viernes, 23 de julio de 2010

“El Placer de Leer”

Por Marcelo Vázquez Ávila

En el autobús, en la playa, en la cama; distintos tipos de lectura: el placer del periódico, el gusto por la novela, el estudio de un informe económico social. Hay quien lee todo, hasta la etiqueta de una lata de galletas o del gel de baño.

Se puede disfrutar de leer cuentos a los hijos, compartir las lecturas en voz alta, dialogar luego sobre lo leído…

El cuento tradicional es insustituible, los medios electrónicos tienden a suplantarlos, pero no pueden conseguirlo. Ni la tele ni los ordenadores, ni los e-libros pueden transmitir la calidez, la serena intimidad, la complicidad que se establece entre las voces de un libo leído, de las preguntas formuladas, de las respuestas dadas, de los gestos de sorpresa, de duda, de miedo, de admiración.

Hace poco tiempo cayó en mis manos “La magia de leer” de José Antonio Marina. La verdad, es que leer sobre el acto de leer puede parecer un tanto redundante, pero el libro resulta sencillamente delicioso. Con un lenguaje claro, atractivo y sugerente nos introducen en un mundo tan complejo como el de acercar la lectura a los no lectores. Casi obligatorio en cualquier biblioteca y en general en la de cualquiera que alguna vez se haya planteado qué es leer, para qué sirve y como conseguir que un niño, un joven o un adulto lean...

Es en el lenguaje oral y escrito, en la comunicación, donde el ser humano se hace racional. La persona es un ser dialógico.

Un factor causal, determinante del desánimo hacia la lectura por parte de nuestros jóvenes es que no ven leer a sus padres. Por otra parte a veces se logra hacer aborrecer la lectura convirtiéndola en obligación, en lugar de contagiarla como un placer, que lo es.

Compartir en casa los momentos de lectura un fin de semana, ahora que se ha instalado el verano, en la montaña, en la playa.

Hoy se hace habitual leer en internet, pero ¿quién olvida la magia del libro?

2 comentarios:

cuchu dijo...

La magia de un libro no puede ser sustituída por nada. Ese ritual de colocarse cómodamente, mientras nuestra mente se prepara para desconectar del mundo... Abrir el libro y concentrarse en sus letras...

Por mi parte siempre leeré los libros tradicionales, espero que lo haga mucha gente, y además enseñen a sus hijos y les animen para que sigan haciéndolo.

Un saludo

MARCELO VAZQUEZ AVILA dijo...

Gracias Cuchu ! Leer y contar cuentos es una tarea apasionante, motivadora y gratificante, no sólo para el oyente sino también para el narrador. A través del cuento todo lo que el niño conoce cobra movimiento y actúa de formas mágicas y creativas que llenan su universo mental de matices oníricos y evocadores.

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