martes, 20 de julio de 2010

Emocionalidad, una puerta a la realidad

por Marcelo Vázquez Ávila

"En todo lo que hacemos o dejamos de hacer está presente un factor sentimental o emotivo"

Muy frecuentemente nuestro primer contacto con el mundo y con cada unos de sus componentes, nuestra percepción inicial de todo ello, es de tipo sentimental o emotivo; bastante a menudo nuestra afectividad selecciona, canaliza y modula cuanto llega hasta nosotros, haciendo que lo conozcamos de un modo u otro... o que no le prestemos la menor atención.
1. Si nos encontramos ante realidades que a primera vista nos agradan, ese sentimiento intensifica nuestro discernimiento y nos permite apreciar detalles de bondad o belleza o virtud que a otros pasarían inadvertidos, o bien impide que captemos aspectos negativos patentes.

2. Por el contarrio, el surgir de una sensación de repulsa ante aquello que se nos presenta como molesto o desagradable, hace que ni siquiera reparemos en algo o alguien, que apartemos la vista o que distorsionemos su conocimiento y obtengamos de ellos una imagen deformada y empobrecida.

"Desde el sentimiento de autoestima que acompaña o no a una persona, a las distorsiones en la percepción de los demás debido a oscuros sentimientos de antipatía, la AFECTIVIDAD es un ingrediente decisivo en la "construcción" de nuestro mundo. Así, dice J. Nuttin, la realidad es percibida como amenazante por la persona con tendencias paranoides, o como triste y carente de sentido por el depresivo."

3. Y aún más, la primera impresión de las personas o situaciones, que habitualmente se halla así condicionada o hasta determinada por los sentimientos, con bastante frecuencia acaba por convertirse en definitiva.

"Nuestra primera toma de contacto con la realidad es de tipo sentimental o emotiva y modifica, para bien o para mal, nuestra percepción del mundo".

Todo lo dicho no es un fenómeno coyuntural, sino algo que está presente -con variaciones y matices- en la historia de la humanidad y reconocido por pensadores, artistas y literatos de cualquier tiempo y condición. Por ejemplo Aristóteles decía que un aspecto muy relevante de la educación, consistía en conformar los sentimientos, en darles forma y ponerlos de acuerdo con la razón, para que, de manera casi natural, las personas se sintieran atraídas por lo realmente bueno y pudieran realizarlo, prontamente, sin error, con el mínimo de esfuerzo, incluso con gusto y agrado.
4. Muchos siglos más tarde, después de los vaivenes experimentados en el aprecio de los sentimientos, a veces ensalzados y otra veces despreciados, C. S. Lewis defiende con ardor la necesidad de educar la afectividad, como una de las exigencias primordiales de la formación integral de la persona.

"Todos los grandes de la Historia de la Humanidad
han concedido un lugar relevante
a la vida afectiva, sentimental o emotiva".

2 comentarios:

RQ dijo...

Marcelo,
¿Qué podemos hacer en diferentes etapas de nuestra vida para educar nuestra afectividad? Nosotros trabajamos con adultos, muchos de ellos tienen niños. ¿Qué hacer dese la familia? ...desde la escuela? ...y en la universidad? y en la empresa?
¿Es lo mismo lo que podemos ahcer con adultos que con niños? ...o con adolescentes?
¿Por qué nos cuesta tanto lo que Aristóteles dice tan fácil?

César Isola dijo...

Marcelo,

Tiene que ver esto con sacar lo bueno de cada uno. Que la persona de lo mejor que tiene?

Cómo logras vencer esa primera imagen negativa, para que que te sea "natural" que despliegue sus capacidades?

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