lunes, 30 de diciembre de 2013

Un paralelismo entre el hombre y el vino


por Marcelo Vázquez Avila


“La gente mayor es más capaz que las personas jóvenes de verle el lado positivo a las situaciones adversas y de empatizar, es decir ponerse en el lugar del otro y entenderlo, con aquellos a los que la fortuna no les sonríe” 

                                                                                 Profesor  Robert Levenson


Durante su desarrollo experimenta una evolución que le hace llegar a su cota máxima de calidad y madurez, para luego decaer y degenerar hasta un punto en que se dice que ese vino está perdido.

Necesitan un tiempo para crecer y transformarse y para que aparezcan todas sus cualidades organolépticas. Necesita entonces tiempo para suavizarse. No es un objeto de exposición, aunque a muchos aficionados les encante enseñar a los amigos sus trofeos, sino un producto que más pronto o más tarde debería ser consumido, compartido. Y eso le da un encanto y una calidez especial.


Durante todo el día, nuestros sentidos están despiertos: miramos, escuchamos, tocamos, olemos y saboreamos. Nuestros órganos sensoriales registran los estímulos olfativos, auditivos, visuales, táctiles y gustativos de nuestro alrededor sin que seamos realmente conscientes de ello. Sin embargo, cuando catamos un vino, procuramos analizar y memorizar conscientemente el mayor número de sensaciones que el vino nos transmite para poder, de este modo, aumentar nuestro conocimiento y placer. 


El vino “nace”, “crece” y “muere” como cualquier otro ser vivo; 
como el Hombre mismo. 


¡Salud!

sábado, 21 de diciembre de 2013

De la influencia al Liderazgo



por  Marcelo Vázquez Avila
Cuatro definiciones, cuatro relaciones
Para poder hablar de Liderazgo se hace necesario primero distinguir entre otros dos conceptos que se tratarán: la diferencia entre Poder y Autoridad, porque para poder hablar de liderazgo como un valor tenemos que ubicarlo en la dimensión humana estricta; en la experiencia interior del hombre.
El liderazgo normalmente se ha entendido desde antiguo como ejercicio del poder, es decir, como esa capacidad de forzar, coaccionar u obligar a alguien para que éste, aunque no quiera, haga mi voluntad debido a mi fuerza física o moral.
La Autoridad es un arte, mientras que aquel poder era sólo una capacidad, Autoridad es el arte de conseguir que la gente haga lo que a uno leparece si esto es lo mejor para ambos, gracias a la libre influencia personal.
Como todo arte se puede aprender; a través del arte uno desarrolla unas destrezas o aprende una técnica. De alguna manera el arte se aprende. Y ese conseguir que la gente haga lo mejor para el bien común, eso es, influencia personal.
La autoridad tiene que ver con el Ser, el poder tiene que ver con el Hacer. En la autoridad el otro decide o hace lo que tú sugieres, y el motivo es lo que tú eres para él y no por lo que tú puedas hacer con él.
El Liderazgo también es un arte, es el arte de influir a la gente para que trabaje con pasión, con entusiasmo. Tiene que ver con las ganas de vivir; con la fuerza interior, la emoción en la consecución del bien común. Si el liderazgo es un arte y es un arte de influir, su característica principal como valor está en las relaciones, es decir, son las relaciones humanas el objeto fundamental del ejercicio del liderazgo. Somos líderes en el ejercicio de relacionarnos con otros, de encontrarnos con otros, de hablar con otros, de vivir con otros. Al fin y al cabo el hombre es eso: un ser que vive con y para los demás. Una persona ejerce liderazgo si sabe construir relaciones funcionales, eficientes y eficaces. Es decir, son relaciones que están al servicio de un objetivo determinado.
Esas relaciones se alimentan y mantienen gracias a los hábitos buenos. Por eso la importancia de los 7 Hábitos de la gente altamente efectiva. Para comprender a Covey es necesario entender la fuerza de los hábitos en la persona humana. Sin ellos nuestra vida apenas sería viable. De ahí que los hábitos son considerados como una segunda naturaleza, que mejora nuestra genética y nos permite alcanzar metas con mayor rapidez y calidad, y menor esfuerzo. Lo mismo que conducimos mejor cuando hemos adquirido el hábito de conducir, seremos mejores líderes, si alcanzamos unos hábitos en una serie de competencias que afectan directamente al liderazgo.
Cuatro relaciones, Siete hábitos
Steven Covey adopta un antiguo proverbio chino y lo aplica a sus 7 hábitos, hablando del círculo de influencia, del control y de la preocupación:
Si un problema tiene solución, ¿de qué te preocupas?
Si un problema no tiene solución, ¿de qué te preocupas?
El concepto de Influencia se ve claramente tratado en el primer hábito de la obra de Covey, el de Proactividad, en él nos lleva hacía la Victoria Privada, lo describe como el hábito de la responsabilidad que busca como resultado la libertad de nuestras acciones.
Nos habla acerca de los círculos de la influencia, y los círculos de poder, el primero de ellos se encuentra englobado por todos aquellos aspectos en los cuales nosotros tenemos poder para influir, bien en forma negativa o positiva, es decir, podemos modificarlo, mientras que el círculo de preocupación no está a nuestro alcance, ejemplo de ello resultan los conflictos políticos, medidas económicas, en fin, es el aspecto macro que nos rodea; cuando pasamos mucho tiempo dedicados a este último circulo estamos realmente perdiendo energías y girando en torno a una reactividad que nos conduce a la resignación, aflicción y poca efectividad en la toma de decisiones. Por tanto se asumen posturas de control/descontrol y terquedad.
Pero es aquí cuando quienes son realmente proactivos actúan sobre un circulo muy pequeño de preocupación y muy grande de influencia, no ven problemas sino oportunidades para actuar, se abren a todas las acciones posibles, son parte de las soluciones y no de los problemas, actúan con autocontrol, buscan el logro en todo momento, piensan que nada es imposible; todo es factible y tiene solución. 
Covey nos dice que necesitamos nuestra aptitud para comprometernos con nosotros mismos y con los demás y la integridad con que los mantengamos son esencia de nuestra proactividad y capacidad de influencia.

sábado, 9 de noviembre de 2013

El hombre más feliz del mundo


Es más feliz que muchos, seguro. Mucho más. Matthieu Ricard obtuvo una nota inalcanzable en un estudio sobre el cerebro realizado por la Universidad de Wisconsin (EEUU). Los especialistas en neurociencia afectiva le nombraron «el hombre más feliz de la Tierra». A sus 61 años, quien hoy es asesor personal del Dalai Lama tiene una vida digna de un guión de cine. Biólogo molecular, hijo de un filósofo ateo, dejó su carrera por abrazar al budismo.







¿Una espectacular casa en la playa? Matthieu Ricard prefiere el monasterio apartado de toda civilización donde vive, en las montañas de Nepal. ¿Una cuenta bancaria generosa? Ha entregado todo el dinero de las ventas de sus libros a la caridad. A los 30 años decidió acogerse al celibato y dice cumplirlo sin descuidos. En realidad, Matthieu Ricard carece de todas las cosas que los demás perseguimos con el convencimiento de que nos harán un poco más felices. Y sin embargo, este francés de 61 años, biólogo molecular hasta que decidió dejarlo todo y seguir el camino de Buda, es más feliz que casi todo el mundo. Mucho más feliz. El más feliz.

Científicos de la Universidad de Wisconsin llevan años estudiando el cerebro del asesor personal del Dalai Lama dentro de un proyecto en el que la cabeza de Ricard ha sido sometida a constantes resonancias magnéticas nucleares, en sesiones de hasta tres horas de duración. Su cerebro fue conectado a 256 sensores para detectar su nivel de estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción y así con decenas de sensaciones diferentes.

Los resultados fueron comparados con los obtenidos en cientos de voluntarios cuya felicidad fue clasificada en niveles que iban del 0.3 (muy infeliz) a -0.3 (muy feliz). Matthieu Ricard logró -0.45, desbordando los límites previstos en el estudio, superando todos los registros anteriores y ganándose un título –«el hombre más feliz de la tierra»– que él mismo no termina de aceptar.

¿Está también la modestia ligada a la felicidad? El monje prefiere limitarse a resaltar que efectivamente la cantidad de «emociones positivas» que produce su cerebro está «muy lejos de los parámetros normales». El problema de aceptar que Ricard es el hombre más contento y satisfecho del mundo es que nos deja a la mayoría en el lado equivocado de la vida. Si un monje que pasa la mayor parte de su tiempo en la contemplación y que carece de bienes materiales es capaz de alcanzar la dicha absoluta, ¿no nos estaremos equivocando quienes seguimos centrando nuestros esfuerzos en un trabajo mejor remunerado, un coche más grande o una pareja más estupenda?

Los trabajos sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, se basan en el descubrimiento de que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable.

Los científicos han logrado probar que la corteza cerebral izquierda concentra las sensaciones placenteras, mientras el lado derecho recoge aquellas que motivan depresión, ansiedad o miedo. «La relación entre el córtex izquierdo y el derecho del cerebro puede ser medida y la relación entre ambas sirve para representar el temperamento de una persona», asegura Ricard, que durante sus resonancias magnéticas mostró una actividad inusual en su lado izquierdo.

Los neurocientíficos americanos no creen que sea casualidad que durante los estudios llevados a cabo por Davidson los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican la meditación diariamente. Ricard lo explica en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar, mantener en forma y, lo que es más improbable, alcanzar definitivamente y sin condiciones.

Éxtasis mental. Lograr el objetivo de la dicha no es fácil. Ricard ha escrito una decena de libros –estos días combina sus retiros espirituales con la promoción de su obra Happiness en el mundo anglosajón– y cientos de artículos tratando de mostrar el camino y, aunque la mayoría de sus obras se han convertido en éxitos editoriales, el propio autor descarta que su lectura garantice el éxito. Al igual que un logro en atletismo o en la vida laboral, el cambio sólo es posible con esfuerzo y tenacidad, pero Ricard asegura que todo habrá merecido la pena una vez se alcanza el estado de éxtasis mental que logran los elegidos.

En su Defensa de la felicidad, la traducción de su último libro publicado en España, el monje explica cómo nuestra vida puede ser transformada incluso a través de variaciones mínimas en la manera en que manejamos nuestros pensamientos y «percibimos el mundo que nos rodea». Es un viaje hacia el interior de uno mismo que Matthieu Ricard recorrió contra todo pronóstico. Nacido en París en 1946, el «monje feliz», como se le conoce en todo el mundo, creció en un ambiente ilustrado. Su padre, Jean-François Revel, fue un reconocido escritor, filósofo y miembro de la Academia Francesa. Su madre dedicó gran parte de su vida profesional a la pintura surrealista y tuvo un gran éxito antes de convertirse también ella en monja budista.

Ricard hizo su doctorado en genética celular en el Instituto Pasteur de París y trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Parecía destinado a convertirse en uno de los grandes investigadores del campo de la biología cuando le dio a su padre el disgusto de su vida. El estudio de textos budistas desencadenó una llamada espiritual que le llevó a dejarlo todo. Era 1972 y las próximas tres décadas de este francés de carácter suave y cultura exquisita –el único europeo que lee, habla y traduce el tibetano clásico– iban a ser dignas del mejor guión de una película.

Tras estudiar con los grandes maestros del budismo, conoció al Dalai Lama y en 1989 se convirtió en uno de sus principales asesores y en su traductor al francés. Se ha convertido en la figura budista occidental más influyente del mundo y llevaron al gobierno francés a concederle la Orden Nacional Francesa.

La idea de Ricard de ofrecerse para los estudios de la mente que llevaba a cabo la Universidad de Wisconsin estuvo influenciada por el propio Dalai Lama, que durante años ha colaborado con científicos occidentales, facilitando el análisis cerebral de los monjes y su capacidad de aislar la mente durante las sesiones de meditación. Uno de los aspectos que más ha fascinado a los investigadores es la capacidad de los monjes de suprimir sentimientos que hasta ahora creíamos inevitables en la condición humana: el enfado, el odio o la avaricia.

Ricard cree que el problema es que nuestros sentimientos negativos hacia otras personas no están a menudo justificados, sino que los hemos creado nosotros en nuestra mente de forma artificial como respuesta a nuestras propias frustraciones. Y ése es uno de los impulsos que el monje francés piensa que hay que aprender a controlar si se quiere ser feliz. Para el escritor, la felicidad es «un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona». Atraparla es cuestión de práctica y fuerza de voluntad, no de bienes materiales, poder o belleza. Los que llegan al final del viaje y logran la serenidad que lleva a la dicha, asegura Ricard, sienten lo mismo que «un pájaro cuando es liberado de su jaula».

Matthieu Ricard ve en resultados como éste la prueba de que cualquiera, no importa las desgracias que haya vivido, puede alcanzar la felicidad si cambia el chip mental que a menudo nos hace detenernos en los aspectos negativos de la existencia.

Los investigadores que han estado analizando las emociones de Ricard creen que los resultados podrían servir para paliar enfermedades como la depresión y llevar a la gente a entrenar una mente saludable de la misma forma que hoy se acude al gimnasio a mejorar la forma física.

El monje francés responde a quienes dudan con la pregunta que mejor define su visión de la vida: « ¿Acaso quieres vivir una vida en la que tu felicidad dependa de otras personas?».

Matthieu Ricard en lugar de una casa en la playa ha elegido una vida contemplativa en el monasterio nepalí de Shechen; por eso ha regalado los millones de euros procedentes de sus libros. El «hombre más feliz del mundo» no sugiere que todo el mundo deba hacer  lo mismo para encontrar la dicha. Sólo que aprendamos que la casa de la playa, los millones en el banco o esa pareja atractiva tampoco nos conducirán directamente a ella.

Aprender a contentarnos con lo que tenemos quizá sí.


martes, 5 de noviembre de 2013

La motivación en las PYMES

por Marcelo Vázquez Avila


Fomentar la motivación en las organizaciones es fundamental para la buena marcha de la empresa, tanto para la consecución de los objetivos empresariales, como para lograr un adecuado clima laboral. La motivación en las pymes debe ser una asignatura obligatoria y si no sabéis cómo contribuir a la motivación de los colaboradores aquí os dejo 10 formas para  tener  más ideas de cómo motivar:

- Visión y propósito de la empresa y plan de carrera a largo plazo
- Jornadas mejores y conciliación laboral
- Confianza en los líderes
- Buen clima laboral y ambiente de trabajo
- Posibilidad de desarrollarse como uno mismo es
- Palabras de agradecimiento sinceras
- Reconocer públicamente a los empleados más sobresalientes
- Rediseño de tareas de trabajo
- Participar en la fijación de los objetivos empresariales
- Redefinición de objetivos.

A pesar de lo que se podría, en la mayoría de los casos, un aumento salarial no incrementa ni la motivación ni la productividad de los empleados. Y es que un 55% de los empleados opina que el factor económico no es un elemento de motivación. Un 8% declara que sólo les motiva el factor económico y el 33% asegura que el factor económico contribuye a su motivación en el trabajo.

Para motivar al equipo de una PYME, además del dinero, el empresario debe contar con una serie de elementos: proyecto, contenido de trabajo atractivo que supongan reto profesional, aprendizaje, sentido del trabajo, posibilidad de desplegar competencias, habilidades y conocimientos, reconocimiento, autonomía, responsabilidad, participación, comunicación y transmitir el sentido del proyecto de empresa.

El igualitarismo con los empleados de una PYME es menos eficaz que la consideración o el trato diferenciado. Al momento de dirigir personas lo comparo con la familia, puesto que a los hijos se les conoce y se les trata de manera distinta. Así es igual en las empresas: los colaboradores tienen competencias y habilidades, actitudes, conocimientos y motivaciones diferentes y los empresarios PYME deben amoldarse a ellos y saber cuánto pueden exigir y qué puede dar cada uno de ellos. 

El principal beneficio que tiene un empresario PYME en contraposición de una gran empresa es que tiene un mayor contacto con la realidad. Lo hace posible tomando el pulso de la realidad humana del negocio, no necesita intermediarios y por tanto, están mucho más cerca de las asignaciones, seguimiento, supervisión, evaluación, retroalimentación, etc. Todo eso lo puede estar haciendo de primera mano.



viernes, 4 de octubre de 2013

La incertidumbre tiende a desarrollar Resiliencia


Por Marcelo Vázquez Ávila


Tanto General Electric como IBM y HP  son empresas que perduran desde hace tiempo y emplean a cientos de miles de personas. En un momento de su historia, cada una de estas empresas tenían de facto o incluso de una manera explícita, las políticas de empleo de por vida. Eran los empleadores estables de ayer. Mientras que los empresarios de hoy en día no ofrecen empleo de por vida, un puñado de industrias siguen ofreciendo una apariencia de estabilidad: es relativamente difícil  ser despedido, su salario no fluctuará mucho, y las responsabilidades de su trabajo permanecerán bastante estables. Piense en el gobierno, en ámbitos de la educación, o en la seguridad social. Pero comparar a alguien que trabaje a tiempo completo en el gobierno estatal con un consultor independiente o un agente de real estate pude darnos una idea de la diferencia. Estos últimos no saben cuándo les llegará su próximo talón de pago y por eso sufren altibajos. Tienen que darse prisa para construir una red de clientes y mantenerse al día con los cambios en el mercado. Su ingreso es desigual y esporádico; grandes victorias (venta de una casa de cientos de miles de Euros o un buen contrato de servicios) lo mantendrán con vida. El funcionario del gobierno, por el contrario, tiene un sueldo fijo y una promoción automática cada ciertos de años. Siempre tendrá comida caliente... hasta que llegue el día en que las pensiones del gobierno comiencen a caer o las medidas de austeridad acaben con su departamento. Ahora está en problemas; se morirá de hambre, porque, a diferencia del consultor o el agente de bienes raíces, no tiene ni idea de cómo hacer frente a los “bajones”, ya que antes no los ha experimentado…

Pequeños fuegos previenen grandes incendios

Puede decirse que en el corto plazo, la incertidumbre baja significa estabilidad. En el largo plazo, sin embargo, la  baja incertidumbre o volatilidad conduce a una mayor vulnerabilidad, ya que hace que el sistema sea menos resistente a los choques externos impensables. Puede decirse de aquellos que tienen un “trabajo seguro” que la paradoja de alto riesgo a corto plazo conduce a menor riesgo a largo plazo. El mundo de hoy está lleno de cambios y trastornos impredecibles. A menos que usted asuma riesgos frecuentes y contenidos, usted se está preparando sin desearlo para una dislocación importante en algún momento en el futuro. Inocularnos con un antígeno para grandes riesgos futuros requiere hoy tomar riesgos pequeños y regulares, es como hacer quemas controladas en un bosque. Al introducir algo de volatilidad controlada en su carrera profesional, le preparará para sobrevivir a desagradables sorpresas futuras. Se puede desarrollar resiliencia, fomentando  la capacidad de absorber los choques con salud y con gracia. Usted tiene la oportunidad de convertirse en resiliente en la medida en que usted asuma riesgos y aproveche las oportunidades. Jack Welch (GE) decía que hay tres claves para el éxito: la autenticidad, la resistencia y la capacidad de poder ver “a la vuelta de la esquina” o lo que es lo mismo a saber anticipar lo inesperado. Estoy plenamente de acuerdo con él en las dos primeras, pero no la tercera. De hecho, irónicamente, el motivo principal por el cual necesitamos desarrollar resiliencia es que  porque es imposible ver a la vuelta de las esquinas. El futuro es incognoscible. La resiliencia significa ser capaz de adaptarse con éxito a una novedad sorprendente. Fingir que se puede evitar todo riesgo y predecir el futuro perfectamente es alimentar un patrón peligrosamente frágil, dejándolo expuesto a un fatídico golpe en ese camino hacia el futuro. Cuando se es resiliente, se puede jugar con grandes oportunidades y tener menos preocupación acerca de las posibles consecuencias de contratiempos imprevistos. La única respuesta -a largo plazo- para enfrentar al incontrolable riesgo es la resiliencia.

Recuerde que si  usted no encuentra riesgos, eventualmente ellos le encontrarán a usted

jueves, 5 de septiembre de 2013

La inteligencia intrapersonal

por Marcelo Vázquez Avila




La inteligencia intrapersonal consiste, según la definición de Howard Gardner,
en el conjunto de capacidades que nos permiten
formar un modelo preciso y verídico de nosotros mismos,
así como utilizar dicho modelo para desenvolvernos de manera eficiente en la vida.

Salovey y Mayer, los primeros en formular el concepto de inteligencia emocional, definen cinco grandes capacidades propias de la inteligencia emocional, de las que tres se corresponden a la inteligencia intrapersonal. Las tres capacidades en las que se fundamenta la inteligencia intrapersonal son las siguientes: reflexionar sobre la percepción de nuestras emociones, determinar la causa y poder manejarlas gestionando alternativas y, por último, actuar.

La capacidad de percibir las propias emociones

 Conocer y controlar nuestras emociones es imprescindible para poder llevar una vida satisfactoria. Sin sentir emociones es imposible tomar decisiones, como demuestran las investigaciones realizadas por Antonio Damasio. Para conocer y controlar nuestras emociones tenemos primero que reconocerlas, es decir, darnos cuenta de que las estamos sintiendo. La inteligencia emocional se basa en la capacidad de reconocer nuestros sentimientos y saber lo que estamos sintiendo en cada momento no es tan fácil.

La percepción de las propias emociones implica saber prestarle atención a nuestro propio estado interno. Pero normalmente estamos más acostumbrados a practicar cómo no sentir que a sentir.

Gastamos mucha energía tratando de distanciarnos de nuestras emociones, intentando no sentirlas, no pensar en ellas, no experimentarlas, unas veces porque son desagradables o difíciles y otras porque no encajan con nuestra idea de lo que debiéramos sentir.

En cualquier caso, las actividades para aprender a notar nuestras emociones son muy sencillas. Reconocer nuestras emociones pasa por prestarle atención a las sensaciones físicas que provocan esas emociones. Las emociones son el punto de intersección entre mente y cuerpo, se experimentan físicamente, pero son el resultado de una actividad mental.

El segundo paso es aprender a identificar y distinguir unas emociones de otras. Cuando notamos que sentimos algo y además lo identificamos lo podemos expresar. Hablar de nuestras emociones nos ayuda a actuar sobre ellas, a controlarlas. Expresar emociones es el primer paso para aprender a actuar sobre ellas.

Una vez más las actividades que nos ayudan a aprender, identificar y distinguir unas emociones de otras están al alcance de todos. El principal obstáculo a ese aprendizaje parece ser cultural. Vivimos en una sociedad que de alguna manera ignora las emociones.

El tercer paso es aprender a evaluar su intensidad. Si solo notamos las emociones cuando son muy intensas estamos a su merced. Controlar nuestras emociones siempre es más fácil cuanto menos intensas sean, por lo tanto se trata de aprender a prestar atención a los primeros indicios de una emoción, sin esperar a que nos desborde.

La capacidad de controlar las propias emociones

Una vez que aprendemos a detectar nuestros sentimientos podemos aprender a controlarlos. Hay gente que percibe sus sentimientos con gran intensidad y claridad, pero no es capaz de controlarlos, sino que los sentimientos le dominan y arrastran.

Todos en algún momento nos hemos dejado llevar por la ira, o la tristeza, o la alegría. Pero no todos nos dejamos arrastrar por nuestras emociones con la misma frecuencia.

Controlar nuestros sentimientos implica, una vez que los hemos detectado e identificado, ser capaces de reflexionar sobre los mismos. Reflexionar sobre lo que estamos sintiendo no es igual a emitir juicios de valor sobre si nuestros sentimientos son buenos o malos, deseables o no deseables.

La capacidad de actuar en consecuencia

Actuar sobre mi proceso de pensamiento supone aceptar mi propio papel 
como creador de la emoción que siento.
Es decir, tengo que plantearme que es posible a controlar los sentimientos, 
que no son inamovibles.
Todos tenemos la capacidad de aprender a actuar sobre nuestras emociones,

pero ese aprendizaje, como cualquier otro, requiere un periodo de práctica.

jueves, 8 de agosto de 2013

Equilibrio trabajo y vida familiar

por Marcelo Vázquez Avila




Evolución histórica

El equilibrio entre el trabajo y la vida privada es algo que actualmente las empresas no pueden permitirse el lujo de ignorar, ya que el costo a pagar por ello podría ser muy caro. La falta de equilibrio entre la vida profesional y personal en las organizaciones es la causa del 21% del absentismo laboral, del 19% de las bajas por estrés y del 30% de la rotación no deseada.

Los cambios radicales en la composición de la mano de obra, así como los cambios habidos en las estructuras familiares y la evolución de la concepción de la perennidad del puesto de trabajo, hacen que las relaciones entre el trabajo y otros aspectos de la vida de las personas haya adquirido una importancia tan grande que las empresas deben gestionar adecuadamente, si quieren atraer y retener de una manera eficaz a los mejores.

La compaginación de la familia y el trabajo ha de ser fuente tanto de oportunidades como de progresos. Familia y empresa deben ir de la mano.

Actualmente, las excedencias para el cuidado de niños y personas mayores  ya es un hecho en el 75% de las organizaciones y trabajar fuera de la oficina evitando los desplazamientos, es una realidad, aunque no está tan implantado en España como en el resto del mundo.

Familia vs trabajo

En la actualidad, contrariamente a lo que ocurría en generaciones anteriores, una gran parte de las personas que trabajan, se encuentran en el dilema, de mantener una vida privada de la mayor calidad posible tratando de desarrollar una carrera profesional, que absorbe buena parte de su tiempo, pero que al mismo tiempo les proporcione unos buenos recursos económicos y unas satisfacciones profesionales.

La familia no es una unidad productiva; hoy en la realidad española –y mundial– ha cambiado y la familia cobra un papel distinto, es la base para el desarrollo de la sociedad.

Hace unos años,  en la estructura familiar el hombre se ocupaba, principalmente, de desarrollar un trabajo para sostener a la familia y la mujer permanecía, también mayoritariamente, ocupándose del manejo del hogar y de los hijos con un modo de vida bastante “estandarizado”, donde este tipo de cuestiones no se planteaban o, a lo mejor, se ignoraban.

Sin embargo, hoy en día las cosas han cambiado, la mujer y el hombre participan, a través del trabajo profesional, al sostenimiento de la familia, y ambos tienen las mismas aspiraciones en cuanto al desarrollo de su carrera profesional.

Ello genera unas tensiones entre el trabajo y la vida privada que deben encontrar el equilibrio adecuado para permitir que la  persona pueda dar lo mejor de sí misma y cumplir con sus obligaciones en los dos ámbitos, el profesional y el de su vida familiar y privada.

Mientras no se impulsen ciertos comportamientos no se llegará a nada. Es necesario hablar con la dirección, con los empleados y con la sociedad. Cómo lograr organizaciones flexibles y a quién atañe conseguirlo son cuestiones a debatir.

El problema no es nuevo y, de hecho, hay muchas empresas que lo han abordado, integrando el equilibrio entre el trabajo y la vida familiar de sus empleados en su visión estratégica y, en consecuencia, desarrollando políticas y prácticas para crear recursos para la familia y ayudar a sus empleados a alcanzar ese equilibrio.

Caminando a una solución

En cualquier caso, y aunque no hay fórmulas magistrales para abordar esta cuestión por parte de las empresas, sí hay algunas cosas que son importantes para ello y que pueden contribuir a encontrar soluciones:

La primera: tomar conciencia del problema, incorporarlo en la cultura de la empresa e integrarlo en las políticas y prácticas de recursos humanos como un aspecto estratégico de las mismas.

La segunda: hacer un esfuerzo de flexibilizar dichas políticas y prácticas, en algunos de sus aspectos, teniendo la imaginación y el coraje suficiente para innovar en las mismas.

Esta innovación, necesaria para flexibilizar aspectos tales como duración de la jornada y horarios, retribución, desarrollo de carreras, comunicación, formación, beneficios sociales adicionales a los legales (permisos de maternidad o paternidad, por ejemplo), hacen que algunas empresas se conviertan en las más deseadas para trabajar y, en consecuencia, sean capaces de atraer y retener al mejor talento.

Las barreras que más frecuentemente se oponen a esta flexibilización en las empresas pueden resumirse en tres aspectos: falta de imaginación para innovar en materia de recursos humanos, el temor al cambio ya que muchas veces está ligado a contemplar estos recursos como un coste y no como una inversión. Y por otra parte, la cultura, tanto del país como de la propia empresa, que condiciona notablemente la visión y las decisiones en esta materia, algo que puede ser normal en un país puede ser casi imposible en otro por razones puramente culturales. Familia y empresa son dos realidades que deben ir juntas. Es prácticamente imposible tener clientes satisfechos si antes no somos capaces de tener satisfechos a nuestros empleados, y esto que parece tan sencillo hay todavía muchas empresas que parecen ignorarlo.

Finalmente es importante señalar que sin la implicación total de la dirección en estos procesos y sin la comunicación constante de los avances al personal de la empresa difícilmente pueden llevarse a cabo los mismos.


Las empresas que tengan éxito en el logro de mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida familiar y privada de sus empleados dispondrán de un equipo humano más motivado que contribuirá a alcanzar una mayor competitividad y, en consecuencia, a tener los mejores resultados bajo el prisma de la responsabilidad.

viernes, 2 de agosto de 2013

El "Mobbing" pasa factura


El listado de enfermedades profesionales en España, actualizado en diciembre del año pasado, no incluye el estrés ni ninguna otra enfermedad de riesgo psicosocial. Pero, datos de la OIT aseguran que los empleados españoles de baja por estrés faltaron al trabajo una media de 138 días en 2012

Burn Out (quemados), titula la prensa europea las informaciones sobre los 1,2 millones de empleados que sufren mobbing[i] en Alemania, o sobre la ola de suicidios en Renault (un informático y dos ingenieros de la planta de Guyancourt) y en el consorcio energético EDF (tres empleados de la central gala de Chinon an der Lire). El número de bajas por problemas psicosociales ha crecido un 74% en Alemania en los últimos siete años. Uno de cada dos empleados alemanes habla de fuerte presión laboral y uno de cada cinco trabaja al límite de sus fuerzas, según datos del Instituto de Mercado Laboral. Paralelamente se registra en Alemania y Estados Unidos un boom de manuales de autoayuda para sortear los malos tratos en la oficina.

El Burn out es la consecuencia directa del nuevo fenómeno europeo del trabajo sin fin, denuncia Klaus Pickshaus, responsable de salud y seguridad laboral del mayor sindicato alemán, IG Metall. Pero, ¿qué está pasando? ¿Debe doler el trabajo?, se pregunta el rotativo muniqués Süddeutsche Zeitung.

A raíz de los citados suicidios en Francia, IG Metall preguntó en abril a los comités de empresa alemanes por la situación de sus trabajadores. La respuesta de los representantes de la industria del automóvil, del sector informático y de otros muchos fue que se expande el fenómeno del trabajo sin fin con el consecuente incremento de los riesgos psicosociales y de estrés.

Según la encuesta de la Iniciativa Nueva Calidad en el Trabajo del Gobierno alemán, el 61% de los trabajadores declara no recibir elogios por su rendimiento y el 50% no se siente vinculado a la empresa. ¡Alarmante!, sobre todo en un país que depende de las innovaciones, opina Süddeutsche Zeitung. Médicos, expertos de salud y seguridad laboral creen que los europeos trabajan demasiado y contra el reloj. Sufren remordimientos por la doble presión laboral y familiar. Y, además, tienen miedo de perder sus puestos. El estrés se ha convertido así en el gran riesgo sanitario y se registra un aumento de bajas laborales y prejubilaciones por cuestiones psíquicas. La mayoría de las empresas alemanas ignora todavía el problema del estrés, argumenta el semanario económico Wirtschafswoche. Sin embargo, cada vez más empresas ofrecen seminarios para combatirlo.

Jefes con personalidad psicopática

En Alemania se está registrando un verdadero boom de manuales titulados: “ Ayuda, mi jefe es un idiota”; “El enemigo en mi oficina”; o “El factor hijo de p...”, del drástico Robert I. Sutton, profesor de Management Science en Stanford. Cada vez más libros de este tipo se lanzan al mercado con éxito.

Reflejan un mundo laboral cada vez más brutal, opina el diario Süddeutsche Zeitung. Uno de cada 30 jefes responde incluso a un perfil de personalidad psicópata, afirma Reinhard Sprenger, el autor de management más reconocido en Alemania, y agrega: “Reducir el estrés es sobre todo una cuestión del estilo de mando, y tiene que ver con el modo de trabajar (discutir, mandar, pedir, elogiar...) de los jefes con sus empleados”.

El mobbing español nació en 2001

El 25 de septiembre de 2001 figura en los libros de temática jurídica como la fecha en que un tribunal español dictó la primera condena por acoso laboral. Sólo un año después se agolpaban un millar de casos en los juzgados.

Un informe de Ernst & Young Abogados augura que la cosa va a más: el mobbing y los daños morales producidos en la empresa van a saturar los tribunales de lo social. A pesar de todo, distintos expertos estiman que algo más de la mitad de los casos son desestimados por falsas acusaciones. El estrés es la nueva gran amenaza contra la empresa española. Un tercio de las compañías consultadas tienen en el cansancio psicológico la causa del 10% de las bajas laborales. Puestos a vigilar las bajas por enfermedad, especialmente las derivadas de estrés y depresión, la Seguridad Social ha incluido en su presupuesto una partida de 280 millones para que las Comunidades Autónomas mejoren el control.

Buscar soluciones

Las empresas que resguarden a sus empleados, lograrán mayores niveles de fidelización, lo que resultará en beneficio de su misión y resultados. Mantener el compromiso y la motivación, en un ámbito  de gran incertidumbre, es el gran desafío de quienes están a cargo de la gestión de personas en empresas grandes, medianas o pequeñas, tanto locales como globales:

Deben implementar diversas estrategias que generen un mensaje positivo y realista  respecto al presente y al futuro.



[i] Mobbing en castellano significaría algo así como psicoterror laboral y consiste en que una persona o un grupo de personas ejecuten una violencia psicológica, de forma continuada y prolongada en el tiempo, hacia una misma persona en su lugar de trabajo. La violencia psicológica que ejercen puede aparecer de múltiples formas o comportamientos, no necesariamente debe tener uns forma concreta, existe una lista de hasta 45 formas distintas descritas por el Leymann Inventory of Psychological Terrorization.

viernes, 12 de julio de 2013

Han evolucionado las palabras...

¿ o involucionan los comportamientos?

por Marcelo Vázquez Ávila

                                        
     Magister et Minister
            Desgraciadamente la evolución de las palabras a veces nos juega malas pasadas. La palabra "maestro" tiene un noble antepasado etimológico: "magister". A su vez esta palabra es un derivado de "magis" como adverbio y "magnus" como adjetivo. O sea, "grande", "más".
 
El maestro era el que sabía más y por ello era digno del mayor respeto; se convertía así en autoridad. Esa autoridad no tenía por qué reflejar una recompensa dineraria directa, pero su posición social, relevancia e influencia en el mundo clásico y hasta hace bien poco tiempo era algo evidente.
 
            El contrario de "magis" es "minus" o "minor", que como se puede deducir se traduciría por "menos". El que es menos es el servidor de todos, es el que se rebaja para el bien de la comunidad a la que sirve. Ese es el "minister", de donde deriva la tan poco reputada palabra "ministro".
 
            Mucho han cambiado las cosas desde que evolucionaron estas palabras. Ahora sonreímos comprensivamente cuando oímos que un ministro era un servidor público o que el maestro era una autoridad social. Sin embargo, creo que en ambos casos debemos plantearnos por qué eso que parecía tan lógico a nuestros antepasados a nosotros nos remite como mucho a un sentimiento noble, nostálgico e incluso utópico, pero a poco más.
 
            El maestro en el mundo occidental no tiene la reputación que tenía antes. La educación es gratis y el maestro está infravalorado. Dentro de los estudios superiores Magisterio ha sido la salida para aquellos que se "conformaban" con una diplomatura, de ningún modo equiparable a los estudios que te ponían en situación de ofrecerte una posición social bien remunerada. Solo los estudiantes muy vocacionales permanecen como un reducto del buen hacer del maestro, contra viento y marea.
 
            Los otros maestros, los padres, también han renunciado al oficio. Los padres, no todos, han optado por convertirse en animadores sociales y su función en los colegios se limita a vociferar, gritar a los maestros, prescindir de su autoridad, y culpar a otros de los fallos de sus hijos y de ellos mismos. Una minoría de padres quieren ser educadores de sus hijos, conscientes de que esa es una labor principal que no puede ser delegada ni siquiera a los mejores colegios que, en todo caso, serán meros colaboradores de la educación que quieren los padres. Cuando no se han tenido maestros en casa es muy difícil reconocerlos fuera.
 
            Por su lado, aquel servidor de la comunidad, el ministro, como oficio, también ha caído en el descrédito, ya que el "cursus honorum" ha dado paso a la mediocridad, cuando no a la ignorancia. El poder, decía el inglés Lord Acton, corrompe, y lo ha hecho incluso con una de las palabra con las que se personifica. El que debería ser el servidor de todos se ha convertido en el "dirigente" (palabra odiosa), el que retuerce la realidad a su conveniencia política o "educa" desde el poder considerando al resto de ciudadanos, sus iguales, como simple masa manipulable.
 
            Me pregunto: ¿se ha quedado el lenguaje tan obsoleto que el significado histórico de las palabras ya no tiene importancia, hasta tal punto que significan cosas contrarias a lo que deberían? ¿no será que las palabras siguen significando lo mismo y que los que hemos cambiado
hemos sido nosotros?

domingo, 9 de junio de 2013

Cómo reconvertir el estrés



Por Marcelo Vázquez Ávila

Del estrés negativo o distrés al estrés saludable o eustrés

Aprender a hacer de la ansiedad nuestra mejor arma para gestionar puede ser una tarea difícil pero no imposible. Todo debería comenzar con la firme decisión de enfrentar el estrés y convertirlo en una ventaja. Cualquier trabajo tiene su cuota de presión, podemos reconocer, un mayor o menor apoyo por parte del jefe, más o menos flexibilidad en los horarios, pero siempre seremos nosotros los que podemos hacer que al final del día nos sintamos bien, muy bien o no tanto. A diferencia de lo que muchos creen, el estrés no tiene que ser una fuerza que agota el cuerpo y el alma. Pero pocas personas saben cómo transformar su estrés en un fenómeno positivo.

Obtener el mejor control posible sobre las exigencias laborales, hacer un trabajo que tenga verdadero sentido y contar con el aliento de los compañeros son aspectos importantes  relacionados con el estrés beneficioso, llamado eustrés.

Un simple cambio de las actitudes y expectativas acerca del trabajo que realizamos a diario, también puede fomentar el estrés constructivo. "El estrés es paradójico", afirma Alia Crum, investigadora de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia, que estudia la forma en que las actitudes de las personas influyen en sus reacciones al estrés. "Por un lado, puede ser lo que más nos perjudica. Pero por el otro, es fundamental para el crecimiento psicológico y físico. Nuestro sistema de creencias, los propios paradigmas y la óptica a través de la cual elegimos ver y enfrentar el estrés, alterará el desenlace".

Lo que el estrés tiene de paradójico es que por un lado puede ser lo más perjudicial; por otro, es fundamental para el crecimiento psicológico y físico. "El trabajo sigue siendo estresante", observa Crum. En lo que se considera una respuesta saludable al estrés, el corazón bombea más rápido y el cerebro se pone en un alto nivel de alerta a medida que las hormonas de estrés fluyen al torrente sanguíneo y cierran temporalmente los sistemas inmune y digestivo para darle más recursos ante el desafío que enfrenta. El estrés se torna perjudicial cuando esos indicadores se mantienen elevados de forma crónica, lo que sube la presión sanguínea, daña el sistema cardiovascular, compromete la inmunidad y provoca dolores, problemas digestivos e insomnio.

El estrés puede llevarlo a la cima y sacarle el jugo a su rendimiento y bienestar. En exceso, sin embargo, puede debilitar su corazón, memoria y claridad mental. Entonces, ¿cómo puede extraer sus beneficios y evitar los efectos dañinos?

Aprender a identificar y controlar las reacciones al estrés permite vivir de manera más saludable, así como mejorar el desempeño en actividades y pruebas cognitivas, el trabajo y actividades atléticas.

Mejorando el desempeño

El cuerpo tiene una reacción estándar cuando se enfrenta a una tarea en la que el desempeño realmente importa para el bienestar o llegar a una meta: el sistema nervioso simpático y el hipotálamo, las glándulas pituitarias bombean adrenalina con hormonas de estrés y cortisol al flujo sanguíneo. Los latidos del corazón y la respiración se aceleran y todos los músculos se tensionan.

Lo que ocurre después es lo que separa al estrés bueno del malo. La gente que experimenta el estrés beneficioso siente el bombeo. Los vasos sanguíneos se dilatan, el flujo sanguíneo aumenta y ayuda al cerebro, a los músculos y a las extremidades a cumplir el reto al que se enfrentan, parecido a los efectos del ejercicio aeróbico.

El cuerpo tiende a responder de manera distinta al estrés dañino. Los vasos sanguíneos se contraen y se puede experimentar un pequeño mareo a medida que la presión sanguínea se eleva, dice Christopher Edwards, director del programa de Control de dolores crónicos del Centro Médico de la Universidad de Duke. "Los síntomas se parecen a los que se sienten durante un ataque de ira. Puede que hable más alto o experimente lapsus de juicio o lógica", dice. Las manos y los pies se enfrían a medida que la sangre corre al núcleo del cuerpo. Las investigaciones muestran que el corazón usualmente late de manera errática, como un sismógrafo durante un terremoto.

Las personas bajo estrés dañino pierden la habilidad de reconectar el sistema nervioso parasimpático, encargado de las funciones naturales del cuerpo, como la digestión y el sueño. Aunque la tolerancia al estrés varía de una persona a otra, las investigaciones demuestran que aumenta el riesgo a tener insomnio, a padecer enfermedades crónicas y a morir a una edad temprana.

Tener una actitud positiva tiende a producir estrés bueno. En un estudio de 50 alumnos universitarios, a algunos se les hizo creer que sentir nervios en una prueba podía mejorar su rendimiento. A otro grupo le dijeron lo contrario. Cuando se les pidió que dieran un discurso sobre ellos mismos, aquellos que recibieron esta última advertencia mostraron una respuesta fisiológica más saludable, lo que significó un aumento menor en la presión sanguínea que el otro grupo. La gente reacciona distinto al estrés. Para la mayoría de la gente, mantener la calma requiere habilidad. Con la práctica, aprenden a relajarse en segundos.

Ayudan los pensamientos positivos acerca de lo que nos produce estrés, respiraciones abdominales profundas, meditación y regulación de los estados mentales y físicos.










martes, 4 de junio de 2013

Extraversión y el síndrome de la azafata



Por Marcelo Vázquez Avila

En virtud de los cambios que se estaban dando en la cultura de la empresa en la que trabaja, no quedaba duda alguna de que el jefe de José Antonio necesitaba de sus dones naturales como  creativo y visionario, y desde luego experto en planificación innovadora. Por lo tanto, el desafío inicial era emocionante. Sin embargo, en pocos meses, José Antonio comenzó a darse cuenta de que la forma en que funcionaba la organización requería que él “vendiera” sus ideas para lograr el apoyo político y por lo tanto el dinero y la aprobación. Además, esta “venta” se daba generalmente en reuniones donde había mucha presión con varias jefazos presentes. Si bien José hizo todo lo que parecía estar aa su alcance, el contexto crónicamente extravertido en el que se veía forzado a trabajar hizo que le resultara difícil lograr el éxito. Por otra parte, la presión por desempeñarse como un extravertido en su trabajo, diariamente comenzó a repercutir en su salud a través de la ansiedad crónica que desarrolló mientras intentaba hacer frente a la situación.
La solución que encontró José Antonio fue contratar a un coach y reestructurar la situación. Al reunirse con cada una de las personas clave responsables de tomar decisiones antes de iniciar cada una de las reuniones,  logró hacer la “venta” requerida en un contexto más protegido y de volumen más bajo. Por otro lado, al identificar la preferencia de cada actor clave, José Antonio pudo hacer una “presentación de ventas” adaptada a las necesidades de cada individuo. El resultado es que él pudo lograr cada vez mayores éxitos mientras reducía la ansiedad crónica que había estado experimentando. El problema era que al ser introvertido, necesitaba un nivel de estimulación mucho más bajo a su alrededor para ser efectivo. El puesto requería un buen grado de creatividad, capacidad de la que no se dudaba y, desde luego, extraversión para “vender” las ideas a la alta gerencia, allí es donde supo llevar las conversaciones a su terreno introvertido. El cara a cara era su fuerte y no la alta exposición de una sala de reuniones extrovertida y competitiva.
Muchas personas, se sienten dejadas de lado por su introversión y llegan a  sufrir un agudo dolor psíquico por ello. Y no sólo eso, sino que hasta diseñamos  lugares de trabajo pensando sólo en los extrovertidos y desaprovechamos lamentablemente el talento de los introvertidos.

Los malentendidos más comunes cuando se describe a los introvertidos
Cuando menciono la palabra “introvertido”, la mayoría asume que me refiero a alguien sin habilidades sociales, cuando lo cierto es que están por todos lados, ya que conforman entre un tercio y la mitad de la población mundial. Además, la mayor parte de las personas introvertidas  jamás dirías que lo son, ya que no actúan en el trabajo, según sus parámetros, con frecuencia por temor a lo que pensarán sus jefes. Otra equivocación es creer que los introvertidos no pueden ser excelentes líderes cuando, de hecho, ellos, con su conciencia reflexiva, son expertos en mantener a las personas o a una cultura consciente y conectada con sus valores centrales o principales. Así lideran
Hoy en día, las redes sociales son una herramienta útil para los introvertidos, una suerte de plataforma cómoda al facilitarles el conectar con muchas personas sin salir de casa o de la oficina. Lo cierto es que, sin dejar de procurar obviamente que se relacionen con sus compañeros, se les debería respetar tal cual son y no forzar su sociabilidad.

Empatía e introversión
La empatía y la colaboración son importantes, pero no sabemos exactamente qué queremos decir con ello. Asumimos que el niño gregario es también sociable, lo que no es necesariamente cierto. El extrovertido es alguien que requiere muchos estímulos, por lo que se siente atraído por los grupos numerosos, a los que acude en busca de acción, no porque sea empático por naturaleza. El introvertido puede sufrir al ser visto como un antisocial, no siéndolo, cuando puede ser afectuoso, participativo y tener un gran corazón.

No es un tema de género
De acuerdo con los estudios, el ser varón o mujer no tiene la menor incidencia, está repartido en un 50%/50%. Sí es verdad que hombres y mujeres no experimentan su introversión de la misma manera dadas las expectativas que activan los estereotipos culturales. Para ellos, la dificultad es que se espera que sean dominantes, algo con lo que los introvertidos no podrían sentirse más incómodos. Con las mujeres, al presuponerse que son dulces y cálidas, se confía en que actúen con cordialidad y que hagan que todos se sientan bien, el síndrome de la azafata.

La cultura de los negocios
Mucho influye nuestra fijación con hacer dinero a toda costa y vendernos a nosotros mismos, que es el terreno natural del extrovertido. Nuestra cultura valora menos las cualidades interiores al no estar ligadas directamente con el enriquecimiento. A principios del siglo XX, momento en que los grandes negocios y el cine entraron en escena, el carácter (recursos interiores) como valor supremo que definía al individuo se vio barrido por la personalidad (recursos exteriores). Hacer de los glamurosos actores de Hollywood y de los triunfadores en los negocios los emblemas de la sociedad la ha ido transformando.

Las aptitudes que pueden aportar los introvertidos
Los extrovertidos tienden a poseer cualidades como carpe diem, o que no te paralicen los riesgos… que pueden ser muy positivas y que se autoexplican en el porqué los valoremos tanto. El problema surge cuando no atendemos en igual medida las cualidades de los introvertidos, los que dicen “bueno, un momento, vamos a mirar todos los ángulos, tomémonos nuestro tiempo, no nos precipitemos…”. Necesitamos desesperadamente ambos modelos, no es que uno sea mejor que otro, es que uno ha sido sobreestimado en detrimento del otro.

El yin y el yang
Su funcionamiento simultáneo es imprescindible, por eso regreso una y otra vez a la analogía con lo masculino y lo femenino. La humanidad parece diseñada para acoger por igual a los introvertidos y los extrovertidos. Basta con observar la enorme diversidad en el reino animal o vegetal, las hay de uno y otro tipo. Ambos desarrollan estrategias de supervivencia diferentes que, dependiendo del entorno, son más o menos efectivas.

¿Cómo suele irles a parejas mixtas?
Por lo general, funcionan, pues del otro les atrae lo que no tienen y lo emplean para complementarse. Uno de los fundamentos del amor radica en idealizar a tu pareja, y es más sencillo con alguien que reúne cualidades de las que tú careces. La desventaja es que hay muchos puntos de conflicto, tienen maneras muy opuestas de mirar el mundo. Uno de los obstáculos más frecuentes es cómo gestionar la vida social: si, el viernes por la noche, se sale con amigos o se quedan en casa. En el caso de una pareja de extrovertidos, el riesgo más acusado es que viven tan volcados en la vida social que se desatienden el uno al otro y no llegan a conocerse de verdad.

La introversión está en la naturaleza misma del individuo
Me siento cómodo definiendo la introversión en la línea de la Doctora K. Benziger, como la forma en que uno responde a los estímulos, es decir, si uno se siente más vigorizado rodeado de tranquilidad o de bullicio. Estoy convencido de que esta preferencia jamás se altera. Uno no deja de ser introvertido, aunque a través del aprendizaje pueda ganar aptitudes sociales. Enfrentado a una situación que antes les habría resultado embarazosa, ahora la tiene bajo control. Su necesidad de soledad o de estimulación no varía, aunque se sienta a gusto en un acto social.

Famosos introvertidos
Si te fuerzas en exceso, acabas mental y emocionalmente exhausto, no somos conscientes de la cantidad de energía que un introvertido consume durante el rato en que actúa como un extrovertido. Los que están en trabajos que les obligan a mucha actividad social han de buscar refugios de introspección. Figuras como Albert Einstein, Charles Darwin o Vincent Van Gogh pertenecían a ese club. El primero atribuía además sus capacidades a la constancia y  tiene esa frase estupenda: 
“No es que sea más listo, es que me quedo con los problemas más tiempo”


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