miércoles, 3 de septiembre de 2014

El aburrimiento, sentimiento de jóvenes y adultos...

Por Marcelo Vázquez Avila


¿Qué es el aburrimiento?

Aunque cualquier persona puede sentirse aburrida en un momento dado y de manera esporádica, a veces, el aburrimiento se convierte para algunas personas en algo crónico que puede tener consecuencias negativas para su vida. Por ejemplo, el aburrimiento puede empujar a una persona a comer o beber en exceso, o a recurrir compulsivamente a juegos de azar.

El aburrimiento es más perjudicial en la adolescencia, pues puede empujar a los jóvenes a implicarse peligrosamente en actividades de excesivo riesgo o autodestructivas.

Nos aburrimos cuando no disfrutamos el estar con nosotros mismos y buscamos nuestro contentamiento en la satisfacción de expectativas por cosas o sucesos que no dependen de nosotros. Es una emoción propia de un vivir que ha perdido sentido y gozo en el quehacer cotidiano. En el aburrimiento, lo que tenemos no nos interesa e imaginamos que lo que no poseemos sí estimularía nuestra actividad. Pero en el fondo no es así, porque lo que nos falta es estar bien con nosotros mismos en la soledad de la intimidad. El aburrimiento es una emoción propia de una cultura que rompe la espiritualidad del vivir en armonía con el ambiente, ya sea  externo o interno.

También es propio de una cultura que orienta a los niños a buscar el sentido de la vida en las cosas, en la continua enajenación de una carrera interminable. En estas circunstancias, el sentimiento de aburrimiento ocurre al sentirse con desgana en -un hacer y no hacer- un presente sin sentido. Por eso el que se aburre busca salir del aburrimiento en la diversión puramente extrínseca, la que capta su atención por un momento, para dar cabida nuevamente al aburrimiento…

Los aspectos positivos del aburrimiento

El aburrimiento tiene también un aspecto positivo; nos indica que necesitamos hacer cambios y nos empuja a aprender algo nuevo, explorar el mundo que nos rodea, experimentar y ser creativos. El aburrimiento puede estar indicándonos que necesitamos ampliar nuestras fronteras, salir del mundo habitual y plagado de rutinas en busca de algo nuevo y diferente, poniendo en tela de juicio nuestra forma de pensar y actuar. Puede empujarnos a perseguir sueños o metas que no pensábamos que estaban a nuestro alcance, y salir en busca de algo mejor.


Es decir, como cualquier otra emoción que puedas sentir, el aburrimiento es también una guía que te muestra lo que está sucediendo dentro de ti y los cambios que necesitamos hacer.

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