miércoles, 11 de mayo de 2016

La construcción de la belleza

por Marcelo Vázquez Avila




Actualmente, tenemos el privilegio de asistir a una nueva revolución científica: la promovida por la neurociencia y las nuevas técnicas de neuroimagen que nos capacitan para acceder a un estudio más pormenorizado del comportamiento del cerebro humano. Conocer cómo funciona el cerebro del hombre no sólo puede resultar útil desde un punto de vista científico tradicional (la cura de enfermedades), sino que este conocimiento puede aplicarse al estudio de la creación artística.

Uno de los aspectos más interesantes de las actuales neurociencias es que estudian los sistemas de cognición y buscan entender qué grupos de neuronas trabajan para realizar una determinada tarea en común; La neurociencia cognitiva, en concreto, trata de comprender los mecanismos como la conciencia de uno mismo, el lenguaje o la imaginación.

Esta disciplina nos está ofreciendo avances en el conocimiento de la creación artística en general, y de la belleza, en particular.

La neuroestética

Es una rama de la filosofía que tiene por objeto la percepción de la belleza. Es una ciencia perteneciente al campo de la neurociencia, que busca las bases biológicas y neurales de la creatividad, la belleza y el amor.

La neuroestética es el resultado de diversos estudios realizados en los últimos 10 años por el profesor Semir Zeki y su equipo de investigadores del Laboratorio Wellcome de Neurobiología del University College de Londres, quienes tenían como objetivo primordial descubrir cuáles son las similitudes de lo que es considerado bello por los seres humanos.

Tiene como finalidad fusionar a la ciencia, el arte y la filosofía, para responder a cuestiones fundamentales en el comportamiento de los individuos.

Neurociencia y las neuroimágenes

Para comprender la investigación cerebral deberíamos remontarnos a tiempos pasados en los que el avance del conocimiento médico era indiscutiblemente invasivo. Sin embargo, nos interesan las modernas técnicas de neuroimagen no invasivas. Se trata de procedimientos no quirúrgicos que nos ofrecen información fiable de la anatomía y el funcionamiento del cerebro humano. Para estudiar la anatomía de un cerebro humano son diversas las técnicas existentes, destacando la Resonancia Magnética o la PET, entre otras.

Son técnicas que realizan una serie de fotografías del cerebro humano y nos permiten observar la anatomía del mismo. Para estudiar la funcionalidad del cerebro, es decir, qué partes del cerebro están activas mientras el individuo lleva a cabo una tarea, pensamiento o sensación, existe una técnica llamada Resonancia Magnética Funcional. La fMRI es una de las grandes revoluciones del siglo pasado, con gran desarrollo en el que estamos viviendo. Clínicamente está resultando muy útil para el diagnóstico de enfermedades como la hiperactividad, la epilepsia, la esquizofrenia, entre otras. Pero ¿y artísticamente? He aquí el punto al que deseaba llegar.

Desde un punto de vista de la investigación artística, la resonancia magnética funcional puede ser de incalculable valor para alcanzar conocimiento empírico de fenómenos como la belleza o la fealdad. La fMRI es un tipo de resonancia magnética que presenta las trazas de la actividad cerebral y su cambio en el tiempo. Lo que hace es medir la respuesta termodinámica de la actividad neuronal del cerebro. Es decir, no mide directamente las neuronas, sino que mide la actividad que se produce a su alrededor, Es una de las técnicas de neuroimagen más desarrolladas en el estudio neurocientífico.

En los contactos (llamados sinapsis)  entre neuronas se producen intercambios de informaciones que tienen como resultados conductas, comportamientos, conocimientos, aprendizajes y expresiones.

Cada hemisferio cerebral está dividido en lóbulos y a su vez cada uno de ellos tiene una especialización. A grandes rasgos, el lóbulo occipital está relacionado con la visión, el temporal con la audición, las emociones y la percepción visual, los parietales con la representación tridimensional, los lóbulos frontales están relacionados con la reflexión abstracta, la moral y otros. ¿Esto, qué relevancia tiene para hablar de la belleza? La importancia reside en saber que podemos aspirar a conocer qué regiones de nuestro cerebro se activan cuando percibimos un estímulo entendido como bello. Y así, estudiar la vertiente neurológica de la belleza.


Neurólogos como Zeki y Ramachandrán han sentado con sus investigaciones las bases de esta nueva rama del conocimiento neurocientífico: la neuroestética

Se trata de conocer qué sucede en el cerebro de un individuo 
cuando se enfrenta a la creación o recepción de una obra estética. 
La creación o la recepción del arte. Y de ahí, la belleza.

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