la ciática y el leon


por Marcelo Vázquez Avila


Déjame contarte la aventura que viví hace unas semanas! Imagina que, de repente, mi pierna izquierda decidió hacer una especie de danza macabra, comenzando con calambres en la cabeza del fémur y, como si fuera un juego de dominó, se fue trasladando por la pierna hasta llegar al tobillo. ¡Un espectáculo digno de un circo! Pero, spoiler alert: no había un león a la vista, ni un peligro real, solo mi Sistema 1 en modo pánico total, como si estuviera persiguiendo a un dinosaurio.


Las primeras semanas fueron un verdadero infierno: ansiedad, estrés y noches en blanco que parecían eternas. ¡Era como un reality show, pero sin las risas de fondo!


Pero aquí viene la ironía: como coach, me di cuenta de que estaba viviendo en carne propia lo que solía explicar en mis sesiones. ¡Bingo! Así que decidí aplicar un poco de ciencia a mi propio cerebro. No busqué una “cura milagrosa” como esas que aparecen en los anuncios de la tele; en su lugar, me lancé a la aventura de la HABITUACIÓN. 

Le enseñé a mi sistema límbico que esos ruidos no eran una amenaza, como cuando tu cerebro ignora el roce de la ropa o el marco de tus gafas. ¡Sí, sí! Se puede aprender a ignorar esos calambres constantes.


Así que, armado con valor (y un poco de locura), decidí presentarme en urgencias de traumatología. Quería un diagnóstico, datos concretos para descubrir la causa y un posible tratamiento. ¡Adiós a los pensamientos recurrentes y negativos que nacen de la incertidumbre! Algo tenía que cambiar; no iba a dejar que mi mente me hiciera ver leones donde no los había.


Y aquí estoy, usando exactamente las mismas técnicas de neurociencia, mindfulness y reestructuración cognitiva que explico a mis clientes en coaching. ¡Nunca subestimes el poder de la auto-reflexión y un buen toque de humor!


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