la ciática y el leon
por Marcelo Vázquez Avila Déjame contarte la aventura que viví hace unas semanas! Imagina que, de repente, mi pierna izquierda decidió hacer una especie de danza macabra, comenzando con calambres en la cabeza del fémur y, como si fuera un juego de dominó, se fue trasladando por la pierna hasta llegar al tobillo. ¡Un espectáculo digno de un circo! Pero, spoiler alert: no había un león a la vista, ni un peligro real, solo mi Sistema 1 en modo pánico total, como si estuviera persiguiendo a un dinosaurio. Las primeras semanas fueron un verdadero infierno: ansiedad, estrés y noches en blanco que parecían eternas. ¡Era como un reality show, pero sin las risas de fondo! Pero aquí viene la ironía: como coach, me di cuenta de que estaba viviendo en carne propia lo que solía explicar en mis sesiones. ¡Bingo! Así que decidí aplicar un poco de ciencia a mi propio cerebro. No busqué una “cura milagrosa” como esas que aparecen en los anuncios de la tele; en su lugar, me lancé a la aventura de la HAB...