lunes, 15 de febrero de 2010

“El Octavo Día”

Director: Jaco Van Dormael. Intérpretes: Daniel Auteuil (Harry), Pascal Duquenne (Georges), Miou-Miou (Julie), Isabelle Sadoyan (Madre de Georges), Michèle Maes (Nathalie), Laszlo Harmati (Luis Mariano), Hèlène Roussel (Madre de Julie).

País: Bélgica. Año: 1996

Esta película es una historia de responsabilidad, de amistad, de liberación, generosidad y desamparo. Jaco Van Dormael, belga, desde 1980 ha dirigido cortometrajes y reportajes, casi todos ellos premiados. Realiza su primer largometraje, Palma de Oro en el Festival de Cannes El octavo día ha obtenido el premio de interpretación masculina, exaequo para Auteuil y Duquenne.

Duquenne realmente tiene síndrome de Down. Van Dormael ha querido mostrar, en una sencilla historia lineal, la singularidad del hecho de tener esa enfermedad, las diferencias. De ahí ese encuentro y choque entre dos mundos: el de Harry y el de Georges.

El mundo de Harry, el del alto ejecutivo de ventas, se supone que es el del orden, el de lo razonable; se supone que Harry es el integrado en la sociedad, el fuerte que puede ayudar al desvalido huérfano con síndrome de Down. El mismo Van Dormael dice que ambos personajes forman una pareja semejante a la del payaso listo y el tonto, al estilo de Stan Laurel y Oliver Hardy...

Georges, el desorden, la imaginación, la locura... es al mismo tiempo, sin embargo, el fuerte, pues ama sin prudencia humana, sin límites, y el que, por eso, sabrá ayudar en lo más hondo a Harry, que no se compromete, no se arriesga del todo, limitado por la sociedad que le esclaviza, por la norma civilizada, por su reducido mundo, que le hace perderse como persona, y perder a su familia. Georges vive el hoy, sólo tiene conciencia del presente, se entrega a todo, y así su mundo es universalmente abierto, libre.

Harry ha convertido el trabajo de la persona, que es por eso creador, en condena, en producto de robot; encerrado entre los asfixiantes muros de sus siete días, no ve más realidad que la de vender y exigir, no sabe dar. El encuentro con Georges supone entrar en el octavo día, en el que el amor es lo primero, y por eso la verdad, y la libertad, y no hay atadura de tiempo ni son muros las normas y los días. El encuentro con Georges lleva a Harry a tener que ocuparse de alguien, a amar, a ser libre, dueño del tiempo y no esclavo de él; le hace capaz de vivir.

Puesto que en definitiva el joven con síndrome de Down es el fuerte-débil, por su naturaleza no puede sobrevivir sin alguien a su lado a quien querer. De ahí que la pareja que forman Georges-Harry sea la verdadera significación de la película. Esa solidaridad que fortalece sus debilidades distintas.

Jaco Van Dormael recuerda que en el teatro del XVI y XVII, en algunos países eran hombres disfrazados quienes interpretaban papeles femeninos, y que en los comienzos del cine, blancos actores ennegrecían sus rostros para interpretar papeles de negros; así, hay ahora una inicial desconfianza en dar papeles de responsabilidad a estos seres diferentes —Rain Man o Forrest Gump—, sin embargo, afirma, el trabajar con Pascal Duquenne no supone ni mayor ni menor dificultad que con un actor normal, pues él es actor. Al contrario, ha aprendido de él una importante lección: la exigencia capital de trabajar a gusto para trabajar bien. Lo cual significaría no capricho sino sinceridad: se trabaja con convicción cuando lo que se hace es verdad, y se hace a conciencia; si no, no.

En nuestro mundo —que es el de Harry, el mundo llamado normal—, en el que predomina no sólo la razón de eficacia material sino el concepto abstracto, que limita todo al empequeñecido límite de una razón humana, que prevé y clasifica todo según el preordenado fichero, los elementos de desorden, como son estas personas con síndrome de Down, que saben darse, que aman la vida, el momento presente, nos recriminan. Son como el amor sobre la tierra.

Georges es más que un símbolo, es el mundo que nos falta, o que menospreciamos y desconocemos; y está a nuestro lado, tendiéndonos continuamente la mano, como un pordiosero que enriquece. La vida humana, reglamentada por una civilización que ciega, que impide ver el gran misterio de la universal realidad, necesita vivir en el octavo día, con los Georges.

El actor Daniel Auteuil (Harry) ha sabido actuar en la película como parece que sería lo adecuado en la vida real, ante un imprevisible Georges, ante las inesperadas exigencias del amor, ante la necesidad del otro que desbarata el preconcebido y propio plan. Auteuil ha actuado al ritmo de la espontaneidad de Georges, libre, hasta ser capaz de reaccionar bien ante lo inesperado, de modo que se establece un equilibrio —y esto también sería así en la vida real—, una armonía solidaria, una justicia, entre los ejecutivos de ventas y las personas con síndrome de Down; una unidad formada por estas dos caras de la moneda-hombre.

Después de ver esta... comedia dramática de Jaco Van Dormael, mejor dicho, de vivir en ella, quedan más al descubierto los valores de la persona humana, sus posibilidades y exigencias, sus emociones. Despierta el interés por los otros seres humanos, o bien, si uno está atrincherado en el egoísmo, rechazará este cuento dramático-tierno como una boba futilidad. No digo que la película sea perfecta, ni completa: una obra artística no puede ni debe recoger toda la vida, sino sólo algún aspecto, para que quede más subrayado.

Hay facetas de la vida de Georges que no están más que apuntadas: la sexualidad, el posible matrimonio... Entrar a fondo en esta realidad fundamental exigiría un tratamiento aparte, otra película. La vida moral, la religiosidad. El trabajo, la realización como persona.

Dije antes que El octavo día es una comedia dramática, y así me parece: sentimental, dramática, lúdica, cómica, en la que hay un amplio despliegue de fantasía y sueño, en donde se expresan bien los hondos matices del alma humana, de su capacidad de ternura, su anhelo de felicidad, sin caer ni en el exceso didáctico ni en lo ridículo; la risa es un buen elemento distanciador y compensador. Harry es un prototipo del tristemente normal hombre de hoy; y Georges es como muchos otros diferentes. El desastre familiar de Harry y su trabajo excesivo y obsesivo también son normales; como normal es la desgracia de Georges.

Pero Van Dormael, con su comedia, con su juego a múltiples bandas, despierta la conciencia ante lo anormal de esta normalidad, injusta, a la que el egoísmo acostumbra, embotando el sentimiento, tergiversando los valores, haciendo que el hombre se desconozca y se pierda a sí mismo.

Me parece que El octavo día es un film para adultos y para niños. Jaco Van Dormael tienen un mundo propio, una personal manera de mirar cosas y personas, de ahí que su obra sea creativa. Más o menos conseguida pero creativa, cosa mejor que la perfección mimética de tantas películas de hoy, que son casi sólo técnica.

Van Dormael juega con la magia técnica, sí, pero al servicio de lo real, de la imaginación, lo espiritual, lo onírico, el drama y la fantasía: a veces sus personajes vuelan, animales caseros cobran vida y hablan como en los cuentos, el entusiasmo de Georges por las canciones de Luis Mariano se expresa en divertidísimas secuencias hilarantes. Es un film que divierte y es un film que cala, que, de manera sencilla, mueve a la reflexión. De manera a veces desmesuradamente infantil, osada, que introduce en un mundo desconocido, ante el que, si hay un inicial desagrado, al que uno no se ha atrevido a acercarse, le produce una enorme satisfacción conocerlo, hasta amarlo.


12 comentarios:

Eduardo dijo...

Buenas a todos, imagino que la película habrá inspirado sensaciones variopintas en función de nuestra herencia genética y experiencias vividas. Perdonadme si os parezco demasiado frívolo pero a mí lo cierto es que no ha venido sino a recordarme cuán importante es ser capaz de no dejarse atrapar por la rutina. La rutina es como una bola de nieve que te atrapa cada vez más y si no te sacudes a tiempo llega un momento en el que difícilmente puedas escapar de ella salvo en sueños. Cuanta gente conocemos que vive de sus sueños. De lo que pudo ser y no fue. De gloriosos tiempos pasados que ya no volverán porque no tenemos el coraje de enfrentar el futuro. Yo a veces me he sentido así pero creo que he sabido zafarme de la melancolía y como Harry encarar ya no el futuro sino el presente. La clave creo que estar en buscar retos que nos apasionen y proyectos que nos enamoren y mantengan siempre en vilo.
Creo que debemos intentar evitar las situaciones límites como la que nos plantea la película y para ello debemos apoyarnos en los que nos rodean. Por otro lado el mantener siempre bien afinado el sentido de la autocrítica creo que es muy sano. Entre otras cosas porque no siempre puede uno tener la fortuna de estar bien rodeado. Buscar el equilibrio entre la vida personal y profesional, la coherencia en las decisiones así como actividades en las que reforcemos nuestro conocimiento personal.
Buscar actividades en las que podamos servir de ayuda a terceros puede ayudarnos también a reforzar nuestro desarrollo y esto es precisamente lo que le sucede a Harry con Georges. Ayudando a Georges se estampa con su verdad y cuestiona su presente.
En definitiva el concepto de pasión en lo cotidiano creo que es fundamental, si lo perdemos, más nos vale frenar en seco y recapacitar. El simple hecho de planificar nos mantiene vivos e ilusionados como el niño que disfruta más con la promesa de un regalo que con el momento de recibirlo.

MARCELO VAZQUEZ AVILA dijo...

Me ha escrito a través de Facebook José Antonio y cuenta que "soy José Antonio Julián Morillas y la película me encantó, muy real. Creo que es George quien salva a Harry de un suicidio y le da lo que le faltaba, el amor, el disfrutar las pequeñas cosas, romper ese orden que le encierra en los siete dias de la semana, lo trágico por otro lado es que George tire la toalla cuando tiene tanto que dar a las personas que le rodean y enseñar."

MARCELO VAZQUEZ AVILA dijo...

Querido Eduardo, a propósito de tu comentario, una vez me contaron que... "hubo un día terrible en que el odio convocó a una reunión a todos los sentimientos nefastos del mundo. Y cuando todos estaban reunidos, dijo el odio:
“Los he reunido aquí porque quiero con todas las fuerzas matar al amor”. Y uno a uno trataron de matarlo, primero el mal carácter, luego la ambición, después los celos, siguió la frialdad, el egoísmo, la indiferencia, la enfermedad. Ninguno logró el propósito.
Pero cuando parecía todo acabado apareció alguien que dijo: “Yo mataré el amor”. Y lo logró: fue la rutina.

Alejandro dijo...

Eduardo, me ha gustado mucho tu participación, todo, el fondo y la forma. Comparto tus opiniones, y me pregunto que tan especial había en la relación Harry-George para que generara un cambio tan intenso y profundo.
¿Seríamos capaces de vivir sin juzgar a los demás? ¿Sin medirlos? Creo que es un reto que afrontemos las relaciones sin exigencias, sin respuestas predeterminadas, sin prejuicios del pasado y donde el futuro tampoco cuente, sólo el momento actual. ¿Y dónde vemos eso? En la inocencia de los niños, que son capaces de interactuar con más madurez que muchos adultos. No digo de olvidarse de las experiencias pasadas, sino de usarlas positivamente. Creo que George es capaz de acercarse a la gente bajo este prisma, sin miedos, sin expectativas, con confianza, dando su amor. Cuando uno en lugar de defenderse de los demás lo que hace es abrirse el efecto es contagioso, y se alcanzan niveles de comunicación magníficos. Harry se contagia, crece. El minuto que George disfruta del aire es un ejemplo de cómo hay que llenar la vida, de cómo interactuar con lo que nos rodea. Creo que el reto es ahora que todos seamos capaces de ir incorporando a nuestra vida pequeños gestos que se vayan contagiando. La mejor botella de vino hay que sacarla hoy…

MARCELO VAZQUEZ AVILA dijo...

Querido Alejandro: gracias por tu entrada en el Blog !
En la línea de lo que tú comentas: pienso que desperdiciando el “ahora” o “el presente”, el desarrollo de nuestra vida, también sufre retraso. Quien deja escapar la oportunidad, pensando “quizás mañana aparezca otra oportunidad mejor que ésta”. Es posible que realmente aparezca una más o una mejor. Pero, generalmente, aquél que permanece esperando la siguiente oportunidad, termina dejando pasar la mejor oportunidad de su vida.

Nada debemos temer cuando nos dedicamos con cuerpo y alma a aquello que tenemos posibilidad de realizar ahora. Es importante concentrar todas nuestras capacidades y la mejor actitud en el “ahora”. La psicología moderna acepta como verdaderas, las enseñanzas que hablan de la capacidad que el ser humano consigue explotar, cuando se concentra en el “ahora”.

Cuando mantenemos la mente, libre de temores o preocupaciones como son las inseguridades acerca del futuro, y nos concentramos completamente en el “ahora”, logramos una fuerza poderosa.

Es importante trazar planes para el futuro, pero solamente como una guía que nos indica el rumbo o camino al esfuerzo que estamos dedicando en el momento presente.

Si hacemos bien y apropiadamente las cosas en el presente (con amor y sabiduría), infaliblemente, estaremos construyendo los cimientos sólidos de un futuro mejor.
Ah, y me gustó muchísimo eso de que la mejor botella de vino hay que sacarla hoy !!

MARCELO VAZQUEZ AVILA dijo...

PACHI tiene problemas con el Blog, me atrevo a transcribir parte de su mail: "De los dos personajes de la película, puede resultar, extraño pero me identifico más con Georges, siempre he pensado que es mejor ser tontamente feliz a un listillo amargado, el disfrutar de las pequeñas cosas, el reír por ser feliz, el reírme de mi mismo, el amor a mi madre. No me siento rechazado ni me he sentido nunca, pienso que debe ser terrible. A Harry le tengo miedo, miedo a verme en su situación, separado d mi familia, ahora sí rechazado por ella, iba a ser muy difícil de encajar. Pero no me siento identificado por esa imagen de YUPI ejecutivo, prefiero la mía de “jardinero fiel” o “empresario cateto”, pero con estabilidad en la familia (aunque de esto nadie está libre)
Cuando acabé la película, me monté en el coche y cuando llegue a Fuengirola, los niños no estaban dormidos y los cogí y empecé a besar y abrazar; hacerles cosquillas, para verles reír; que es lo que más feliz me hace, luego me paso factura no había forma de hacerlos dormir.
Lo que más me llamo la atención y quizá fue el aprendizaje que más me marcó y tengo que aplicar: es aprender de alguien que te necesita y dejarte ayudar."

MARCELO VAZQUEZ AVILA dijo...

Dice Concha que perdió todo el texto mientras intentaba subirlo... le daremos una mano porque lo que tiene que decir lo vale:"La película me ha hecho reflexionar sobre la necesidad de encontrar el equilibrio en nuestra vida. Como le ocurre a Harry, con frecuencia nos dejamos llevar por la vorágine del trabajo diario y queremos poseer tantas cosas - poder, prestigio, reconocimiento, dinero, bienes,… -, que nos olvidamos de los que nos rodean, nos olvidamos de que en la vida hay algo más que la componente de éxito en el aspecto laboral y, en el extremo, como el protagonista de la película, acabamos completamente solos, aunque de cara a la galería, - como Harry cuando sonríe ante el espejo - aparezcamos como triunfadores.
Estamos tan inmersos en “nuestra realidad”, condicionada y deformada por tantos prejuicios y expectativas, que no somos capaces de verla con la inocencia con la que Georges ve la realidad en la película. Esa inocencia es la que le permite estar abierto a todos los estímulos que le llegan, y así disfrutar de cada momento y de todos los pequeños detalles que componen su vida.
Hace tiempo aprendí de una amiga, que desgraciadamente ya falleció, que cada momento que malgastamos en lamentos y quejas sobre como habrían sido las cosas si las circunstancias hubieran sido otras, es tiempo que estamos dejando pasar sin disfrutar de la vida, y ese momento ya se ha ido, nunca lo vamos a poder recuperar.

MARCELO VAZQUEZ AVILA dijo...

Jacobo ha escrito que "Georges enseña a Harry que no se puede vivir sin dar y recibir amor, inexplicablemente la "locura" enseña a lo racional a hacer cualquier cosa por estar con los suyos; de allí la situación, tal vez algo estrambótica, de la escena en la que Georges y sus amigos roban el vehículo para ir en busca de Harry con el objetivo de ir en busca de su hija para celebrar el día de su cumpleaños. Quiero detenerme en esta escena porque desearía resaltar algo.
Vemos que una vez que Harry está dando la conferencia y tiene problemas porque su mente está en otra parte y no es capaz de decirle a sus jefes con anterioridad que no puede asistir para no enfadarles. Sólo cuando ve a Georges, es decir, a la locura, a la pasión por dar amor es cuando deja plantado a sus jefes y decide ir en busca de sus hijas acompañado de sus nuevos amigos. Con esto quiero decir que, necesitamos a veces, los más racionales, algún punto de locura para darnos cuenta de lo que en realidad deseamos en nuestras vida.
No quisiera terminar mi comentario si poner algo del porqué de la muerte de Georges desde mi perspectiva. Considero que Georges, cuyo pilar básico en su vida es el amor (además del Chocolate) en toda sus vertientes, es decir, dar y recibir y ese punto de racional que ha aprendido de vivir rodeado de supuestos seres racionales, le hace entender que nadie va a amarle como él lo hace y todos a los que él entiende que puede darle amor lo abandonan, su madre debido a su fallecimiento, su novia que le abandona en la feria para irse con sus padres, Harry entendiendo que debe cuidar de sus hijas, pues bien, considero que él entiende bien esto y la única manera de volver a sentir amor es yendo al lugar en dónde se encuentra la persona que más amor le ha reportado, su madre, por ello toma la drástica decisión de tirarse al vacío que para él es sólo una vía de reencontrarse con lo más importante de su vida, el amor.

bseron dijo...

Hola:

Me ha encantado el artículo, y estoy deseando poder ver la película.
Es la primera vez que escribo un comentario y me da un poco de vértigo.
Primero darle la enhorabuena a D. Marcelo, por tratar temas que muy poca gente trata y de la forma tan acertada que los hace. A mi siempre me sorprende.

Mi visión personal sobre el tema es la siguiente.
Yo tengo dos hijas pequeñas de 6 y 3 años y un hijo minusválido de 74 años. Las dos primeras son naturales y el tercero es "adoptado". Es mi tío por parte de mi padre, el cual tras fallecer mi padre y posteriormente mi madre he pasado yo a ser su tutor legal (el resto de la familia encantada por supuesto).

Vino a vivir a casa cuando tenía 5 años (al morir mi abuela), como no había suficiente espacio tuve que dejarle mi cama, y mi madre compró una litera para que durmiéramos mi hermano y yo (vivíamos en un piso de 80 metros 5 personas, y con mi tío pasamos a ser 6).

Ha trabajado siempre en la empresa familiar a pesar de su minusvalía. En algunas tareas tenía y tiene capacidades superiores a una persona normal y en otras inferiores.

Como lo hemos respetado, se le ha reñido cuando ha hecho algo mal y se le ha felicitado cuando ha ocurrido lo contrario. Siempre lo hemos tratado como uno mas, intentando que llegara más allá (mi madre decía que si nos lo hubiéramos propuesto hubiera podido conducir) confiando en que podía hacerlo.

Mi punto de vista es que estas personas, como todas, son una bendición (solo hay que enseñarles cual es el camino que tu crees correct, y ayudarle a que lo encuentre, luego las decisiones las toma cada uno), y tienen mucho que aportarnos a todos y a la sociedad donde viven. Tienen el derecho de aportar (trabajar), y nosotros la obligación de permitírselo, y la de confiar en que pueden hacerlo.

Puedo decir que mi hijo Antonio es más leal, responsable y trabajador que muchos de nosotros.

Saludos.

bseron dijo...

Bueno ya vi la película me gustó mucho, para mi que es una especie de alegoría o metáfora, refleja errores que cometemos todos en nuestra sociedad, uno de ellos es tener a estos chicos especiales en centros.
Creo que es un error para la sociedad, que deja de enriquecerse con sus aportaciones, y otro error para ellos como personas pues no les permite conocer completamente a la sociedad donde viven, ni encontrar la satisfacción de la aportación personal.
Otro error, para mi, es el de no respetar a la familia o a los amigos, como hace el padre (Harry), para mi que no depende del trabajo que tengas, ni de lo importante que seas, ni de lo complicada que sea tu vida, no puedes dejar de lado a las personas que te quieren (sean familia, amigos, etc.), no depende de lo que puedas estar con tu familia, hay gente que está pescando 6 meses y tiene una familia maravillosa esperándolo, lo que no puedes hacer es fallarles.

Un aspecto de la vida de estas personas especiales que se trató en la película y que para mi es un poco tabú, es el aspecto amoroso y el de las relaciones sexuales. No tengo una opinión formada al respecto y no se lo que es mejor para estas personas, ni para la sociedad, o la familia donde viven. Yo realmente creo que lo que no puede ser o no te va a dar nada a la larga, mejor es no planteártelo, hay un refrán alemán que me gusta que dice “cuidado con los principios”. Pero no se, tampoco pienso que tenga razón sobre esto.

Me gustó también la relación entre las hermanas, la grande apoyando a la madre deseando que el padre fuera a verla pero riñéndole, ¡que difícil tiene que ser para estos niños vivir estas situaciones¡, de todo se sale adelante, pero las heridas que tienen que dejar en el corazón nunca tendrán cura, ojala que sean capaz de encontrar la paz.
El papel de la madre, es real como la vida misma, esta herida y desconfía, ¿q puede hacer ante una persona en la que no puede confiar?

El padre ha tenido suerte de poder revertir la situación, no todas las parejas perdonan, las relaciones hay que cuidarlas, las parejas son para estar con ellas, por eso se dice pareja, son dos.

Bueno no se que más decir, que me hubiera gustado haber podido ver la película completa.

MARCELO VAZQUEZ AVILA dijo...

Gracias Baltasar por tu comentario. Puedes ver la peli completa si se la pides a Pablo Menéndez. Un abrazo

Anónimo dijo...

Del Libro "El regreso del hijo prodigo" .

Jamas pense que hombres y mujeres con enfermedades mentales fueran los que pusieran sus manos en mi en un gesto de bendicion y que me ofrecieran un hogar. Durante mucho tiempo ,habia estado buscando seguridad entre los sabios e inteligentes,sin darme cuenta que las cosas del reino se revelan a los sencillos,y que Dios eligio "lo que el mundo considera necio para confundir a los sabios."
Pero cuando experimente el calido y sencillo recibimiento de aquellos que no tiene nada que presumir,y experimente el carinoso abrazo de unas personas que no me preguntaron nada,comence a descubrir que el verdadero regreso espiritual supone volver a los pobres de espiritu. El abrazo del Padre se me hizo muy real en los abrazos de aquellos enfermos mentales".


"La recompensa por elegir la alegria es la propia alegria. Elegir la luz aun cuando haya mucha oscuridad que me de miedo, elegir la vida aun cuando las fuerzas de la muerte estan tan a la vista, y elegir la verdad aun cuando este rodedo de mentiras.Vivir entre enfermos mentales me ha convencido de ello.Hay muchos signos de desprecio, dolor y muchas heridas entre nosotros,pero una vez que eliges descubrir la alegria escondida en medio de tanto sufrimiento la vida se convierte en una fiesta. La alegria no niega la tristeza,sino que la transforma en una tierra fertil para cultivar mas alegria.
Me llamaran ingenuo, poco realista y sentimental y me acusaran de ignorar los problemas reales,los males estructurales que subrayan mucho de la miseria humana.A Dios no parecen interesarle mucho los numeros. Quien sabe si el mundo no esta destruido porque una o dos o tres personas han seguido rezando cuando el resto de la humanidad ha perdido la esperanza?"

P.D La fuerza de uno

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