de decidir nosotros mismos como queremos usar nuestro tiempo, y enfrentar las consecuencias de esa decisión; después de todo, como me dijo un profesor una vez, “Tomar una decisión, es elegir qué problemas quiero tener”.

En las distintas etapas de la vida, en mayor o menor medida, la familia, los amigos, el trabajo y el tiempo para uno mismo, siempre van a competir por nuestras horas. Creo que debemos respetar nuestros valores y principios y ser coherentes con ellos a la hora de decidir qué es lo urgente y qué es lo importante, y qué espacio ocupará c/u en nuestra “agenda” de la vida. El tiempo no puede volverse atrás, lo que pasó, pasó.

Por ello lo que pasa cuando un hombre se enfrenta a una crisis, además del trauma en sí, es que se encuentra en una situación en la que la vida le da una “balanza”, que reordena sus ponderaciones subjetivas, y le da nuevo peso y orden a sus prioridades. Muchas veces, es recién allí cuando tomamos conciencia de qué tan descalibrada estaba esa “balanza” interior, y decidimos dar un golpe de timón a nuestra vida y corregir la situación.

El desafío estará en evitar que sean las crisis las que nos hagan poner un pié en la realidad, y en cambio vivirla intensa y diariamente. Entender cómo funciona ésta balanza, teniendo claros nuestros valores y prioridades, sosteniéndolos en el tiempo.

MARCELO VAZQUEZ AVILA dijo...

Juan, cuánto echo en falta tus comentarios producto de una sana reflexión. Gracias. Marcelo

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