viernes, 5 de septiembre de 2014

El pensamiento positivo

por Marcelo Vazquez Avila



No siempre es fácil mantener la calma y el buen humor y mucho menos ser felices como quisiéramos. A veces, la vida nos hace pasar pruebas nada agradables y esto afecta a nuestro ánimo y a nuestras ganas de sonreír. Pero, ante situaciones adversas, debemos conseguir sonreír y dejar que el malestar pase lo antes posible y que no nos influya o lo haga lo menos posible. Es esencial para la salud tanto física como mental sentirse bien, sentirse feliz con lo que se tiene y con las personas que día a día colman de amor nuestras vidas.



Una decisión crucial

Todos somos capaces de desarrollar el pensamiento positivo si lo queremos y nos lo proponemos. Ver la parte positiva de cada situación, enfocarse en lo bueno de las cosas o intentarlo es toda una filosofía de vida que nos ayudará a ser cada día mejor persona y a sentirnos a gusto con nosotros mismos y, por tanto, con la vida.

Un punto clave del desarrollo personal es la necesidad de cultivar nuestra energía vital, que es la que nos permite mantener un óptimo nivel de conciencia. La conciencia es el espacio que vamos creando entre lo que sucede y nuestra consiguiente reacción o respuesta. Cuanto menos energía vital, hay menos consciencia y más reactividad. En cambio  cuanto más energía, mayor será nuestro nivel de conciencia  y menor espacio habrá para la impulsividad, lo irracional.

La energía vital nos permite mantener ese óptimo nivel y es un punto clave en el desarrollo personal. Imagínate que te despiertas por la mañana sin tiempo de desayunar, de camino al trabajo no dejas de pensar en una importante acuerdo que tienes que firmar con un cliente. Al llegar a la oficina, te conectas al ordenador para preparar informes, el teléfono no deja de sonar, no puedes levantarte de tu silla para permitirte un pequeño tentenpié. Entra un cliente en tu negocio, que viene a quejarse porque no está recibiendo el servicio que esperaba. ¿Cómo crees que vas a actuar ante esta situación? ¿Vas a reaccionar de forma automática e impulsiva, sin apenas dominar tu comportamiento? ¿Serías capaz de dar una respuesta serena, asertiva, confiada y consciente?

La energía vital de lo que trata es precisamente de llevar un estilo de vida sano y sostenible, donde exista equilibrio entre el trabajo y el descanso, entre la actividad física y la relajación mental. De ahí que las organizaciones socialmente responsables se vayan comprometiendo en promover políticas y medidas que permitan a sus empleados conciliar su vida personal, familiar y profesional. Pero, ¿y las pymes? ¿y los profesionales independientes? ¿Cómo resuelven ellos la recarga de energía vital cuando el mayor peso de su trabajo recae sobre su propia vida personal?

Cuanta más energía podamos producir y acumular, mas alto va a ser nuestro nivel de consciencia, y esto nos va a facilitar tener respuestas menos impulsivas y menos reactivas. Una de las fuentes para producirla es el pensamiento positivo, pero sin duda lo que más sube nuestro niveles es estar a gusto con los demás en cualquier entorno y frente a cualquier situación. Cuando cultivamos nuestra energía vital, empezamos a gestionarnos mas conscientemente a nosotros mismos y comenzamos a liderar nuestra propia vida a través de un apasionante camino de aprendizaje para nuestro desarrollo personal y profesional.


Y siempre cuestiónate desde un punto de vista potenciador:

¿Qué puedo aprender de la situación que estoy viviendo?


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