lunes, 12 de marzo de 2012

Formar y Transformar




“La forma de medir a un hombre no es por lo que hace en momentos de comodidad y conveniencia, sino por lo que hace en circunstancias controvertidas y desafiantes”

Martin Luther King Jr.

Los equipos son la herramienta de acción más poderosa de la que disponemos en las empresas para lograr los objetivos organizacionales. Especialmente en momentos de crisis se hace imprescindible gestionar correctamente nuestras emociones para alcanzar el éxito personal y profesional.

Imaginemos por un momento un equipo de trabajo que no interactúa o lo hace negativamente; un equipo que no ejerce prácticas colaborativas o que no está abierto a recibir las críticas o los mandatos jerárquicos… Pues sí, sería un verdadero caos incluso si la compañía estuviera en una situación de estabilidad. Ahora bien, traslademos la hipótesis pero situándola en un escenario adverso que sugiere momentos de inestabilidad e incertidumbre; seguramente la conclusión aquí, haría referencia a un verdadero colapso emocional y estructural del que difícilmente la compañía se pueda recuperar.

Frecuentemente, los ciclos corporativos se repiten y suelen pasar por períodos de expansión, recesión y recuperación. Sin embargo, es posible que nunca se aprenda tanto como en los momentos de convulsión y revolución, pues esas crisis son aquellas que obligan a aprender nuevas formas de apreciar y de hacer las cosas. Por tal motivo, es necesario que los equipos y cada uno de quienes los conforman estén preparados, entrenados y capacitados no sólo para hacer frente a posibles adversidades, sino para hacer de su lugar de trabajo un ambiente equilibrado, cooperativo y ameno.

Coaching y Resiliencia

La resiliencia significa desarrollar la capacidad de adaptarse  y poder superar las adversidades; es la forma en la que nos hacemos más fuertes y más duros pero, paradójicamente, aprendemos a ser más flexibles frente a las situaciones de la vida. Trabajando con el coaching orientado a la resiliencia, es posible identificar ciertos hitos de comportamiento que facilitan, tanto a los sistemas y a las personas, trabajar sobre ellos reenfocándolos y convirtiéndolos en partes constructoras de un mejor futuro.

“La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Cuando hay sinergia, la energía se multiplica.” Al adoptar entonces la perspectiva de la resiliencia, se deja de ver a las personas y empresas en crisis como entidades dañadas y se las percibe como equipos capaces de enfrentar los desafíos reafirmando sus fortalezas, mediante la colaboración ante la adversidad. Cuando cada uno de los recursos humanos implicados se sientan plenos, seguros y logren aplicar una visión más amplia y más positiva, todo fluirá con mayor facilidad, pues el entorno se construye con los aportes individuales y aquí es donde cobra sentido la afirmación de que uno más uno es mucho más que dos. Las empresas que logren implementar estrategias que generen un clima amigable y preparen sus recursos para hacer frente a cualquier situación son las que lograrán cambios profundos, verdaderos y sostenibles.

Ahora bien ¿cómo se logra internamente la alineación y la preparación de los recursos para que sean capaces de enfrentar tales desafíos con creatividad, inteligencia y trabajo en equipo?. Cuando nuestro trabajo requiere liderar equipos, sabemos que las mayores dificultades se dan en momentos de incertidumbre o en situaciones adversas. Para ello, el coaching es un excelente aliado.

Sabemos que se trata de una práctica que ha crecido exponencialmente y que con el avance de la crisis mundial y el crecimiento de la incertidumbre local tuvo un marco especial de desarrollo y cada vez más líderes lo requieren para optimizar su gestión y lo demandan para sus equipos, con el objetivo de que adquieran la capacidad de mejorar aspectos de su vida personal y profesional.

Trabajar en el coaching orientado a la resiliencia, es preparar -tanto a los líderes como a los equipos-, a desarrollar la capacidad de resolver, de colaborar y de aportar valor al desempeño individual y de equipo. ¿Cómo?
 
A través de métodos de desarrollo que permitan a los equipos aprender a verse de forma diferente, a ver las cosas de manera distinta y, en función a ello, encontrar mejores y nuevas alternativas para hacer las cosas.

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