jueves, 25 de agosto de 2016

Inteligencia creativa, patrimonio del hombre

por Marcelo Vázquez Avila


"Siempre que enseñes, enseña también a dudar de lo que enseñas"


 José Ortega y Gasset




Como ya he comentado en uno de los primeros artículos del blog, es un hecho de que la creatividad se está  convirtiendo en la cualidad más importante y requerida del liderazgo,  seguida como siempre por la integridad y ahora también el pensamiento global. Entonces, si tenemos que formar líderes con ese talento creativo, el sistema educativo y los docentes actuales deberían acompañar esa necesidad real, fomentando el desarrollo de  ideas para la reinvención  que acompañe y de respuesta a las demandas del mundo que nos toca vivir.

Tanto en mi rol de profesor de Escuelas de Negocio, como en el de profesional de RRHH con responsabilidad de desarrollar personas,  me preocupa  el tema del sistema educativo en el mundo turbulento en el que estamos inmersos. Cuando empecé a buscar material para  mis clases sobre “Innovación y promoción del cambio” imaginé  que no iba encontrar nada nuevo bajo el sol, dando por sentada la necesidad de poner a la creatividad  como un ingrediente básico del  menú de la gestión del talento siglo XXI. 

Tom Peters en su libro “Re Imagina”, se refiere a la educación de nuestra era como un proceso donde debemos dejar de lado varios de los paradigmas que marcaron nuestra niñez y  adolescencia. Peters señala algunos “contrastes” entre el “era” y el “es” del sistema educativo. Para éste último falta mucho por hacer… por lo cual vale la pena analizar algunas de sus afirmaciones y su relación con muchos de los conceptos que debemos tener presente a la hora de planificar la formación  de personas adultas, especialmente cuando está destinada a encauzar una situación de cambio o transformación en las organizaciones en las que trabajamos:

§                “Antes:   Enseñar para el examen            Ahora: Enseñar a preguntar

El concepto de evolución del aprendizaje y la rapidez de los cambios provocan la obvia obsolescencia de los conocimientos. Peters habla de que el conocimiento ya no se plantea a nivel de obtener respuestas, sino haciendo preguntas.  El docente se convierte así en un coordinador de ese cuestionamiento constante por parte de los alumnos, y él mismo debe reinventar  sus clases y métodos de enseñanza en ese sentido.

Me gusta estudiar, cuanto más estudio, más confuso estoy. Cuanto más confuso estoy, más deseo profundizar. Cuanto más profundizo… mejores preguntas hago”.
Tom Peters.

§           “Antes:   Educar trabajadores dóciles      Ahora: Educar “talento” creativo”.

Evidentemente, antes la docilidad pasaba por la no posibilidad de hacerse preguntas sobre los contenidos educativos  ¿Qué pasa si cambiamos lo que estamos haciendo? ¿para qué seguir haciéndolo así si no funciona?. Antes el talento era sólo un problema del área de RRHH, ahora debido a la heterogeneidad de la fuerza de trabajo y entornos cambiantes el talento se convirtió en una cuestión organizacional que concierne a la dirección y a los gerentes que deben involucrarse con RRHH o mejor dicho, RRHH debe involucrarlos para lograr ese anhelado talento.

§                     “Antes: La obediencia                   Ahora: La iniciativa
§                     “Antes: Normas estándard          Ahora: Creatividad individual

El entrenamiento debe procurar una preparación para la independencia en la generación de ideas para encontrar soluciones a los dilemas actuales y a los dilemas por venir.

§             “Antes:  Atención a las similitudes       Ahora: Atención a las diferencias”.

No hay duda que la diversidad aparece desde hace tiempo como un factor potenciador de la creatividad, no sólo por efecto de la globalización y los equipos internacionales de profesionales, sino por la necesidad de trabajo interdisciplinario para la mejora de procesos y la creatividad e innovación en las organizaciones.

El  especialista en Creatividad y Educación, Sir Ken Robinson pregona en sus charlas y libros que las escuelas matan la creatividad, como capacidad de imaginar y desarrollar ideas  con la que nacemos y que al contrario de otras habilidades que desarrollamos con el tiempo, en este caso parecen “involucionar”. Habla de la existencia de una “epidemia ficticia”, en relación a la cantidad creciente de  niños en USA que padecen de TDAH, Trastorno del déficit de atención e hiperactividad. Explica esta supuesta epidemia en el hecho de que al mismo tiempo que los niños actuales reciben estimulación constante (medios, Internet, teléfonos celulares, I pod, redes sociales), son penalizados por sus maestros por el grado de distracción generado en las aulas.

En realidad, los niños siglo XXI, son multitarea digital, con un ojo en Internet, dos dedos enviando mensajes de texto, chateando, mirando la tele, usando el I pod o la tablet,  todo en un ciclo sin fin y a una velocidad que nos hace recordar la edad que tenemos. Con esa habilidad y ese talento, los  niños y jóvenes sufren hoy de aburrimiento compulsivo.

Obviamente, la transformación educativa se  va a dar con distintos matices y progresivamente. Entonces, es sumamente importante tener en cuenta antes de diseñar una capacitación el  tipo de organización en la que trabajamos y   la permeabilidad existente para la creatividad y la  innovación, además de  los talentos requeridos a  los empresarios adultos.

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