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Mostrando entradas de diciembre 28, 2025

Puerta abierta al 2026

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por Marcelo Vazquez Avila Llega un año nuevo y el cerebro, ese DJ biológico, ya está mezclando preguntas, retos y una buena dosis de “¿y ahora qué?”. La amígdala prende las alarmas, la corteza prefrontal pide café, y el hipocampo susurra: “tranqui, ya hemos pasado por aquí”. Antes de saltar al futuro, hagamos una pausa sin prisa: ¿desde qué estado mental queremos vivirlo? Porque la ciencia es clara: la experiencia no es solo lo que pasa fuera, sino lo que tu sistema nervioso hace con ello. El mismo evento puede ser amenaza o desafío según el “marco” que elijas. Eso se entrena. Vendrán baches. Todos. Habrá momentos que pongan a prueba la serenidad y la confianza. Y ahí entra tu neurogimnasio: - Respirar lento es como pulsar “modo parasimpático”: baja el cortisol, sube la claridad. - Nombrar lo que sientes regula la amígdala: “lo que se nombra, se doma”. - Mirar lo bueno no es naïf: es plasticidad. Neuronas que se disparan juntas, se conectan juntas. La diferencia no estará s...

Del estrés al “burn out”

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por Marcelo Vazquez Avila El trabajo debería ser gimnasio del alma: sales sudado, sí, pero más fuerte, más sabio y con buenos compañeros de máquina. Debería oler a crecimiento, a aprendizaje compartido y a “lo logramos juntos”. Pero demasiadas veces se convierte en parque de diversiones del cortisol: mucha fila, poco disfrute y fotos con cara de “¿por qué acepté subirme a esto?”. Y no es culpa del trabajo en sí, sino del cómo: cómo se gestiona, cómo se exige, cómo se mide. La receta importa tanto como los ingredientes. El estrés —y su primo mayor, el burnout— no llega con sirenas; llega con susurros. Se construye a fuego lento, como un guiso que nadie vigila: un correo a deshora por aquí, un “era para ayer” por allá, una reunión que pudo ser un párrafo y, de postre, métricas que miran números pero no miran gente. Un día te descubres pensando que nunca alcanzas, que fallar está prohibido, que hablas y el eco te deja en visto. Te das cuenta de que el reconocimiento se fue por café...